“Hay controles de militares que piden 50, 100 y 200 dólares para pasar ayuda en Venezuela”
El doble terremoto que ha sufrido Venezuela ha dejado al país sumido en el caos y la tragedia. Las labores de rescate continúan a contrarreloj con la esperanza de encontrar aún vida bajo los escombros. Por si el mal no fuera suficiente, son muchas las voces críticas de civiles y profesionales que se alzan con cada vez más fuerza denunciando la falta de medios y las trabas gubernamentales para agilizar las búsquedas y la llegada de ayuda.
“El reporte que nos llega de nuestros equipos de trabajo situados en la zona es, no solo el de una catástrofe natural de una magnitud tal que les ha superado por completo, sino también el de una total negativa de las fuerzas armadas dirigidas por el Gobierno a recibir ayuda internacional y material”, comenta para LA RAZÓN, Juan Carlos (omite su apellido por motivos de seguridad), exmilitar y director de operaciones de Eir Tactical Global Med & Ops, una empresa dedicada a la formación de medicina-táctica que envía equipos de trabajo a zonas de alta tensión con el fin de salvar vidas.
Juan Carlos se encarga de la parte logística desde España para ayudar a los grupos que han enviado a Venezuela y que operan en primera línea. Allí se encuentra Carlos Zapa, médico Intensivista, bombero profesional y director médico de Eir Tactical Global Med & Ops, que cuenta emocionado a este medio cómo ayer mismo lograron rescatar a dos personas con vida. Recalca la enorme crisis económica y humanitaria que ya vivía Venezuela antes de la tragedia. “En muchas zonas del país, la electricidad y el suministro de agua potable son deficientes. La red hospitalaria ya estaba totalmente desabastecida, tanto de insumos como de medicamentos. El salario promedio de un ciudadano es de 3 dólares. En este contexto, puedes imaginar el colapso humanitario y sanitario que tenemos actualmente”.
Zapa, que ahora cuenta con un equipo de 100 personas sobre el terreno, es un médico exiliado por oposición al régimen venezolano, a quien señala directamente de bloquear, chantajear y extorsionar "en la frontera colombo-venezolana". Denuncia que "muchas de las personas que actualmente están tratando de pasar insumos en las fronteras nos dicen que la Guardia Nacional Bolivariana está pidiendo hasta 1.000 y 2.000 dólares por dejar pasar ayuda humanitaria. Lejos de favorecer la ayuda en estos días que son cruciales, que son los primeros siete días en los que puede conseguir algún superviviente, se ha creado una burocracia y unos trámites para generar mercados paralelos. Hay que pedir un permiso en el Poliedro de Caracas, un gran salón de eventos. Allí hay que hacer un registro que te permite bajar a la zona cero a llevar ayuda humanitaria. Muchos testigos aseguran que muchos de estos registros son tirados a la basura”. Añade que una vez logrado el permiso, cuando van acercándose a la zona del desastre, encuentran “controles de militares que te piden entre 50, 100 y 200 dólares para pasar”.
A Juan Carlos, estas trabas burocráticas y estos intentos de lucro ilegal le resultan incomprensibles dada la emergencia y teniendo en cuenta que “el ratio de vida de una persona que está en estas circunstancias no sobrepasa de los seis o siete días. La importancia de la velocidad en hacer ciertas labores y en que llegue cierto material de rescate y sanitario es vital y no puede depender de un documento. Afirma que incluso “ha habido edificaciones que directamente se han tirado abajo con maquinaria sin que haya habido un reconocimiento previo", es decir, lugares donde hay posibilidad de que aún quede gente con vida.
Su labor desde España es mucho más que logística, teniendo en cuenta que las dificultades a las que se enfrentan sus equipos de profesionales sobre el terreno “afectan muchísimo a su ánimo. Desde España tratamos de apoyarles todo lo posible, organizando toda la recaudación de material que necesitan, estando muy pendientes de ellos, y de que tampoco les falte una palabra de aliento”.
Desde el comienzo de la catástrofe, Juan Carlos confirma a LA RAZÓN que sus equipos han logrado rescatar a 16 personas con vida, pero tanto él como Zapa recuerdan que quedan meses de trabajo. “Los primeros siete días son los del boom de la noticia y todo el mundo quiere aportar. Pero cuando pasa ese boom, el mundo se olvida. Nosotros tratamos de sostener la logística en el tiempo. Dependiendo de las operaciones de este tipo, el plan de ayuda puede prolongarse de cuatro a cinco meses mínimo”, afirma el director de operaciones de Eir Tactical Global Med & Ops.
Zapa añade que no podemos olvidar lo que vendrá después: “la gran crisis humanitaria de personas que quedaron sin hogar, sin acceso a agua, electricidad, medicina, alimentación; y las consecuencias médicas y epidemiológicas que vienen a continuación, como enfermedades diarreicas, respiratorias, neumatológicas, que van a ocasionar muchos problemas en los próximos días”.