Juan Carlos Rivero da una lección magistral a sus críticos por el España - Arabia Saudí: "Ahí lo lleváis"
Pocos periodistas sufren la presión de Juan Carlos Rivero al narrar en televisión un partido de España. Hoy, la selección de De la Fuente juega contra Arabia Saudí y Rivero sabe que le esperan críticas como no lo haga todo perfecto. El periodista de Televisión Española ha dado en redes una lección de humor contra sus haters.
La selección llega al segundo partido del torneo con la urgencia que dejó el debut ante Cabo Verde, un empate que generó dudas inmediatas sobre el nivel real del equipo. Los grandes no suelen tropezar en la primera jornada de una competición mundialista, y ese resultado sembró preguntas que De la Fuente tiene que responder esta tarde contra Arabia Saudí. El dominio estuvo ahí durante buenas fases del partido, pero la superioridad territorial se evaporó sin traducirse en los tres puntos, lo que trasladó toda la presión al choque de hoy. Perder o volver a empatar complicaría de forma considerable el avance en el torneo.
Rivero se adelanta a sus críticos
Antes de que comenzara el partido, Rivero decidió publicar un vídeo en redes para anticiparse a lo que ya sabe que viene. El narrador de RTVE lleva tiempo convertido en uno de los comentaristas más vigilados durante las retransmisiones de España, con especial atención al apartado de pronunciaciones, y los nombres árabes representan un reto extra para cualquier hablante nativo de español. Así que grabó su proceso de preparación, que incluye audios de los propios futbolistas saudíes diciendo su nombre en voz alta, y lo compartió antes del pitido inicial. "Habrá unos cuantos listos que estarán esperando a ver las pronunciaciones de los nombres de Arabia", dijo Rivero en el vídeo.
Rivero se adelanta a sus críticos
La herramienta que usa Rivero, escuchar a los propios jugadores pronunciar su nombre, dice bastante sobre cómo ha cambiado el trabajo previo de los narradores deportivos. El nivel de rigor que exige ahora la audiencia conectada en tiempo real obliga a ir más allá de los apuntes del bloc de notas. Una sola sílaba mal colocada puede convertirse en tendencia en cuestión de segundos, y eso transforma la cabina de retransmisión en un lugar donde el escrutinio llega desde miles de pantallas a la vez. Rivero lo sabe y prepara el partido con esa realidad encima. "Lo tengo perfectamente currado, perfectamente estudiado y aún así aparecerá un gracioso que dirá que no se dice al-Durraman, que se dice no sé qué", bromeó el periodista.
Lo que ilustra el vídeo de Rivero va más allá de un comentarista protegiéndose de las críticas antes de tiempo, porque la tensión que describe es real y afecta a toda la narración deportiva televisiva. Los comentaristas trabajan hoy bajo el microscopio de audiencias que reaccionan en tiempo real, que capturan el instante, que comparten el error antes de que acabe la jugada. Una valoración discutible o una pronunciación dudosa pueden viralizarse en segundos y condicionar el relato de un partido entero. Rivero asume ese escenario con ironía, porque sabe que la preparación exhaustiva no es un escudo completo contra el ruido digital, y aun así insiste en llegar listo. "Hay que hacerlo con respeto", afirmó al cerrar el vídeo. "Halá, ahí lo lleváis"