Madre e hijas unidas por la competición
La hípica ofrece una imagen poco habitual en el deporte. Hombres y mujeres, jóvenes y veteranos, aficionados y profesionales compiten en igualdad de condiciones en el mismo concurso. Ese espíritu volvió a quedar reflejado durante la IV Copa Comunidad de Madrid, celebrada del 19 al 21 de junio en el Club Hípico RACE con el patrocinio principal de LA RAZÓN.
En el Trofeo Chacco Marketing, primera prueba del sábado, Paula Robledano Sanz y su madre, Aurora Sanz de Urmeneta, ocuparon la segunda y la tercera posición, respectivamente, compartiendo podio en una jornada muy especial para ambas. Amalia, hermana de Paula, hija de Aurora y también amazona de Salto, aplaudía y les hacía fotos en la entrega de trofeos.
Coincidir en las clasificaciones se ha convertido en una escena habitual para esta familia, que comparte entrenamientos, concursos y muchas horas de cuadra. "Se siente un orgullo especial, porque no son solo tus resultados, también son los del equipo familiar. Reflejan el trabajo diario, la ayuda que nos prestamos y los consejos buenos y no tan buenos que nos damos", explica Paula Robledano Sanz a LA RAZÓN.
Para la joven amazona, esa convivencia entre generaciones es una de las grandes fortalezas de este deporte. "La hípica es de los pocos deportes en el que verdaderamente existe igualdad. Competimos en igualdad de condiciones jinetes veteranos y niños, amateurs y profesionales, y eso lo hace muy especial y único", afirma Paula en declaraciones a este periódico. Aunque en esta ocasión no hizo pódium, la afición la comparten con Amalia, hermana de Paula e hija de Aurora. Deporte en familia.
Aurora Sanz de Urmeneta ha vivido la evolución deportiva de su hija Paula desde los primeros concursos hasta compartir ahora las mismas pruebas. "Ha sido un camino muy gratificante. Cuando era pequeña me encantaba acompañarla a sus pruebas, porque me recordaba lo emocionante que son tus primeros concursos: la noche antes sin dormir, los nervios y la felicidad de las primeras escarapelas”, recuerda la orgullosa madre en conversación con este rotativo.
Con el paso del tiempo, los papeles también han cambiado. "Ahora ella me ayuda mucho, me anima, me apoya y me regaña… que también es importante", comenta Aurora entre risas.
Paula, por su parte, reconoce que crecer viendo competir a su madre ha marcado su forma de entender la hípica. "Mi madre es la mejor. Para mí es un ejemplo tanto dentro como fuera de la pista. Trabaja como nadie para que las cosas vayan bien, quiere muchísimo a sus caballos, persigue sus metas y nunca se rinde", asegura. Sin embargo, considera que la enseñanza más importante que ha recibido no tiene relación con los resultados. "Lo mejor que nos ha enseñado mi madre respecto a los caballos es a disfrutar de este deporte. No le importa a qué nivel compitamos o los resultados; ella siempre quiere que lo pasemos bien y disfrutemos con nuestro caballo”, añade. Incluso bromea con el parecido físico entre ella y su madre: “Nos suelen confundir o pensar que somos hermanas, pero aún me queda muchísimo por aprender de ella".
Competir de forma sana
Aunque cuando coinciden en una prueba existe cierta rivalidad, ambas coinciden en que siempre prevalece la satisfacción por el resultado de la otra. "Siempre va a pesar más el orgullo de ver triunfar a la otra, pero es cierto que también nos gusta competir de forma sana. Nos picamos mucho la una a la otra y existe rivalidad, pero siempre lo más importante es que a las dos nos vaya bien", señala.
Esa relación también se traslada al día a día. "La hípica nos une más. Es una afición común que compartimos y nos hace pasar más tiempo juntas, vivir las mejores experiencias en familia y tener algo de lo que hablar, discutir y trabajar juntas", explica Paula.
Entre los recuerdos que conservan con más cariño figuran tanto grandes campeonatos como jornadas aparentemente normales. Aurora recuerda con especial emoción las etapas iniciales en la que acompañaba a su hijas a los concursos, mientras que Paula destaca el Campeonato de España de Alevines que consiguió ganar. Ambas coinciden también al señalar los Campeonatos de la Comunidad de Madrid como algunas de las citas más especiales. "A veces no son concursos importantes; simplemente son días en los que nos hemos reído mucho, tenemos anécdotas graciosas o momentos en los que nuestros caballos han hecho alguna trastada", relata Robledano Sanz.
Madre e hija destacan que el apoyo de su hípica, Green Paddock, ha sido fundamental para poder recorrer este camino juntas, junto a la constancia, el cariño por sus caballos y las ganas de seguir superando objetivos. Antes de salir a pista tampoco faltan los consejos. "Siempre nos damos consejos y muchos ánimos. Si luego sale mal el recorrido o pasa cualquier imprevisto, por supuesto nos echamos la culpa por los malos consejos que nos hemos dado", bromea Paula.
Después de tantos años compartiendo esta afición, madre e hija siguen encontrando en la hípica un punto de encuentro dentro de su rutina. "Nos aporta un plan de fin de semana, una afición común, una motivación en el día a día y un estilo de vida, porque la hípica implica disciplina y compromiso diario para que los verdaderos protagonistas, que son los caballos, estén cuidados y mimados", concluye Paula.
La hípica une generaciones, no entiende de géneros y permite disfrutar en familia.