¿Por qué su cerebro disfruta ver la misma película una y otra vez? La ciencia explica el motivo
Muchas personas regresan una y otra vez a la misma película o serie. Aunque parezca una simple preferencia, la psicología ofrece una explicación. Diversas investigaciones concluyen que la repetición genera una sensación de familiaridad que el cerebro interpreta como algo positivo.
Uno de los estudios más conocidos sobre este fenómeno surgió en 1968. El psicólogo Robert Zajonc, considerado una de las figuras más influyentes de la psicología del siglo XX, quiso comprobar si la familiaridad por sí sola podía aumentar el gusto por algo.
En aquella época predominaba la idea de que las personas apreciaban un objeto o una experiencia por las asociaciones positivas construidas a su alrededor. Zajonc planteó una hipótesis distinta: el simple hecho de exponerse varias veces al mismo estímulo podía bastar para que este resultara más agradable.
Para poner a prueba esa idea, presentó a un grupo de voluntarios distintos estímulos, entre ellos fotografías, ideogramas y formas geométricas. Cada uno apareció con una frecuencia diferente. Después, los participantes calificaron cuánto les gustaba cada elemento.
Los resultados fueron consistentes. Cuantas más veces una persona veía un estímulo, mayor era su preferencia por él.
Ese trabajo dio origen al llamado efecto de mera exposición, que sostiene que el contacto repetido con un estímulo aumenta la probabilidad de que resulte atractivo.
Investigaciones posteriores, entre ellas las del psicólogo Rolf Reber, sugieren que este efecto ocurre porque la familiaridad transmite una sensación de seguridad. El cerebro procesa con mayor facilidad aquello que ya conoce y ese menor esfuerzo suele percibirse como una experiencia positiva.
Ese mecanismo ayuda a explicar por qué muchas personas disfrutan ver la misma película en varias ocasiones. La historia ya es conocida, pero la familiaridad también produce una sensación de bienestar.
Los personajes también se vuelven familiares
La repetición no solo fortalece el vínculo con una historia. También influye en la relación emocional con sus personajes.
La investigadora y profesora de mercadeo, Cristel Antonia Russell, sostiene que el consumo repetido de una película, una serie, un libro u otra obra funciona como una reconstrucción activa del significado personal y de la identidad.
Según Russell, esas obras pueden convertirse en un espacio emocional seguro. Regresar a ellas ayuda a regular emociones relacionadas con el estrés cotidiano, como la ansiedad provocada por los estudios o el trabajo. Además, permiten que las personas vuelvan a conectar con aspectos familiares de sí mismas.
Otra investigación aportó una perspectiva complementaria. En el artículo Spoilers de historia no arruinan las historias, dos profesores de psicología de la Universidad de California pidieron a más de 800 estudiantes que leyeran libros y cuentos. Un grupo conocía el desenlace antes de empezar la lectura y otro no.
Los resultados mostraron que la mayoría valoró las historias de forma igual de positiva. En algunos casos, incluso las calificó mejor que quienes desconocían el final.
Aunque el estudio se centró en los spoilers y no en la repetición, sus autores plantearon que conocer lo que ocurrirá no necesariamente disminuye el disfrute. Por el contrario, también puede generar placer.
El cerebro crea relaciones con personajes ficticios
Otra línea de investigación propone que algunas obras construyen mundos a los que las personas desean regresar.
En 1956, los sociólogos Donald Horton y Richard Wohl presentaron el concepto de interacción parasocial. Este plantea que las personas pueden desarrollar vínculos afectivos con personajes ficticios de manera similar a las relaciones que establecen con personas reales.
Ese fenómeno ayuda a entender por qué muchas personas sienten tristeza cuando termina una serie o cuando muere uno de sus personajes favoritos.
Diversas investigaciones indican que el cerebro activa mecanismos similares a los utilizados para procesar las amistades reales cuando las personas establecen este tipo de relaciones parasociales.
Esa conexión también explica por qué tantas personas vuelven a ver una película o una serie. Más que revivir la historia, regresan a un lugar conocido y se reencuentran con personajes que forman parte de su universo emocional.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.