España rechaza dar más poder a Alemania y alejarse de la primera línea de la UE
Diputados españoles del Parlamento Europeo expresan su temor a que Reino Unido no asuma los compromisos que tiene firmados de contribuir al Presupuesto hasta el 2020 y que alcanzan un 16% del gasto comunitario. Pero temen todavía más que Alemania pague la cuenta lo que le daría todavía mucho más poder que el que ya tiene en la UE. Así lo aseguran fuentes de esta intuición, que tratan de encontrar soluciones para que, Reino Unido asuma sus compromisos o para que sean los 26 países restantes los que se pongan de acuerdo para asumir ese coste en sus respectivos parlamentos nacionales.
España, aunque continuará recibiendo las ayudas hasta 2020, ya es contribuyente neto del presupuesto comunitario, es decir aporta más de lo que recibe. La situación preocupa mucho a los políticos españoles que trabajan en las instituciones europeas, puesto que España tendrá que pagar más a partir del 2020, no solo por dejar de recibir ayudas, si no por la salida del Reino Unido que aporta a las arcas comunitarias 17.700 millones de euros.
Pero todo riesgo ofrece una oportunidad. Fuentes parlamentarias europeas consideran que el Brexit puede suponer una ventaja para nuestro país y trabajan para que España entre en el grupo de los cuatro que liderarían la UE. Por esta razón no quieren que Alemania asuma en solitario todo el peso económico de la salida de los británicos, aunque le suponga a los ciudadanos españoles un esfuerzo mayor.
Esta semana el pleno del Parlamento Europeo ha debatido las conclusiones de la cumbre monográfica sobre el Brexit del pasado 29 de abril, y cuyo mandato negociador se presentará en el próximo Consejo de que se celebrará el día 22 de mayo para su aprobación.
Una de las conclusiones más relevantes tras el debate ha sido que se debería aprovechar la unidad que se ha producido en el interior de las instituciones comunitarias frente al Brexit para hacer una reforma de calado en la UE. Algunos eurodiputados han aprovechado para destacar que el aumento de los populismos en algunos países como Francia y Holanda deberían de servir de lección a los dirigentes europeos para no retrasar esta reformulación de Europa.
Para destacados líderes parlamentarios el triunfo de Macron en Francia, un europeísta convencido, debe servir para impulsar el futuro de la Unión, pero conscientes de que “los populismos no están muertos”.
Desde el Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), su líder Guy Verhofstadt, reclamó que no se dejen todas las energías para negociar solo el Brexit y se aproveche para avanzar en la reforma de la UE ya que “trabajar como hasta ahora ha sido un error”.
Nacionalismos y populismos
Philip Lamberts, del partido Verts/ALE, advirtió de que los nacionalistas y populistas “están cada vez mejor situados porque la confianza de los ciudadanos está muy mermada” pues cada vez hay menos poder adquisitivo porque la globalización hace que los sueldos sean cada vez menores.
Nigel Farage, el impulsor del Brexit, tachó a la UE de “maleducada y arrogante” y advirtió al negociador Michel Barnier que “tiene que cambiar el modo de negociar”. En la misma línea se mostró el eurodiputado británico independiente Steven Woolfe, quien ha advertido que “es mejor no negociar nada que negociar mal” con la UE y añadió que “va a ver a un país que negociará y comerciará con el mundo”.
Por su parte, el portavoz de los Populares Europeos, Esteban González Pons, ha advertido de que “no todo es Brexit” y que “la batalla política no es entre derechas o izquierdas”, si no que “afrontamos una batalla entre el nacional populismo y la democracia representativa entre Europa y la anti Europa”.
Ante las nuevas elecciones que se celebrarán en el futuro en Alemania, Austria, Republica Checa e Italia, y ante el riesgo de que aumenten los populismos, Pons responde que “debemos reafirmarnos en nuestros principios porque la UE es la única vacuna que existe contra el virus nacional-populista”.
Negociación con Reino Unido
En cuanto al negociador jefe del Brexit, Michel Barnier, ha querido aclarar ante el Parlamento europeo, que las negociaciones oficiales con Reino Unido, que serán transparentes, no darán comienzo hasta que no cuenten con un interlocutor válido tras las elecciones del 8 de junio. En línea con Barnier, la mayoría de oradores destacaron la necesidad de mantener la unidad entre las instituciones de la Unión y entre los 27 países, decididos a actuar juntos para lograr un acuerdo equilibrado con el Reino Unido.
En su intervención ante el pleno de la eurocámara, el negociador del Brexit, fue muy claro al advertir que no habrá negociación sobre el marco futuro de relación entre la UE y Reino Unido antes de alcanzar “progresos sustanciales” sobre los términos de separación; que el objetivo es garantizar los derechos de los ciudadanos afectados; que se deberá preservar el proceso de paz en Irlanda del Norte (en particular la ausencia de una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte) y asegurar el respeto por parte de Londres de sus compromisos financieros contraídos como Estado miembro.
En el debate también compareció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien fue el encargado de presentar al pleno las Orientaciones para las negociaciones con el Reino Unido adoptadas por los Estados miembros durante la cumbre del 29 de abril y quien aprovecho para pedir una reforma en profundidad de la UE que beneficie fundamentalmente a los ciudadanos.
En cuanto al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, explicó que el mandato negociador más detallado se presentará para su aprobación en el Consejo del próximo 22 de mayo.
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