Marleyda Soto: "''Cien años de soledad' termina siendo una radiografía de Latinoamérica"
La paz no ha llegado a Macondo, pero algunos detestan la guerra y buscan refugio en la iglesia del pueblo. En una de las primeras escenas de la segunda parte de Cien años de soledad, Úrsula Iguarán intenta que su hijo, Aureliano Buendía, libere al general Moncada. Este último —interpretado por el peruano Salvador del Solar— confronta al coronel antes de su ejecución: “Tanto odiaste a los militares, terminaste igual que ellos”.
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El regreso de la serie se vio primero en Bogotá. Más de 350 invitados acompañaron al elenco a la premiere en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Previo al estreno, las actrices Daniella Reyes, Marleyda Soto y María Adelaida Puerta se conectaron por Zoom para el junket de entrevistas sobre el estreno. Aunque la primera parte tuvo críticas divididas, la producción logró premios y una gran respuesta de la audiencia.
“Yo creo que el éxito no solamente de la serie, sino del libro, radica en el hecho de que no solamente nos retrata muy bien a nosotros como colombianos, sino que la obra está tan bien escrita que termina siendo una radiografía de Latinoamérica. Entonces, cualquier país hermano que vea la serie o que lea el libro, va a encontrar allí muchas concordancias con su propia historia, con su cultura, con las costumbres y con las personas que lo habitan. Y creo que es una de las cosas más bellas que tiene precisamente la obra de Cien años de soledad, que aunque es muy local, muy nuestro, muy colombiano, termina siendo también muy universal”, responde a La República la actriz Marleyda Soto (Úrsula Iguarán).
Puerta ingresó a la serie para interpretar a Amaranta y opina en la misma línea que su colega: “Ese microuniverso en Macondo termina siendo un reflejo del universo en el que vivimos, con las mismas batallas, amores, desamores, tristezas y alegrías. Entonces, es lo más importante de esta obra: funcionar como un reflejo universal de la esencia humana”.
Esta vez vemos un Macondo en caos, en decadencia. En ese contexto entra su personaje. “Para mí fue una sorpresa porque fue algo así, de último momento. Llega uno a una fiesta que ya está empezada, pero la segunda parte es una fiesta tensa, turbia, entonces, ¿cómo asume uno ese reto? Y toca llegar con la mirada de sorpresa de una niña chiquita a la que le dieron el mejor juguete y que lo tiene que asumir, así sea un reto oscuro. Amaranta trae esa carga de todo lo que hizo de joven y tiene que asumir ese rol. Entonces, fue un gran reto, pero muy hermoso porque está ese realismo mágico que es esa interpretación poética de la realidad, de una realidad que a veces puede entrar como un puñal, pero cuando se cuenta de esta manera poética nos genera una reflexión y otra mirada”.
Daniella Reyes interpreta a Remedios, la bella, el místico personaje que parece no pertenecer al mundo de los Buendía y desafía las normas. “Todos al leerla podemos identificarnos un poco con los personajes”, agrega la actriz. Para ella, la historia escrita por el Nobel permite que “nuestros pueblos” se identifiquen. “Ahí está la naturaleza de la acogida del libro a nivel mundial”.
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Cien años de soledad: parte 2 nos habla de los vínculos, de la guerra y permite hacer paralelismos con la actualidad. La intención, sostienen, era hacer esta parte más grande que la primera. “Porque en la primera temporada la historia nos muestra el surgimiento, el nacimiento y el esplendor de Macondo. Y los televidentes que asisten a la serie, los lectores que, por supuesto, han tenido acceso al libro, pueden ver en estos primeros 50 años de la historia de Macondo como la parte más próspera, si se quiere, pero justo en ese momento entra la violencia y entra la política. Y estos temas se van a desarrollar mucho más en la segunda parte. Generalmente, la gente asocia Cien años de soledad a la fundación de Macondo, a los Buendía y todo lo que acontece en esta primera parte. Pero resulta que la segunda parte es muy potente precisamente porque el tema de la violencia y de la política entró con tanta fuerza. Y aquí viene el ocaso de Macondo, el ocaso de la casa Buendía, los personajes entran en un deterioro, todo se cae, viene el olvido y la soledad absoluta”.
Frente a una coyuntura mundial compleja y violenta, ¿ustedes creen que una buena serie, como una buena novela, siempre tiene que conectar con la actualidad?
Marleyda: Por supuesto. De hecho, nosotros como intérpretes, que tuvimos que acercarnos tantas veces al libro, que tuvimos que leerlo tantas veces, es impresionante cómo en cada lectura encontramos cosas nuevas y encontramos elementos que tienen una vigencia impresionante con lo que nuestro país está viviendo en este momento. Bueno, y no solamente nuestro país, es decir, todos los países hermanos. Los temas de la corrupción, de la violencia política, de todo lo que nos acontece como pueblos latinoamericanos están más vigentes que nunca. Así que yo creo que ahí la gente va a encontrar un retrato muy actual de lo que estamos viviendo como pueblos latinoamericanos.
María Adelaida: Para mí, siempre ha sido muy importante estar en proyectos que cuestionen lo que somos como seres humanos, porque a veces todo esto que pasa en nuestra realidad no lo vemos. Tenemos como una distancia y no nos damos cuenta. Por eso me encanta la obra de Gabriel García Márquez, porque nos muestra realmente lo que somos.
Daniella: Estoy muy de acuerdo. Si bien la obra nos atravesó a nosotros como personas en la construcción de cada uno de nuestros personajes y de lo que íbamos viviendo, era natural despertar y darnos cuenta de que también atraviesa todo lo que está pasando social, cultural y políticamente en este momento, porque esa es la magia de Cien años de soledad. Eso fue, yo pienso, lo que todos vivimos y descubrimos allá adentro, que además de mostrarnos una realidad de Macondo, nos mostraba también la realidad dentro de nosotros mismos. Era impresionante.