Alemania, otra vez ante sus fantasmas
El pasado 6 de setiembre, el partido alemán de extrema derecha AfD ganó de manera contundente las elecciones en el estado federado de Sajonia-Anhalt, con un 43,8% de los votos. Su discurso presenta algunas preocupantes cercanías con planteamientos que recuerdan a los expuestos por Adolf Hitler en Mi lucha.
La extrema derecha se ha afianzado en diferentes partes de Estados Unidos, Europa y América Latina, entre otras regiones. Esto no debe disimular la gravedad de su regreso en Alemania, particularmente cuando algunas de sus posiciones evocan elementos asociados con el nazismo, responsable de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto.
Me preocupan las peligrosas analogías que percibo, concretamente en los sentimientos y hechos utilizados durante los años 30. Entre ellos están los discursos de odio, los resentimientos provocados por lo que la historia ya reconoce como excesivas indemnizaciones impuestas por el Tratado de Versalles, una difícil situación económica y el deseo de recuperar el orgullo alemán. Todo ello creó un terreno propicio para que esa propuesta resultara triunfadora en 1933, con la triste e imborrable historia que vino después.
En 2026, en Sajonia-Anhalt existe igualmente un descontento ante las desigualdades aún no superadas entre la Alemania del Este (RDA) y la Alemania Occidental (RFA). Paradójicamente, a pocos días de celebrar la unificación alemana y el Día de la Unidad Alemana, todavía existen ciudadanos que se sienten de segunda categoría, con menor desarrollo económico y bienestar social en comparación con sus compatriotas occidentales.
Liderados por Ulrich Siegmund, los planteamientos de la AfD incluyen una posición restrictiva frente a la inmigración, propuestas de expulsión o “remigración”, posiciones contrarias a derechos de la población LGBTQ+ y el impulso de medidas de seguridad ciudadana. Estas propuestas son motivo de preocupación no solo para Alemania, sino también para el mundo.
En la misma línea, preocupan sus posiciones favorables a un mayor acercamiento a Rusia, que podrían debilitar la política de la Unión Europea y el apoyo a Ucrania, así como su discurso contrario a determinadas políticas ambientales. Esto resulta particularmente preocupante en un año en que las previsiones apuntan a un episodio de El Niño de intensidad excepcional, lo que vuelve a evidenciar la urgencia de enfrentar el desafío del cambio climático.
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Nuria Marín Raventós es politóloga.