El dato definitivo que demuestra la superioridad de España ante Argentina y en el Mundial: Dibu hizo en la final más paradas que Unai Simón en todo el torneo
La selección española de fútbol masculina ganó en Nueva Jersey el segundo Mundial de su historia. Lo hizo con una superioridad que sí ha reconocido el mundo del fútbol, aunque algunos resultados hayan sido ajustados. “Ganó el fútbol”, resumió Kroos lo vivido en la final contra Argentina (1-0).
España empezó empatando la primera jornada contra Cabo Verde, en un encuentro con cierto atasco, pero que pudo romperse pronto con un tiro al larguero de Ferran Torres que seguramente, en caso de entrar, hubiera cambiado el guion del partido. Pero eso es ficción: lo que pasó es que la Roja no marcó y ya vivió la fase de grupos un poco más al límite. Los africanos, que terminaron siendo la revelación del torneo, remataron una vez a la portería de Unai Simón.
A Arabia Saudí la venció España con solvencia (4-0), un duelo que quedó resuelto pronto y en el que hubo dos tiros contra la portería española. Quizá el choque más parejo fue el de Uruguay (1-0), pues el único intento entre palos de la Roja fue dentro, de Baena, gracias al error del portero Muslera, y los charrúa sólo chutaron una vez en buena dirección.
Llegaron los partidos a vida o muerte y contra Austria la superioridad fue absoluta: 3-0 y sin recibir remates en contra. Contra Portugal el gol llegó en los instantes finales, el primero de Mikel Merino, pero CR y compañía solo probaron dos veces a Unai Simón. Los mismos remates a portería tuvo Bélgica en cuartos, el único equipo que marcó a España (era el empata a uno, de De Ketelaere), pero que también terminó sucumbiendo ante Mikel Merino en el tramo final. Pese a lo corto del resultado, la selección de De la Fuente fue dueña de la situación y de estos dos encuentros, pues se jugó a lo que ella quiso, sin posibilidades de contragolpes del rival. Contra la poderosa Francia de Mbappé, Olise, Dembélé, Doué y Barcola, la sensación de comodidad y de control del escenario fue todavía mayor. Fue un 2-0 sin discusión, por mucho que España sólo lograra tres remates entre los tres palos. Los galos sumaron dos, pero ya en el tramo final a la desesperada.
De la final con Argentina el primer dato que llama la atención es ese cero en remates a portería de los defensores del título. Por tanto, sumados los ocho encuentros, Unai sólo tuvo que hacer 10 paradas: cero contra Austria y Argentina, una contra Cabo Verde y Uruguay, y dos contra Arabia Saudí, Portugal, Bélgica y Francia. El dato que demuestra la superioridad de España en el partido por el título es que Dibu Martínez, el meta de la Albiceleste, hizo hasta doce paradas en total, más que el portero español en todo el torneo.
Cierto que algunas fueron cómodas: empezó deteniendo el tiro de Lamine Yamal nada más empezar y el de Oyarzabal, en la primera parte. También fue flojo el intento de Baena. Dani Olmo le puso en alguna dificultad más, desde fuera del área. Después de un despeje a un medio remate de Cubarsí, detuvo los cabezazos de Ferran y Laporte, desde muy cerca. Y entre medias de ellos, otros dos chuts desde lejos. La dificultad de las paradas fue aumentando. Nico culminó un contragolpe con un potente tiro y Lamine lo intentó de falta justo al final, y las dos veces respondió el guardameta, que hizo la parada más complicada después de un cabezazo de Nico, ya en la prórroga y todavía con 0-0. Lo único que no pudo detener fue el zurdazo de Ferran Torres en el minuto 106.