Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal: estos son los síntomas digestivos que no debe ignorar
Aunque muchas personas creen que los problemas digestivos constantes son normales o producto del estrés, la realidad puede ser mucho más compleja. La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es un grupo de padecimientos crónicos que provocan inflamación en el sistema digestivo y que incluyen la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa (CUCI).
José Moya Coblentz, médico General de la Clínica Hikma y quien forma parte de la red de Clínica MediaSmart, explica que estas condiciones pueden afectar desde el intestino delgado hasta el colon y el recto, impactando no solo la salud física, sino también la calidad de vida de quienes las padecen.
Lo que debe saber:
- Es un grupo de enfermedades crónicas se afecta el sistema digestivo provocando inflamación persistente. Incluye principalmente la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
- Puede aparecer desde edades tempranas.
- No tiene cura, pero sí puede controlarse.
“La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del sistema digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque suele presentarse con mayor frecuencia en el intestino delgado y el colon. Además, puede comprometer todas las capas de la pared intestinal”, explicó Moya.
Asimismo, aclara que esta enfermedad no es contagiosa y responde a alteraciones complejas del sistema inmunológico.
“En cambio, la colitis ulcerosa (CUCI) afecta únicamente el colon y el recto, provocando inflamación persistente en la mucosa intestinal de estas zonas”, detalló el especialista.
Uno de los principales retos de la EII es que sus síntomas pueden confundirse con otros trastornos digestivos, intolerancias alimentarias o incluso cuadros relacionados con ansiedad o estrés. Esto provoca que muchos pacientes tarden años en recibir un diagnóstico adecuado.
Datos de la Asociación CUCI y Crohn en Costa Rica revelan que la EII puede comenzar a cualquier edad, aunque es más común que aparezca entre los 15 y 30 años pero es menos frecuente entre los 45 y 60 años.
Entre los síntomas más frecuentes destacan:
- Dolor abdominal recurrente.
- Diarrea persistente durante más de tres meses.
- Presencia de sangre o moco en las heces.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Fatiga intensa.
- Distensión abdominal.
- Fiebre durante los brotes inflamatorios.
- Náuseas.
- Urgencia para evacuar.
Además, algunos pacientes pueden presentar manifestaciones fuera del sistema digestivo, como dolores articulares, lesiones en la piel o alteraciones hepáticas.
Diagnóstico complejo pero fundamental
La enfermedad inflamatoria intestinal impacta a unas 1.500 personas en Costa Rica y a más de 3 millones de pacientes a nivel global.
Por esa razón, detectar la Ell requiere una valoración médica integral. El diagnóstico combina la historia clínica del paciente, examen físico, pruebas de laboratorio y estudios especializados.
Entre los procedimientos más importantes destacan la colonoscopia con biopsias, la gastroscopia y estudios inflamatorios como la proteína C reactiva y la calprotectina fecal, un biomarcador que permite identificar inflamación intestinal activa. También se realizan hemogramas y pruebas inmunológicas complementarias.
El objetivo del diagnóstico temprano es evitar complicaciones que pueden comprometer seriamente la salud del paciente. Entre ellas destacan las estenosis intestinales, fístulas, abscesos, desnutrición e incluso un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
Mucho más que una enfermedad digestiva
La EII no solo afecta el intestino. Su impacto emocional y psicológico puede ser igual de severo que las manifestaciones físicas.
La necesidad constante de localizar un baño, el miedo a sufrir un brote inesperado, las restricciones alimentarias y las frecuentes visitas médicas afectan la vida laboral, social y familiar de los pacientes. Muchas personas experimentan ansiedad, depresión, estrés crónico, trastornos del sueño e incluso aislamiento social.
“Con mucha frecuencia vemos ansiedad, depresión, estrés crónico, alteraciones del sueño o aislamiento en los pacientes. Ellos suelen presentar miedo a tener brotes, a ser hospitalizado o incluso sometido a una cirugía”, aclaró el experto.
Por esta razón, especialistas insisten en que el tratamiento debe abordarse desde múltiples disciplinas, incluyendo gastroenterología, nutrición, psicología y medicina general.
“Actualmente utilizamos medicamentos como aminosacililatos, corticoides, inmunomoduladores, antibióticos en casos específicos, terapias biológicas o inclusive nuevas generaciones de terapias dirigidas”, explicó el médico.
Aunque actualmente no existe una cura definitiva para la enfermedad inflamatoria intestinal, los avances médicos han permitido mejorar considerablemente el control de la enfermedad.
El tratamiento depende de la severidad y localización de la inflamación. Entre las alternativas terapéuticas se encuentran los aminosalicilatos, corticoides, inmunomoduladores, antibióticos y terapias biológicas.