¿El respaldo al Acuerdo Transpacífico se esfumó?: cuáles sectores respaldan y rechazan el CPTPP
La adhesión de Costa Rica al Acuerdo Transpacífico fue presentada por el gobierno como uno de sus principales objetivos económicos. En mayo anterior, se concluyó la negociación y el país quedó a la espera de la firma del documento y su envío al Congreso.
Sin embargo, el respaldo del Poder Ejecutivo se erosionó, el pasado 24 de setiembre, cuando la presidenta Laura Fernández afirmó que no ha revisado el borrador del acuerdo y que no lo avala. Además, convocó a representantes de sectores productivos a un análisis del convenio, la cita será este viernes en Casa Presidencial.
“Yo no he ni siquiera revisado el borrador de ese acuerdo, hay quienes quieren dividirnos, usar el argumento del miedo, y poner palabras en mi boca que nunca he dicho, así que a todos los productores nacionales les informo que ese acuerdo no ha sido avalado por mi persona”, aseguró la mandataria ese día.
El respaldo al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés) parece que se esfumó desde el Poder Ejecutivo, pese a que la negociación se inició en la administración de Rodrigo Chaves y tuvo el respaldo de Fernández en su plan de gobierno.
El Acuerdo Transpacífico está conformado por Japón, Australia, Malasia, Nueva Zelanda, Brunéi, Vietnam, Canadá, Chile, México, Perú, Reino Unido y Singapur.
De los países que conforman este bloque Costa Rica tiene tratados de libre comercio (TLC) con seis. En total el país tiene firmados 18 acuerdos comerciales.
La Nación consultó a organizaciones de productores, consumidores y empresarios sobre su posición frente a la eventual adhesión.
Productores se oponen
Ivannia Quesada, presidenta de la Cámara de Productores de Leche, aseguró que el sector lácteo costarricense necesita condiciones equitativas antes de firmar nuevos tratados comerciales.
La dirigente estimó que el Acuerdo Transpacífico afectaría gravemente a los productores nacionales al enfrentarlos con economías de mayor escala productiva y exportadora.
La Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA) también se opone a la adhesión. Su vocero, Óscar Arias Moreira, consideró que sus efectos serían negativos para la producción nacional, el empleo rural, la seguridad alimentaria y los encadenamientos productivos.
“La preocupación de la Cámara no se refiere a la apertura comercial como principio, sino a que esta apertura debe darse bajo condiciones que permitan al productor nacional competir en igualdad de condiciones, las cuales no existen ni se garantizan en este acuerdo”, refirió Arias.
Para el dirigente, el proceso no contó con un diálogo suficientemente amplio con los sectores agroproductivos ni con análisis técnicos integrales que permitieran determinar, con evidencia, cuáles serían los costos y beneficios de la adhesión.
Arias afirmó que la Cámara insistió en que la incorporación al acuerdo no representa una oportunidad comercial tangible para el agro costarricense, debido a que los beneficios adicionales de acceso a mercados serían limitados.
Por su parte, Elmer Rojas, pequeño productor de lácteos de Guayabo de Bagaces, en Guanacaste, ve con preocupación que la actividad a la que se dedica desde hace 25 años pueda venirse abajo por la falta de condiciones para competir y porque los precios actuales ya no permiten cubrir los costos de producción.
El productor consideró al CPTPP una amenaza por el posible ingreso de productos que competirían con la producción nacional.
Sectores a favor
Para Erick Ulate, director ejecutivo de la Asociación de Consumidores Libres (ACL), es necesaria la adhesión al Acuerdo Transpacífico para ampliar las posibilidades de acceder a bienes y servicios a mejores precios.
“No solo los productores pueden hablar de productos sensibles. Para los consumidores también hay productos sensibles que nos interesa contar a mejores precios, siendo los alimentos uno de los temas más importantes, ya que Costa Rica es importador de los principales productos de consumo”, dijo Ulate.
La Asociación de Zonas Francas (Azofras) también respaldó la incorporación y señaló que la apertura comercial con los principales mercados mundiales es uno de los factores que hacen de Costa Rica un destino atractivo para la Inversión Extranjera Directa (IED).
“Acceder a estos mercados resulta clave para que el país fortalezca sus condiciones de libre comercio, diversifique sus destinos de exportación y amplíe las oportunidades empresariales”, aseguró la organización.
No obstante, Azofras advirtió que la apertura comercial, por sí sola, no es suficiente. Para aprovechar esas oportunidades, las empresas necesitan un entorno interno favorable, lo que depende de la capacidad del país para resolver problemas estructurales y mejorar su competitividad.
“El objetivo es que Costa Rica acceda a estos nuevos mercados con la capacidad de aprovechar sus oportunidades y cuidar a los sectores vulnerables de la economía”, expuso Azofras.
Por su parte, la Cámara de Comercio reiteró su respaldo a la adhesión.
“Consideramos que es una oportunidad estratégica para diversificar nuestros mercados y fuentes de abastecimiento, atraer inversión, reducir la dependencia de pocos destinos de exportación y ampliar las posibilidades de crecimiento de las empresas costarricenses”, indicó la gremial.
Sin embargo, la entidad señaló que ese respaldo debe ir acompañado de medidas para fortalecer la competitividad nacional.
Para el sector comercial, uno de los principales beneficios sería el acceso a una mayor variedad de productos, proveedores, insumos, maquinaria y tecnología en condiciones más competitivas. Esto podría favorecer tanto a las empresas que importan y distribuyen bienes como a los productores nacionales que utilizan esos insumos.
La Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (Crecex) también valoró positivamente el ingreso al CPTPP, al considerar que mantiene la política de apertura comercial, diversificación de mercados e integración internacional seguida por el país.
Rodney Salazar, presidente de la Cámara, afirmó que el acuerdo sería una plataforma de integración con algunas de las economías más dinámicas de Asia-Pacífico. Además, permitiría a Costa Rica diversificar sus vínculos comerciales, de inversión y productivos.
“Para una economía pequeña y abierta como la costarricense, contar con una mayor cantidad de mercados, socios comerciales y fuentes de inversión resulta especialmente relevante en un contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, medidas proteccionistas, disrupciones logísticas y cambios en las cadenas globales de suministro”, planteó el jerarca de Crecex.
Salazar consideró importante analizar cada sector desde el punto de vista técnico, identificar posibles sensibilidades, establecer períodos de transición adecuados cuando corresponda y acompañar a las empresas en sus procesos de adaptación y fortalecimiento competitivo.
Industriales analizarán texto final
Sergio Capón, presidente de la Cámara de Industrias, planteó que la adhesión debe negociarse con protección para los sectores sensibles, plazos de desgravación adecuados y un plan claro para que las instituciones puedan administrar el tratado.
Agregó que la Cámara respalda históricamente la apertura comercial.
“Estamos conscientes de que el proceso de negociación ya finalizó y estaremos atentos a conocer los textos finales respectivos”, expresó el presidente gremial.
Los sectores que más podrían verse afectados son los lácteos, la carne de cerdo, las aves y los embutidos. Además, los productores de aceite de palma, plásticos y vidrio han manifestado preocupación por el impacto de no tomar las medidas de protección necesarias, señaló Capón.
El presidente de la organización recordó que Costa Rica ya tiene acuerdos comerciales con: México, Chile, Canadá, Reino Unido, Singapur y Perú.
Además, buena parte de las exportaciones costarricenses dirigidas a los otros miembros del bloque ya ingresa sin aranceles.
“La ganancia en acceso a mercados pareciera, por tanto, limitada”, opinó Capón.