Meloni responde a Trump y denuncia ‘ataques constantes e injustificados’ de presidente
Roma. En un mensaje publicado en su cuenta de Instagram, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, respondió a las declaraciones de Trump en su red Truth Social, donde el mandatario sostuvo que la líder italiana le pidió “una y otra vez” una foto durante la cumbre del G7 celebrada esta semana en Francia.
La jefa de Gobierno calificó estos ataques de “constantes e injustificados” y sostuvo que no tienen fundamento.
Trump había escrito que a Meloni “le va mal en Italia en cuanto a popularidad, posiblemente porque rechazó a los Estados Unidos de América, un país que realmente ama y protege a Italia”.
La dirigente derechista replicó que “ser su amiga desde luego que no ha ayudado” a su popularidad e invitó al presidente estadounidense a “centrarse en la suya” propia.
El intercambio abre una brecha visible entre Trump y una de las figuras de derecha más influyentes de Europa, que hasta ahora intentaba presentarse como puente entre Washington y Bruselas.
Meloni venía apostando por una relación personal cercana con el líder estadounidense, en contraste con la cautela de otros gobiernos europeos.
En la cadena italiana La7, Trump aseguró que Meloni le “rogó” una foto en el marco del G7 y que accedió solo porque “le dio lástima”.
La dirigente italiana desmintió esa versión y la calificó de “inventada”, pero el presidente insistió en su relato en publicaciones posteriores en Truth Social.
Trump acusó además a Meloni de intentar recomponer la relación con Washington por razones de política interna, después de que Italia se negara a respaldar la acción militar estadounidense contra Irán.
Según el mandatario, la primera ministra querría ahora “volver a ser amiga” tras la “derrota militar de Irán a manos de Estados Unidos” para “mejorar sus cifras”, a lo que respondió con un tajante “no, gracias”.
El presidente también insinuó que el supuesto descenso de popularidad de Meloni estaría ligado a su negativa a permitir el uso de pistas aéreas italianas durante el conflicto con Irán, y volvió sobre una de sus quejas recurrentes: que Estados Unidos destina cientos de miles de millones de dólares a la defensa de Italia y otros países de la OTAN.
Reacción del gobierno italiano
Las declaraciones del presidente estadounidense provocaron una respuesta institucional inusual en Roma.
El ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, canceló una visita prevista a Estados Unidos y afirmó el viernes que las palabras “graves y ofensivas” de Trump contra Meloni “ofenden a toda Italia”.
Por su parte, el ministro de Justicia, Carlo Nordio, calificó los últimos ataques como una “herida dolorosa” para las relaciones bilaterales, mientras el ministro de Defensa, Guido Crosetto, advirtió que las “bromas” del presidente estadounidense “no benefician a nadie”.
El gobierno quiso así transmitir la idea de que la polémica trasciende a Meloni como persona y afecta al conjunto del país.
Líder del partido de extrema derecha Hermanos de Italia, Meloni declaró sentirse “francamente atónita” ante los comentarios iniciales de Trump, al que acusó de mostrar mayor deferencia hacia los adversarios de Occidente que hacia sus propios aliados.
En el último año, la primera ministra había invertido capital político en construir una relación de confianza con Washington, especialmente con la Casa Blanca de Trump, y era vista en ambas capitales como una de sus aliadas naturales en Europa.
Una relación en deterioro
El vínculo entre ambos dirigentes comenzó a erosionarse con la guerra en Oriente Próximo.
Trump ya había arremetido contra la primera ministra en abril, después de que Meloni saliera en defensa del papa León XIV frente a críticas del presidente a las posiciones antibelicistas del pontífice.
Ese episodio abrió un frente sensible para la líder italiana, cuyo electorado incluye un fuerte componente católico conservador.
La defensa pública del Papa, sumada a la negativa a alinearse automáticamente con la estrategia militar de Washington en el conflicto con Irán, alimentó la percepción en el entorno de Trump de que Meloni se alejaba de su órbita.
Con los últimos cruces, la relación entre Roma y Washington entra en una fase de notable tensión política y personal, en la que el diálogo entre dos actores que hasta hace poco se presentaban como aliados ideológicos se ve atravesado por reproches cruzados, cálculo electoral interno y la presión de una opinión pública italiana sensible tanto a la dignidad nacional como a la estabilidad de la alianza transatlántica.