Castillo excarcelado, ¿para qué?, por Mirko Lauer
Al presidente interino José María Balcázar no se le ve muy decidido. En estos, sus últimos días, tras su retorno del viaje familiar al Vaticano, se le percibe de perfil bajo. Quizás está rumiando las presiones de sus amigos para que indulte a Pedro Castillo o, quizás, también para que no lo haga. Indultar podría ser el acto más notorio de su gobierno.
Imaginamos ese indulto como un proceso rapidísimo en el paso de Castillo de la excarcelación a la fuga al exterior, lo más probable, a México. En efecto, un indulto concedido por Balcázar a última hora no parece algo muy sólido, y ser detenido por el gobierno entrante sería una posibilidad real. Pero, fuera del Perú, los tiempos han cambiado.
Antes, un Castillo prófugo en el exterior hubiera podido lanzarse a una gira latinoamericana por varios países. Ahora le quedaría dar vueltas por México y, tal vez, por Brasil. Podría despachar mensajes al pueblo peruano, pero muy poco más. Sin castristas, chavistas y uno que otro gobierno democrático de izquierda disponible, el destino de las víctimas del derechismo no es brillante.
Pero también podríamos ver a un Castillo libre, decidido a permanecer en el Perú y a tentar suerte en la recuperación del prestigio que tuvo en la cuesta del 2021. Después de todo, es un expresidente y aparecería en esas listas de las encuestadoras. No creemos que Roberto Sánchez se atrevería a quitarle el sombrerón chotano de manera permanente.
De aquí a las elecciones de octubre, una visita de Castillo, en plena campaña, a algunas localidades simpatizantes con su imagen puede valer oro y, en esa medida, él tendría una gira nacional hecha a la medida (más mensajes al pueblo peruano). Esa ventaja práctica respecto del prófugo Vladimir Cerrón, que no puede visitar a nadie, sería su mejor opción.
Pero algo nos dice que Balcázar no va a indultar a nadie y que se va a pasar julio acomodando las cosas para cuando vuelva al llano. Si quisiera ayudar a alguien, ese es Cerrón, a quien ha declarado gran amigo suyo. No indultándolo, puesto que no está preso, sino ayudándolo a dejar el territorio nacional con su marxismo-leninismo chicha y todo. Nicaragua lo está esperando.