Alfonso Navarro, psicólogo: "Enseñas a tu hijo a funcionar a crédito, y esto crea adolescentes que esperan recibir sin dar"
Las dinámicas familiares en la adolescencia suelen estar marcadas por una buena interacción entre padres e hijos, pero también se pueden dar pequeños conflictos cotidianos que, a simple vista, podría llegar a parecer que carecen de importancia. Sin embargo, los expertos apuntan a que pueden tener un impacto muy profundo y negativo en la educación emocional, así como en el desarrollo de los hábitos y la personalidad.
Alfonso Navarro, psicólogo especializado en adolescentes, ha puesto el foco precisamente en uno de esos comportamientos, y este ha sido el de dejar para más tarde 'obligaciones' porque no se recibe una recompensa a cambio o porque se prefiere el disfrute. "Si vives esta situación en casa con frecuencia, estás enseñando a tu hijo a funcionar a crédito", advierte
"Te propongo que enseñes a tus hijos a funcionar a débito"
Este concepto, explica, tiene bastante más implicaciones de las que parece. "Esto crea adolescentes que esperan recibir sin dar" señala, lo que puede derivar en una falta de compromiso con las obligaciones y en una percepción distorsionada del esfuerzo. Además, subraya las consecuencias emocionales que pueden aparecer con el tiempo. "Aumenta la frustración y crea tensiones familiares", apunta, especialmente cuando los jóvenes "no hacen lo que han prometido" o cuando las expectativas no se cumplen como se esperaba.
Para ilustrarlo, recurre a una escena que muy probablemente se ha repetido en los hogares de todos los españoles. "Luis, ¿no tenías que sacar la basura?"; "sí, en cuanto termine de ver la serie la bajo". Es una conversación que en realidad refleja ese hábito de posponer el deber en favor del placer. Frente a este modelo, Navarro propone un cambio claro en la forma de educar. "Te propongo que enseñes a tus hijos a funcionar a débito", explica, invirtiendo el orden de prioridades. "Primero va el deber y luego va el placer", señala.
Por su parte, la alternativa también se puede traducir en un cambio del lenguaje en casa. "De eso nada, primero saca la basura y cuando vuelvas, termina de ver la serie", expone; esta debería ser la respuesta cuando se recibe la negativa de un hijo.