Obras por más de ¢29.000 millones en rutas nacionales presentan fallas, materiales deficientes y problemas de gestión
Proyectos de conservación y obras nuevas ejecutados en seis rutas nacionales, cuyas inversiones superan los ¢29.298 millones, presentaron deficiencias en los materiales, problemas de ejecución y deterioros prematuros.
Así lo revela un informe elaborado por el Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), tras las inspecciones a las obras ejecutadas mediante contratos de mantenimiento en Ulloa, Heredia; Aguas Zarcas, Alajuela; Bahía Ballena, Puntarenas; y en las intersecciones de las rutas nacionales 180 y 155, en Tempate, Guanacaste.
Entre los hallazgos destaca la utilización de mezcla asfáltica sin aprobación técnica para el diseño de las obras en la ruta 751 en Aguas Zarcas.
El documento señala que en ese proyecto, el diseño del pavimento se basó en resultados de laboratorio idénticos a los utilizados en otro proyecto realizado un año antes, pese a que, según los informes, se confeccionó con muestras independientes obtenidas en fechas diferentes.
Según el Lanamme, esta situación evidencia debilidades en los procesos de revisión y control de la documentación técnica.
El informe explica que, en condiciones normales, los materiales muestreados en distintos momentos no deberían arrojar resultados idénticos. Por ello, concluye que los datos fueron copiados o replicados. Al basar el diseño en esos resultados, este carece de fundamento técnico y no resulta confiable.
En respuesta a ese señalamiento, la Administración informó de que, a partir de las observaciones realizadas por el equipo auditor, ese diseño no llegó a utilizarse en obras de conservación vial.
En la rampa de salida de la ruta 106 hacia la General Cañas, en Ulloa de Heredia, se detectó que algunos sectores intervenidos mediante labores de conservación ya habían sido objeto de obras nuevas. Dicho proyecto permanecía en condición de rechazo; es decir, no había sido recibido formalmente por la Administración.
“Esto evidencia una deficiente gestión y control a nivel institucional al intervenir obras con su aceptación en disputa, pese a advertencias previas durante el proceso de auditoría, comprometiendo el uso adecuado de los recursos públicos”, agrega la auditoría.
En la ruta Costanera, específicamente entre Barú y Ciudad Cortés de Osa, también se identificaron fallas como exudación. Este fenómeno ocurre cuando el ligante se acumula y aflora a la superficie del pavimento.
Según el Lanamme, esta condición constituye un defecto de desempeño que puede agravarse y comprometer la seguridad y la durabilidad de la carretera, pues aumenta el riesgo de deformaciones y reduce la resistencia al deslizamiento.
“Aunque los ensayos de calidad no evidenciaron incumplimientos en la mezcla utilizada, el deterioro por desempeño es evidente. Por lo tanto, el contratista debe presentar un análisis técnico integral de las causas del deterioro y un plan de corrección, documentación que no constaba en el expediente al momento de emitirse el informe”, agrega el Lanamme.
En este proyecto, la Administración indicó que se encuentra pendiente el análisis correspondiente y la aplicación de la solución correctiva obligatoria por parte del contratista.
Obras inconclusas y defectuosas
En la ruta 751, los ingenieros detectaron deformaciones, acumulación de agua y agrietamientos interconectados prematuros en la vía, recientemente rehabilitada mediante tratamiento superficial triple.
Según el Lanamme, estos daños fueron clasificados como defectos asociados a prácticas constructivas.
Además, el informe señala que aunque la Administración ordenó corregir los daños, no se cumplieron los plazos concedidos. Los defectos aumentaron en severidad y se extendieron a otros puntos, lo que compromete la durabilidad y la seguridad vial de la ruta.
La auditoría también identificó deficiencias en las obras realizadas en la rampa que conecta las rutas 250 y 4, en Aguas Zarcas de San Carlos. Allí se detectaron diferencias de nivel de hasta dos centímetros en la junta del pavimento, lo que favorece la acumulación de agua y podría afectar la seguridad vial y la durabilidad de la capa asfáltica. Según los expertos, esta condición obedece a una mala práctica constructiva.
En ese sector, la Administración ordenó reparar las obras defectuosas. Sin embargo, el contratista incumplió el plazo inicial concedido y finalmente aplicó una intervención con emulsión asfáltica y poco o ningún material granular. Esa solución no coincidía con la recomendación técnica ni con la normativa vigente. Además, las obras de reparación presentaron deficiencias en su ejecución.
En la intersección de las rutas 155 y 180, en Huacas, Guanacaste, también se observaron afectaciones en la infraestructura peatonal, los drenajes, las aceras y los elementos de seguridad vial.
En ese punto, la suspensión de los trabajos debido a la falta de servicios de inspección provocó deterioros prematuros y aumentó los riesgos para los usuarios.
Isaac Montoya, vocero de la Unidad de Auditoría Técnica del Lanamme, explicó que entre las recomendaciones están fortalecer la revisión técnica antes de aprobar los diseños de mezcla asfáltica, mejorar la trazabilidad de los proyectos mediante sistemas de gestión de activos viales y exigir análisis técnicos integrales sobre los deterioros, que incluyan causas, consecuencias y planes de corrección.
Además, recomendó reforzar el control de calidad de las obras, asegurar la corrección de los defectos dentro de los plazos establecidos por la Administración y evitar que los proyectos queden inconclusos por falta de planificación o presupuesto.
El informe se elaboró luego de 33 visitas técnicas realizadas entre febrero del 2025 y enero del 2026. Además durante los procesos constructivos se emitieron 19 notas e informes.