¿Existe realmente un ‘Niño Godzilla’? ¿Afectará este fenómeno a Costa Rica? Lea las explicaciones del IMN
Costa Rica ya se encuentra bajo los efectos del fenómeno El Niño, y las proyecciones apuntan a que podría fortalecerse durante los próximos meses. Desde ahora y posiblemente hasta el primer trimestre del 2027, las temperaturas serán más altas y las lluvias disminuirán en la mayoría del territorio nacional.
Sin embargo, la coordinadora de la Comisión Técnica Consultiva Nacional del Fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (CTCN-ENOS), Karina Hernández, pidió evitar términos como “Niño Godzilla” o “Superniño”, pues no forman parte de la clasificación científica utilizada para monitorear estos eventos.
“Cuando se habla del ‘Niño Godzilla’ es algo que no existe. Es simplemente un término llamativo y amarillista. Lo que se intenta describir son eventos extremadamente intensos, pero no es una categoría científica reconocida”, señaló.
¿Qué es El Niño y por qué no debemos ser alarmistas, pero sí estar preparados?
El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es una anomalía de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial con respecto a su promedio. Eso altera los patrones atmosféricos a escala planetaria. Ocurre entre cada dos y siete años y usualmente dura uno o dos años. El Niño es la fase cálida del ENOS y La Niña es la fase fría.
Se dice que El Niño está presente cuando la temperatura de la superficie del mar está +0,5°Celsius (C) por encima del promedio durante cinco meses seguidos.
Según explicó Hernández, el Sistema de Alerta Temprana ENOS elevó en junio el estado de seguimiento a la fase denominada “El Niño”, lo que significa que los impactos del fenómeno ya son observables en el territorio nacional.
“El mensaje es que ya no tenemos que prepararnos para cuando venga El Niño; ya tenemos El Niño”, afirmó la especialista.
Además, las últimas mediciones de la temperatura oceánica en el punto de mayor impacto sobre Centroamérica, indican que esas aguas superficiales están 1,5° C por encima de lo normal. Esto significa que estamos frente a un Niño fuerte.
¿Cuáles son los impactos más evidentes ahora y qué podemos esperar?
Algunas medidas de las autoridades para hacerle frente incluyen campañas nacionales de ahorro de agua y electricidad, distribución de suplementos alimenticios para productores ganaderos mediante alianzas público-privadas, ajuste en el calendario de siembra según los pronósticos de lluvias y contratación temporal de plantas térmicas, solares y eólicas.
Una de las señales del fenómeno es el inicio tenue y tardío de la época lluviosa, con un déficit de precipitaciones entre enero y mayo en la mayor parte del país, a excepción del Caribe, donde más bien hubo excedentes.
En el Pacífico norte, por ejemplo, el déficit alcanzó un 64%. Solo en la estación meteorológica de Liberia, en Guanacaste, apenas se registraron 1,6 milímetros de lluvia (1,6 litros de agua por metro cuadrado) en todo el mes de mayo.
Aunque no son condiciones de sequía, este déficit motivó un monitoreo del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) en esta región.
Las altas temperaturas también han sido producto de este fenómeno. A nivel nacional se superaron los promedios, excepto en febrero, que fue inusualmente lluvioso.
La intensidad depende de las temperaturas en el océano Pacífico ecuatorial. Si las regiones monitoreadas presentan anomalías superiores a los 0,5 grados de forma sostenida durante cinco meses, se trata de un Niño débil, lo cual ya produce repercusiones en el país.
Si se alcanza más de 1 grado Celsius, es intensidad moderada, más de 1,5 grados se torna fuerte y más de 2 consistiría en un fenómeno muy fuerte.
Actualmente, la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial supera los 1,5 grados Celsius por encima del promedio histórico. Si la tendencia continúa, podría alcanzar la categoría de muy fuerte hacia finales de año.
¿Qué está pasando en aguas más profundas?
La evolución de este Niño se mide semana a semana y, por ahora, apunta a un fenómeno fuerte o muy fuerte. Sin embargo, la meteoróloga Karina Hernández advirtió de que la evolución futura dependerá de lo que ocurra en las capas más profundas del océano, donde las temperaturas todavía se mantienen cercanas a la normalidad.
La coordinadora recordó que el histórico fenómeno del 2015 alcanzó anomalías cercanas a los 2,8 grados Celsius y provocó importantes afectaciones en Costa Rica, como la peor sequía desde 1930 y un récord de temperatura máxima en diciembre en la provincia de San José.
Sin embargo, Hernández enfatizó que la duración del evento suele ser más determinante que su intensidad máxima.
“El problema no es únicamente qué tan fuerte sea el fenómeno, sino cuánto tiempo permanezca activo”, explicó.
En otros años, el fenómeno ha alcanzado valores incluso superiores a los del 2015 a estas alturas del año. No obstante, luego se enfría y disminuyen sus efectos, pues es el aumento sostenido el que termina afectando la atmósfera y las condiciones del tiempo.
La meteoróloga señaló que las condiciones ya se están intensificando en este mes de junio, y seguirán aumentando con el pasar de los meses. A finales de año, el fenómeno podría tener una intensidad “muy fuerte” y extenderse a inicios del 2027, apuntó.
¿Cuánto menos lloverá?
Las proyecciones más recientes de la Comisión apuntan a déficits de lluvia de entre un 40% y un 50% en gran parte de la vertiente del Pacífico, el Valle Central y sectores de la zona norte occidental. Por el contrario, el Caribe podría registrar precipitaciones normales o incluso superiores en un 15% al promedio.
Al caer las lluvias, se espera también una temporada de huracanes más tranquila, pues se prevén entre nueve y 12 sistemas ciclónicos para este año, cifra inferior al promedio normal de 14. Sin embargo, en el conteo nacional de ondas tropicales ya se registran nueve, de las cuales ocho han afectado indirectamente al país.
Otro efecto será la extensión de la canícula, el periodo entre julio y agosto en que suelen disminuir las precipitaciones. Este año, podría iniciar a finales de junio y extenderse hasta finales de agosto.
Además, se prevé un aumento generalizado de las temperaturas. El Pacífico norte sería la región más afectada, con valores de hasta dos grados Celsius por encima de lo habitual, mientras que otras zonas del país experimentarían incrementos superiores a un grado.
La Comisión Técnica Consultiva Nacional del Fenómeno El Niño-Oscilación del Sur actualiza mensualmente sus proyecciones y mantiene activa la coordinación con instituciones públicas, municipalidades, productores y sistemas de abastecimiento de agua para enfrentar los posibles efectos del fenómeno durante el segundo semestre del año y los primeros meses del 2027.