La llegada de los nuevos trenes de Cercanías, a contrarreloj y bajo fuertes presiones de Transportes
A contrarreloj y bajo presión. Así está siendo el proceso para la puesta en servicio de las primeras unidades de los nuevos trenes del núcleo de Cercanías, que se estrenarán en Madrid en agosto, según la fecha anunciada por Renfe y el Ministerio de Transportes a pesar de lo ajustado de los plazos para cumplirla, según advierten fuentes ferroviarias.
Renfe estimó en abril que el material rodante, fabricado por Stadler, entraría en servicio a finales del verano. Sin embargo, fuentes del sector ferroviario advierten de que los tiempos que maneja el Ministerio de Transportes son muy ajustados, pero que, a pesar de ello, el departamento que dirige Óscar Puente está ejerciendo presión para cumplirlos a toda costa.
Según detallan los consultados, para que los trenes puedan entrar en servicio -Renfe ha recibido ya una primera tanda de cinco-, hay que realizar la homologación pertinente, simulaciones comerciales y los ensayos en diferentes condiciones de explotación, así como la formación de maquinistas. Como añaden, aunque hay elementos y protocolos comunes con independencia del fabricante para todas las máquinas, cada una tiene sus peculiaridades en las que hay que instruir y habilitar a los maquinistas. Para hacerlo, previamente hay también que formar a los formadores, maquinistas convertidos en mandos intermedios de circulación para tales fines. Y uno de los elementos clave en todo el proceso es el manual del propio tren.
Este documento recoge las particularidades del material rodante y es necesario tenerlo y estudiarlo antes de habilitar a los maquinistas. Según aseguran estas fuentes, el manual no ha estado listo hasta hace apenas unos días, después de haber estado sujeto a meses de revisiones.
Con los plazos que se manejan en este tipo de instrucciones, las fuentes consultadas consideran que para hacer todo el proceso en condiciones óptimas, sería preciso irse casi hasta el mes de octubre. Sin embargo, reiteran que las presiones políticas para que los trenes empiecen a operar en agosto son máximas.
Plan renove
Las cinco primeras unidades recibidas por Madrid forman parte de un pedido total de 79 que Renfe ha contratado con Stadler por 1.306 millones de euros, y que serán las de mayor capacidad de la flota de la compañía: hasta 912 plazas en el caso de los T100 y 1.884 en los modelos T200, lo que supone una ampliación de la capacidad de los trenes de Renfe de hasta un 20%.
El objetivo es que, para finales de año, Renfe disponga de nueve T100 y de ocho T200. La entrega de trenes continuará mes a mes hasta completar los 79 trenes adquiridos.
Las primeras unidades se destinarán al núcleo de Cercanías de Madrid, el que más viajeros transporta cada día -alrededor de 730.000, el 55% de los desplazamientos de servicio público en España- y que, además, necesita de una renovación urgente de su material rodante así como de un incremento de su capacidad. Los trenes se pondrán en marcha en todas las líneas del núcleo, excepto la C9.
Esta operación se enmarca en el plan de renovación de flota de Renfe, que prevé una inversión de unos 3.500 millones de euros para la adquisición de nuevo material rodante para todo el territorio nacional. Según Transportes, la incorporación de trenes de última generación y gran capacidad en la flota de Cercanías de Renfe impactará directamente en la calidad de vida de los viajeros y demuestra nuestro compromiso con la mejora de la movilidad cotidiana.