«Mi camino comienza desde mi puerta», cantan los Marismeños. Lo cierto es que para buena parte de los peregrinos que cada año acuden a la romería del Rocío, el camino empieza días antes con una serie de preparativos y ratos de convivencia para que las carretas y la casa de hermandad lo tengan todo listo cuando echen a andar hacia las arenas. Las distintas reuniones tienen un calendario previo que se extiende durante días e incluso semanas antes de la misa de romeros y que concluye la jornada anterior al arranque del camino. La hermandad de Triana es la que tiene una comitiva más extensa de Sevilla. Sus romeros sienten dos siglos de responsabilidad a sus espaldas y lo preparan todo con especial mimo. ABC se ha sumergido en la organización y los arreglos de una de las carretas más vistosas de la filial número seis, la de los Zambruno, y ha podido comprobar todo el trabajo y cariño que hay detrás, así como todas las manos que intervienen, ya que el camino de ida reunirá a 22 personas de 29 que componen la reunión. Todas ellas tendrán que repartirse para dormir entre la carreta, la carriola y varias tiendas de campaña porque no caben. Supone un hito muy especial después de que el año pasado se mermara la participación debido al luto por la muerte de la matriarca. «Ha sido un año muy emocionante», señala la nieta, que, como no podía ser de otra forma, se llama Rocío e hizo su primer camino en el vientre de su madre, María José. Entre Semana Santa y Feria se elabora la lista de quienes hacen la ida, la estancia en la aldea y la vuelta —normalmente menos personas, este año nueve— para ponerse manos a la obra una vez termina la semana de farolillos y calcular todo lo necesario para la romería. Lo primero que se hace, de hecho, es llevar cosas a la casa de hermandad en El Rocío, desde los colchones de las camas hasta los arcones y los frigoríficos. Después se elabora un organigrama de las comidas que se van a preparar para cada día, desde tortillas de patatas para los paradas más breves en el camino hasta caldos para las pernoctas y guisos elaborados para los almuerzos y cenas en la aldea. Estos «kilos y kilos de comida», como señalan, se preparan de antemano, se almacenan y se congelan para poder calentarlos y consumirlos directamente. Por comodidad, las chacinas se cortan también previamente y se envasan al vacío. Unas dos semanas antes de empezar el camino comienzan los preparativos en la carriola , que tienen su enjundia. Se saca desde el almacén en el que permanece guardada el resto del año y ya después «se empieza a sacar chismes, limpiar sillas y a fregarlo todo en la carriola» para dejarla como los chorros del oro después de un año de espera. Por otro lado está la preparación de la propia carreta , elemento emblemático donde los haya de la comitiva de Triana. Todos los años se pinta de blanco desde la estructura hasta las ruedas. Después llega la gran compra de utensilios tanto para un vehículo como para el otro: «La carreta es nuestro vehículo de apoyo durante todo el camino; la carriola solamente la vemos en determinadas paradas asignadas», subraya Rocío. Entre el material que se organiza para ambas se encuentran los botiquines, algo de lo que se encargan los sanitarios de la reunión para anticiparse a cualquier incidencia médica que pueda haber durante el camino. Por supuesto, hay hueco para la creatividad y el criterio estético a la hora de preparar la carreta, y más aún en una reunión como esta, que es la de Jesús Corral, director artístico de la Cabalgata de Sevilla. Su sobrina incide en que la decoración cambia cada año: «Esta vez hemos decidimos llevar flores de goma eva». Aunque el diseño corresponde al artífice de las carrozas de los Reyes Magos, gran parte de la reunión colabora en la confección de estos elementos, incluido el abuelo Pepe, el integrante más mayor del grupo. «Durante el jueves y viernes pasado nos juntamos para ponernos a recortar la goma eva, formar los pétalos y dar forma a toda la decoración de la carreta», algo que acabó el sábado pasado y que podrán disfrutar quienes contemplen la salida de la comitiva este miércoles. Los últimos preparativos consisten en preparar las camas, sábanas, almohadas, etc. de la carriola y otros elementos como la ropa para la aldea: «Los últimos días son muy bonitos, porque está casi todo el mundo, se hacen paradas para comer y se termina de ataviar la carreta con las telas». En este cronograma previo a la salida, el domingo se lleva la carreta hasta el campo de la Feria, que es donde se colocan todos los vehículos de la hermandad hasta el miércoles de carretas. En el caso concreto de esta reunión, la carreta llegó desde Salteras hasta Los Remedios. Como reza la sevillana, «con flores de mi Aljarafe, un ramo para Triana». Si echan nueve días en el Rocío, cada mujer lleva nueve trajes diferentes que hay que preparar e ir depositando también, dando lugar a un auténtico fondo de armario de lo más colorido para las romeras trianeras. Los días que más se arreglan son el de la salida de las carretas, la llegada a la aldea y los días de la romería propiamente dicha. Pero cuentan hasta con sus polos propios que usan en distintos días de camino. Todo lo que se va a usar entre el sábado y el lunes en la aldea se lleva de forma previa, de forma que en los vehículos solamente se lleva la ropa del camino. Todo ello por no hablar del ganado , que también pertenece a la reunión de los Zambruno y requiere la cría y doma durante todo el año de los bueyes. A ello se dedica José Antonio, el impulsor de la carreta, quien logra que los animales lleguen preparados para una experiencia tan dura como la del camino, de la que son parte fundamental. A estas alturas, cuando la espera para partir al encuentro de la Blanca Paloma se cuenta por horas, la emoción se dispara entre los romeros, que ya lo tienen todo a punto. Como ellos mismos cuentan, hay quienes hacen este año el camino por primera vez y se bautizarán delante de la carreta el viernes cuando la hermandad atraviese el Quema. Otros vuelven después de muchos años, y también hay alguno que verá con pena como se marcha la comitiva al caerse a última hora por problemas de salud. Son las historias del camino, que cada Pentecostés es diferente pero en el corazón golpea siempre igual.