La marcha del secretario del Ejército de EE UU ahonda en la crisis de liderazgo en el Pentágono
El secretario del Ejército de Estados Unidos, Dan Driscoll, presentó este lunes su dimisión a la Casa Blanca después de meses de desacuerdos con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, por la estrategia de modernización de la fuerza y la destitución de varios altos mandos militares.
Driscoll, veterano de la guerra de Irak y estrecho aliado del vicepresidente JD Vance, habló el lunes con el presidente Donald Trump y le trasladó sus preocupaciones sobre el rumbo del Ejército, según personas conocedoras de la conversación citadas por medios estadounidenses. La Casa Blanca le había pedido que permaneciera en el cargo hasta después de las elecciones legislativas de noviembre, pero el secretario decidió adelantar su salida.
La dimisión se produce en un momento especialmente delicado para la estructura de mando del Ejército, el mayor componente de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
La Administración Trump destituyó esta primavera al jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, por lo que la salida de Driscoll deja temporalmente a la institución sin responsables civil y militar confirmados por el Senado.
Las diferencias entre Driscoll y Hegseth se habían acumulado durante los últimos meses. Una de las principales fuentes de fricción fue precisamente la destitución de George, un general con una amplia trayectoria militar que había recibido un fuerte respaldo del Senado durante su proceso de confirmación.
Driscoll y George compartían además una agenda para acelerar la transformación del Ejército ante los cambios observados en los conflictos recientes. Ambos respaldaban la Iniciativa de Transformación del Ejército, que planteaba modificar estructuras de mando, reducir determinados sistemas de armamento convencional y aumentar las inversiones en drones y otras tecnologías.
Entre las propuestas figuraba combinar el Mando de Futuros, responsable de buena parte de los esfuerzos de modernización, con el Mando de Adiestramiento y Doctrina, encargado de desarrollar la doctrina y formación del Ejército. El plan también contemplaba recortes en sistemas como determinadas versiones del helicóptero AH-64D Apache, el vehículo M10 Booker y el dron Gray Eagle.
Driscoll había convertido la modernización tecnológica en uno de los ejes de su gestión. Dentro de la Administración llegó a ser conocido como el «hombre de los drones» por su interés en ampliar rápidamente la utilización de sistemas no tripulados y adaptar los procesos de adquisición militar a tecnologías que están transformando el campo de batalla.
Su equipo también buscó ampliar la participación de pequeñas empresas tecnológicas y capital privado en proyectos relacionados con Defensa, con el objetivo de reducir la dependencia de los grandes contratistas y acelerar la incorporación de nuevos sistemas.
Parte de esa estrategia estaba dirigida por Dave Fitzgerald, subsecretario adjunto del Ejército, quien también abandonará el Pentágono próximamente, según las informaciones publicadas este lunes.
Las discrepancias entre Driscoll y Hegseth no se limitaron a la política de adquisiciones. El secretario del Ejército había expresado preocupación por las sucesivas destituciones de oficiales de alto rango desde la llegada de Hegseth al Pentágono.
Entre los mandos apartados se encuentran, además de George, el antiguo vicejefe del Ejército James Mingus y el general Christopher Donahue, quien dirigía las fuerzas del Ejército estadounidense en Europa y África y desempeñaba un papel relevante en la planificación relacionada con Rusia y el apoyo militar a Ucrania.
George y Mingus fueron sustituidos por el general Christopher LaNeve, quien actualmente desempeña de manera interina las funciones de jefe del Estado Mayor. LaNeve fue seleccionado por Hegseth después de ocupar un mando del Ejército en Corea del Sur y posteriormente ascendido a general de cuatro estrellas.
Su confirmación definitiva como jefe del Ejército, sin embargo, ha encontrado resistencia en el Congreso. LaNeve también decidió recientemente suspender un programa conjunto de entrenamiento entre militares estadounidenses y ucranianos centrado en el uso de drones.
La salida de Driscoll se suma a otros cambios importantes en la cúpula del Departamento de Defensa. En abril, la Administración destituyó al secretario de la Marina, John Phelan, mientras Hegseth ha relevado a decenas de responsables civiles y militares desde el inicio del actual mandato de Trump.
Driscoll había adquirido un perfil político poco habitual para un secretario del Ejército. Durante su proceso de confirmación recibió el apoyo de 16 senadores demócratas y posteriormente incrementó su presencia pública mediante viajes y contactos con medios de comunicación.
Su cercanía con Vance también había reforzado su posición dentro de la Administración. Ambos estudiaron juntos en la Facultad de Derecho de Yale y Driscoll mantiene encuentros regulares con el vicepresidente. Según personas de su entorno citadas por medios estadounidenses, podría participar en una eventual campaña presidencial de Vance en 2028.
Por ahora, no estaba claro inicialmente si Trump había aceptado formalmente la dimisión ni quién asumiría de manera interina la Secretaría del Ejército. Driscoll tiene previsto abandonar el Pentágono en los próximos días.