Crítica de "Jim Queen": contra la dictadura hetero ★★★
Director: Marco Nguyen, Nicolas Athane. Guion: Simon Balteaux, Brice Chevillard, Nicolas Athane, Marco Nguyen. Voces originales: François Sagat, Jérémy Gillet. Francia, 2026. Duración: 85 minutos. Animación.
No crean, la heterosis no es como la artrosis: es una enfermedad del alma. O al menos así la viven los gays que la contraen, cuya tableta abdominal se transforma en barriga cervecera en menos de lo que tarda Ricky Martin en casarse con Kristen Stewart. Por muy banal que resulte la premisa de “Jim Queen” (he aquí un virus que transforma a los gays en heteros), parece tan eficaz como la que convirtió el cómic de Ralk König “El condón asesino” en una metáfora sin filtros de la hipocresía moral frente a la promiscuidad gay en tiempos del SIDA.
Aquí, también con un estilo de animación adulta con derivas ‘underground’, el objetivo es, por un lado, alertarnos de los persistentes prejuicios de los políticos conservadores con relación a la libertad sexual de los ciudadanos y, por otra, lanzar simpáticas pullas contra el narcisismo de ciertos sectores del colectivo LGTBI, a veces demasiado enamorados de sus uniformes como para solidarizarse con causas comunes.
En todo caso, el filme, protagonizado por el influencer gay más deseado y un twink aún virgen, juntos contra la expansión de la heterosis, funciona más como una enloquecida colección de gags -con personajes tan memorables como Glamydia, una de las Hermanas de la Perpetua Indulgencia, o hallazgos tan entrañablemente vulgares como los traseros que nacen de los setos de la zona de cruising como botellas de cava descorchadas- que como sátira irreverente, teniendo en cuenta que el relato principal es de lo más previsible.
Lo mejor:
Su capacidad de autocrítica y su vitalidad a la hora de revitalizar los códigos estéticos de cierta clase de cómic ‘underground’.
Lo peor:
Su irreverencia es menos subversiva de lo que necesitarían estos tiempos cada vez más conservadores.