Colisión de dos trenes en España deja al menos 64 muertos y 80 heridos; autoridades hablan de una "tragedia importante"
Al menos 64 muertos y 80 heridos dejan la colisión entre dos trenes en la provincia de Toledo, al sur de Madrid. La portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, identificó los vehículos ferroviarios como el Iryo 6076, con 146 pasajeros y un bebé, y el AVE 2080, con 397 pasajeros.
La Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha precisó que, de los fallecidos, 40 viajaban en el Iryo y 24 en el AVE.
La colisión provocó el descarrilamiento de varios vagones de ambos convoyes. De acuerdo con las primeras informaciones oficiales, dos coches cola del tren Iryo salieron de la vía y cayeron por un terraplén, mientras que otros cuatro vagones del AVE también descarrilaron. La ministra de Sanidad, Mónica García, advirtió que existe la posibilidad de que el hecho se transforme en una tragedia importante.
Los equipos de rescate se desplazaron hasta el lugar para auxiliar a los pasajeros y recuperar a las víctimas. Las autoridades advirtieron que el número de fallecidos podría aumentar, debido a las dificultades para acceder a las zonas más afectadas de los trenes.
Ante la emergencia, los hospitales de Castilla-La Mancha y de la Comunidad de Madrid fueron alertados para recibir a los afectados. García confirmó la coordinación entre ambas administraciones y la movilización de recursos médicos, con especial atención a los pacientes que pudieran necesitar cuidados intensivos, intervenciones quirúrgicas y tratamiento por politraumatismos.
La atención inicial a los supervivientes se organizó en un pabellón deportivo de Urda, donde los equipos sanitarios evaluaban su estado para determinar si debían ser trasladados a centros hospitalarios o podrían reunirse con sus familiares.
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Causas de la colisión aún bajo investigación
Aunque las circunstancias exactas del accidente todavía no están esclarecidas, las primeras informaciones apuntan a que el AVE de Renfe habría alcanzado por detrás al tren de Iryo, que se encontraba detenido en la vía.
Fuentes vinculadas a la investigación preliminar señalaron que el convoy de Renfe había reducido su velocidad y se había detenido minutos antes del impacto debido a una incidencia en el tráfico ferroviario. Entre las hipótesis que se analizan figuran posibles problemas de comunicación entre la infraestructura y los trenes, así como un eventual error en las instrucciones del centro de control.
En ese contexto, también se mencionó el sistema de señalización LZB, empleado en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla y cuya sustitución por el sistema ERTMS se encuentra en marcha. Sin embargo, todavía no existe una conclusión oficial que permita atribuir el siniestro a un fallo técnico o humano.
El accidente obligó a interrumpir el tráfico de alta velocidad en el corredor Madrid-Andalucía, lo que afectó a numerosos servicios y dejó a cientos de pasajeros pendiente de nuevas instrucciones.
El Ministerio de Transporte pidió a los viajeros con billetes para ese trayecto que no acudieran a las estaciones mientras se mantuviera la suspensión. La reanudación de las operaciones quedó supeditada a la evolución de las labores de emergencia y a las condiciones de seguridad de la infraestructura.