La capea del forcón, un festejo único en el mundo que une a Portugal con su diáspora
Cada semana de agosto, la capea del forcón se celebra en un pueblo diferente del concejo de Sabugal, y esta semana le tocó el turno a la localidad de Alfaiates, un pueblo que forma parte del interior luso, que en lo años 60 y 70 sufrió un éxodo masivo de sus habitantes, que emigraron a España, Francia o Suiza en busca de trabajo, y que en verano regresan a sus orígenes para visitar a sus familiares.
La capea del forcón, donde treinta personas sujetan un complejo artilugio de palos roble o pino para citar al astado en el plaza del pueblo, se ha convertido en el atractivo veraniego de este concejo que, además, supone una importante inyección para la economía local, dada la cantidad de visitantes que acuden.
Hasta el 25 de agosto, un total de 13 localidades de la comarca de Sabugal, coincidiendo con sus fiestas de verano, celebrarán esta capea. Quadrazais (2 agosto), Lageosa (6 agosto), Aldeia do Bispo (10 agosto), Soito (11 y 14 agosto), Rebolosa y Ozendo (12 agosto), Nave (14 agosto), Aldeia da Ponte (15 agosto), Vale de Espinho (16 agosto), Alfaiates y Forcalhos (17 agosto), Fóios (18 agosto) y Adeia Velha (25 agosto).
El ministro de Agricultura de Portugal, José Manuel Fernandes, que nunca había presenciado en directo este tipo de evento, decidió acudir este lunes, 17 de agosto, a la localidad de Alfaiates, donde pudo comprobar junto al alcalde del pueblo, André Martíns, y al presidente de la Cámara Municipal de Sabugal, Vítor Proença, cómo es el forcón, declarado en Portugal desde 2011 como un Patrimonio Cultural Inmaterial.
Para Vítor Proença “es una tradición taurina que sólo existe en La Raya de Sabugal, que demuestra nuestra identidad”.
El evento, en Alfaiates, comenzó a las 10 de la mañana, donde los experimentados jinetes lograron conducir desde el campo y por las calles del pueblo un total de 6 astados cuatreños, guiados por la manada de cabestros hasta el coso popular, donde se agolpaban miles de aficionados.
Tras la llegada de los morlacos, se lidió con el forcón un primer toro, “el toro de prueba”, mientras que por la tarde se fueron sacando de uno en uno el resto de animales, que embestían una y otra vez contra los palos de forcón, sujetado por una treintena de mozos
Una tradición centenaria
El forcón es un instrumento de grandes dimensiones elaborado a base de palos de roble y de pino que se van entrelazando hasta construir un artilugio de madera con forma triangular, en el que alrededor de veinte jóvenes, hombres y mujeres, se colocan en su interior, dentro del coso.
Cada año se construye uno nuevo en cada pueblo de Sabugal y cada vez son más numerosas las mujeres que deciden unirse para sujetar el forcón cuando el toro embiste sobre él dentro del coso taurino, colocado, normalmente, en la Plaza Mayor de cada localidad.
Se trata de una tradición centenaria, cuyo origen no está datado a la perfección, aunque existen documentos de hace más de siglo y medio en los que se recogen referencias a esta singular capea.