Un Freud para Fujimori
<p>¿No es increíble que Fujimori, como su padre, tuviera al lado, muy cerquita, pegadito a ella, a un hombre objeto de serios cuestionamientos? ¿No es increíble que su primer impulso fuera el de amurallar su entorno y defender al sujeto con vehemencia –luego, en el tracking diario, vieron el daño que esto estaba causándole a la campaña y decidieron… “disolverlo” del cargo, digamos–, tal y como hizo su padre?</p><p>El periodismo de investigación señalaba un problema claro, real, que merecía explicaciones verosímiles y acciones concretas de parte de Fujimori y, sin embargo, ella interpretaba otra cosa: ¿imaginó acaso que PPK había comprado a los medios de comunicación que informaban con valentía para, desde su oficina, manipular sus líneas editoriales y contenidos? ¿Creyó quizás que PPK había conseguido que instituciones gubernamentales se arrodillaran ante él y que actuaran según sus tiránicos deseos (un humorístico Becerril llegó a calificar a la DEA como “organismo chicha”)? Freud tendría una explicación para la fantasía de Fujimori. </p><p>Yo, la verdad, no me creo el cuento chino de que este fujimorismo no es el mismo que el de los atropellos a los derechos humanos, la compra de líneas editoriales y congresistas de la oposición, las mentiras, el desfalco del tesoro público, la venta de armas a las FARC, la esterilización de mujeres humildes, los diarios chicha (hoy Fujitrolls), etc. Yo pienso que son el mismo fujimorismo con una diferencia: este es más rabioso y torpe. Mi voto, en defensa de la democracia y la dignidad de mi país, es por PPK.<span style="font-family: 'Zapf Dingbats'; ">❧</span></p>