Y Planas no pagó las ayudas de las borrascas
Se acabó el mes de abril y los agricultores y ganaderos de Andalucía y Extremadura afectados por las borrascas no han recibido un solo euro de las ayudas directas anunciadas por el Gobierno. Luis Planas ha incumplido así su promesa, y también la de María Jesús Montero, ha faltado a su palabra y ha mentido. El ministro sanchista de Agricultura anunció a bombo y platillo, en un viaje que realizó a Huelva, que el dinero de estas ayudas llegaría al bolsillo de sus destinatarios en abril, cosa que no ha sucedido. Ahora, según una nota hecha pública la semana pasada, promete que el pago será en mayo, pero ya veremos. Conviene recordar que, en febrero, pocos meses antes de las elecciones en Andalucía, se anunció un importante paquete de ayudas directas, superior a los 2.100 millones de euros, con importes de entre 5.000 y 25.000 euros por explotación.
También dijo que se abonarían de oficio, sin que hubiese que realizar papeleo. Y aquí llega la segunda promesa incumplida, porque los beneficiarios han tenido que, utilizando la expresión de propio Planas, «apretar un botón» para dar su conformidad a la asignación de la citada ayuda, hecha por el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), acto que llevaba implícita además una declaración responsable de que el montante asignado era inferior a los daños registrados. Se abre así la posibilidad de inspecciones durante un periodo de 10 años. El problema radica en que algunos de los perjuicios son de difícil justificación. El tercer incumplimiento en lo anunciado por el Gobierno es que en el Real Decreto Ley de febrero, que fue ratificado por el Congreso, se establecía que las ayudas se integrarían en el régimen de «minimis» previsto en la normativa de la UE, pero luego no ha sido así, porque se han cambiado a ayudas de Estado.
Precisamente la semana pasada la Comisión Europea adoptó una propuesta para que los Gobiernos de los Estados miembros tengan más flexibilidad a la hora de conceder ayudas de Estado, con el fin de compensar la subida del precio de los fertilizantes y el combustible. En el caso de la agricultura, la pesca y el transporte, se podrá compensar hasta el 70% de los costes adicionales derivados del incremento de esos precios provocado por la crisis en Oriente Medio. Ese coste adicional se determinará calculando la diferencia entre el precio actual y un precio de referencia histórico y su importe podrá alcanzar hasta los 50.000 euros por beneficiario. Esta medida es de carácter temporal y se mantendrá hasta finales de año.
Por otro lado, la semana pasada se publicó un segundo listado de los beneficiarios de las ayudas para compensar los daños de las borrascas. Incluye a 27.500 agricultores y ganaderos, que deberán proceder a la aceptación expresa de las mismas antes del 22 de mayo. El primer listado, con más de 140.000 beneficiarios, se publicó a principios de abril. Finalmente, sólo han «apretado el botón» y han aceptado la ayuda en el plazo establecido para ello 98.200, una prueba de las dudas que suscitan. No obstante, a lo largo de los últimos meses se han registrado numerosas protestas de organizaciones agrarias de zonas que no fueron incluidas en el citado Real Decreto Ley y que, por lo tanto, no tenían derecho a percibir las ayudas.
Mientras tanto, aumenta el malestar entre los agricultores y ganaderos acogidos al régimen de módulos porque hasta el sábado no se había publicado en el BOE la orden ministerial correspondiente, en este caso del Ministerio de Hacienda, por la que se establecen los coeficientes correspondientes al año pasado, que son los que se deben utilizar en la declaración del IRPF que se realiza en estos días. Hace ya un mes que se abrió el plazo para presentar esta documentación, pero no se puede hacer este trámite a la espera de que aparezca esta normativa. Las organizaciones agrarias han protestado y han pedido a los responsables del departamento que antes dirigía María Jesús Montero que publiquen la citada orden ministerial.
En el sector agrario hay en estos momentos tres preocupaciones fundamentales: la subida de los costes de producción citada anteriormente, los bajos precios de algunas mercancías, como son los cereales y también la evolución de la climatología. La campaña de cereales de este año se presenta complicada por las dificultades que hubo para sembrar en su momento y el estado de las parcelas es muy irregular. Las precipitaciones de las últimas semanas han servido para aliviar la situación de sequía en algunas zonas. La evolución de la climatología en este mes va a ser clave para la próxima cosecha.