¿Y ahora?: las claves del futuro del Real Madrid, Arbeloa, renovaciones, salidas y fichajes
Álvaro Arbeloa asumió el banquillo del Real Madrid sin experiencia previa tras la salida de Xabi Alonso. Era una figura que conocía la casa y representaba el espíritu del equipo. Meses después, el balance sitúa al equipo en una posición incómoda: fuera de la Champions, eliminado en la Copa del Rey, prácticamente descartado en LaLiga y.
El Real Madrid ofreció una imagen sólida ante el Bayern, compitió durante muchos minutos y dejó la sensación de que podía sostener la eliminatoria. Ese rendimiento, sin embargo, no ha sido la norma. A lo largo del curso, el equipo ha alternado (pocos) tramos de buen nivel con (muchas) fases de juego irregular, sin continuidad suficiente para consolidar una identidad clara. Dio la cara al principio del curso, un mes con Arbeloa, contra el City y en los dos partidos contra el Bayern, que perdió.
Lesiones
Uno de los factores que explican esa inestabilidad es la sucesión de lesiones. La plantilla ha convivido con bajas constantes que han alterado la planificación semana tras semana. Arbeloa ha tenido dificultades para repetir alineaciones y construir automatismos en un grupo que rara vez ha podido trabajar con todos sus efectivos disponibles. La consecuencia ha sido una falta de cohesión en el juego y una dependencia mayor de acciones individuales. Jude Bellingham ha atravesado periodos en los que no ha podido sostener su físico, mientras que Éder Militão ha estado lejos de su mejor versión durante meses.
La no conexión Vinicius y Mbappé
El Real Madrid no ha terminado de definir un estilo reconocible. Ha mostrado una tendencia clara a cargar el juego hacia la banda izquierda, donde Vinicius ha asumido la mayor parte de la responsabilidad ofensiva. Esa vía ha sido productiva en determinados momentos, pero muchas veces no y también ha reducido las alternativas del equipo y ha facilitado la lectura del rival. La otra gran apuesta, la convivencia entre Vinicius y Mbappé, no ha encontrado continuidad. Ambos han coincidido en el campo, pero no han logrado establecer una conexión fluida que potencie sus virtudes. Ese desencuentro ha sido uno de los déficits más evidentes de la temporada. Vinicius no ha cerrado su renovación y su futuro se mantiene abierto, aunque es cuestion de tiempo que se cierre su continuidad.
El centro del campo
El centro del campo también ha acusado los cambios estructurales. La salida de Toni Kroos hace dos años y después la de Modric dejó un espacio que el equipo no ha logrado llenar. Su capacidad para ordenar el juego, gestionar los tiempos y ofrecer una salida limpia desde atrás era una referencia que no ha tenido sustituto claro. Tchouameni ha crecido, Camavinga, no. Los problemas actuales no son completamente nuevos. Algunas de las dificultades en el juego recuerdan a las que ya aparecieron en la última etapa con Carlo Ancelotti. La diferencia es que, en aquel momento, el equipo aun encontraba soluciones a partir de la experiencia y de la jerarquía de sus jugadores. Esta temporada, esa respuesta ha sido más irregular, con menos capacidad para corregir sobre la marcha.
Arbeloa ha intentado ajustar piezas y buscar variantes, pero no siempre ha encontrado continuidad en sus decisiones. Ha habido momentos en los que el equipo ha fluido, pero esos tramos sido menos que en los que el juego se ha vuelto previsible y fragmentado. Y casi siempre, ha mostrado pocas ideas para atacaar.
El futuro
El final de la temporada obliga a tomar decisiones. En el campo, el equipo necesita redefinirse y saber a qué jugar, con quién y cómo. Vinicius y Mbappé son las estrellas, pero no han estado a la altura colectiva. No se prevén cambios arriba.
En el centro del campo, las cosas están por ver, en cuanto a posibles salidas de jugadores como Ceballos y el futuro de Camavinga y también en cuanto a llegadas, a ver qué jugador se pone a tiro.
En la defensa, el futuro de Asencio está en el aire, mientras que Rüdiger y Carvajal, que terminan contrato, como Alaba, no han renovado. Es donde más movimientos puede haber.
El banquillo
A Álvaro Arbeloa le preguntaron por su futuro en el banquillo: "No me preocupa en absoluto y entenderé perfectamente todas las decisiones que pueda tomar el club. Soy un hombre de la casa. Si estoy dolido hoy no es por mí, es por el Real Madrid y porque este año no vamos a ganar la Decimosexta". Es una decisión por tomar, pero las derrotas contra el Bayern y que LaLiga se haya perdido tan pronto no son las mejores referencias.