Lo que ocurrió en Canarias durante el eclipse de 1959 vuelve a cobrar sentido en 2026
Aunque el eclipse solar de este 12 de agosto no será total en las Islas Canarias, la oscuridad del 70% bastará para disfrutar del fenómeno en las mejores condiciones. No será, sin embargo, la primera vez que un evento astronómico sacude al archipiélago.
Nos remontamos al 2 de octubre de 1959. Durante aproximadamente dos minutos y medio, la Luna eclipsó el disco solar sobre una franja de 100 kilómetros, atravesando desde el noreste de Tenerife hasta el suroeste de Fuerteventura, pasando por Gran Canaria. Todo ello desencadenó el desconcierto de la población, animales desorientados y un conglomerado de científicos de distintas partes del mundo que contribuyeron a sentar las bases de la astrofísica moderna en las Islas. Hasta aviones militares volaron hasta allí para estudiar el "fin del mundo".
1959: "La fin del mundo"
"La fin del mundo, la fin del mundo" es una de las expresiones fruto del eclipse de 1959 y que el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha recuperado a partir de testimonios que vivieron en primera persona el fenómeno astronómico en una Canarias muy distinta a la de ahora, marcada por las heridas abiertas de la guerra y la emigración.
En 2009, el Museo de la Ciencia y el Cosmos, junto con el IAC, recopilaron recuerdos de testigos como Santiago Padilla Castilla. Recuerda que su abuelo Juan reaccionó de una manera muy peculiar ante el supuesto fin del mundo: pidió que le sirvieran el almuerzo cuanto antes porque, si el final llegaba, quería morir "harto".
Mientras la oscuridad irrumpía en la rutina de otros canarios, los animales también reaccionaron. Testimonios recuperados por el IAC relatan cómo las gallinas corrieron a refugiarse cuando cayó la noche y cómo, tras regresar la luz de forma repentina, los gallos comenzaron a cantar desconcertados ante un segundo amanecer aquel 2 de octubre de 1959.
Aviones estadounidenses aterrizan en Tenerife persiguiendo el eclipse
Más allá de la población canaria, numerosos astrónomos viajaron hasta las Islas. Grandes aeronaves de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos, como el Lockheed C-130A Hercules y el Douglas C-124 Globemaster, llegaron hasta Los Rodeos, en Tenerife.
El F-101B Voodoo (un interceptor supersónico usado por las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos durante la Guerra Fría) destacó entre toda la avalancha tecnológica.
Se trataba de la tecnología más avanzada de la época en una Canarias rudimentaria, donde el racionamiento y la emigración estaban a la orden del día.
Un impulso para la astrofísica en Canarias
El eclipse de aquel 2 de octubre despertó el interés internacional por Canarias como cuna de estudio del Universo.
Ya en 1910, el astrónomo francés Jean Mascart había viajado a Tenerife para observar el paso del cometa Halley y quedó tan satisfecho con las condiciones de observación, que propuso instalar un observatorio internacional en la montaña de Guajara. Casi medio siglo después, el eclipse volvió a poner esa posibilidad sobre la mesa y en el mismo 1959 se creó oficialmente el Observatorio del Teide, que pasó a depender del Rectorado de la Universidad de La Laguna.
Hasta 2187
1973, 2005 y 2015 fueron años marcados por eclipses en el archipiélago canario, cada uno con sus hitos y peculiaridades. Y aunque el próximo capítulo tendrá lugar el próximo 12 de agosto, el de 1959 seguirá siendo el eclipse que apagó Canarias suponiendo un punto de inflexión en los avances astronómicos.
Un evento que, según el IAC, no volverá a sorprender a las Islas hasta el 6 de julio de 2187.