Rumbo a la Antártida: el XL Contingente del Ejército de Tierra se prepara para una nueva investigación en el continente helado
La Antártida, ese territorio inhóspito y gran desconocido de la Tierra que muy pocos han visitado. El hielo es el rey de este lugar de catorce millones de kilómetros cuadrados, un espacio que le hace ser denominado como el "continente blanco". Su clima es el más frío, seco y ventoso del mundo, con temperaturas extremas bajo cero y vientos de cientos de kilómetros por hora. Un territorio "virgen", que escapa de la huella del ser humano, y reservado a campañas de científicos o militares que trabajan en suelo helado para conocer más sobre este lugar y su importancia en el planeta. Entre ellos, contingentes del Ejército de Tierra de España.
En 2026, el XL contingente del ejército español se dirigirá a la Antártida. Un proyecto desplegado por el Comité Polar Español (CPE), encargado de coordinar las actividades de España en las zonas polares. Equipos preparados son desplegados en el termómetro del planeta, con temperaturas en una media de cero grados (que oscilan entre cinco y menos cinco grados, pero con enormes rachas de viento y situaciones climáticas adversas) y capacitados o experimentados para hacer frente a ellas.
Y España es uno de los países que cuentan con el honor de poder desplegarse en el continente helado al formar parte como órgano consultivo del Tratado Atlántico, lo que permite tomar decisiones que se toman en consenso y cuestiones enfocadas a la paz o la ciencia para encontrar la razón de ser del lugar y el resto del planeta. Un estatus que se debe principalmente a raíz de tener dos bases en territorio antártico: Juan Carlos I, dependiente del Ministerio de Ciencia, y Gabriel de Castilla, gestionada por el Ejército de Tierra.
Trece militares preparados para los proyectos de investigación: así será el XL Contingente del Ejército de Tierra en la Antártida
"Por la paz y la ciencia en la frontera de lo desconocido", es el lema del contingente del Ejército de Tierra que se desplegará en la Antártida a partir de noviembre, con la llegada del verano austral (que dura en los meses más fríos en el Hemisferio Norte, generalmente entre finales de noviembre o diciembre hasta marzo/abril).
Científicos del CSIF, dependiente del Ministerio de Ciencia, indica de forma diaria las exigencias y menesteres pertinentes y tareas que durante alrededor de cuatro meses tendrán que desempeñar los trece militares "multidisciplinares, un personal seleccionado para cubrir las especialidades del ejército y bajo las exigencias y diferentes necesidades", tal y como indica el comandante Emilio Arias Otero en declaraciones a LA RAZÓN, especificando los doce militares que le acompañarán en la andadura.
"Desde el Ejército de Tierra tenemos claro que debemos reducir al máximo nuestro contingente en favor del medio ambiente"
"Dos de tropa son especialistas en alimentación, hay un especialista en montaña, también en navegación. Luego en comunicación, logística, dos especistas en reparación de motores de vehículos, embarcaciones o transportes, uno de instalaciones, electricista y dos que no son del Ejército de Tierra, sino de cuerpos comunes: un médico y veterinario", concluye Arias, matizando que "no llevamos más gente porque desde el Ejército de Tierra tenemos claro que debemos reducir al máximo nuestro contingente en favor del medio ambiente".
En marzo, se formaron en Candanchú, en el Pirineo Aragonés, once de estos trece integrantes realizando maniobras de rescate y progresión en nieve como instrucción de fase específica de montaña invernal. A finales de año, y durante alrededor de cien días, serán los encargados del bienestar y la logística de los científicos que acuden allí a realizar proyectos de investigación.
"Es un territorio aislado, pero vamos preparados porque hemos estado en sitios que también son complicados. En Candanchú tuvimos suerte porque las condiciones fueron favorables y realistas en relación con lo que nos enfrentaremos. Por ejemplo, rachas de viento de hasta ochenta kilómetros por hora con siete grados bajo cero".
El día a día de los militares ante situaciones adversas y temperaturas bajo cero
Pero en su llegada a la Antártida, se pueden vivir situaciones complicadas que no se pueden predecir, lo que les obliga a estar alerta y precavidos de los fenómenos adversos y situaciones que puedan pasar. El contingente, asimismo, se debe enfrentar así a situaciones "que no se pueden simular", puesto que en cada día, pasan muchas horas bajo temperaturas gélidas, frío que agrieta manos o dificulta andar por la escarcha que congela los pies, calambres musculares que pueden producirse y lesionar su cuerpo o demás dificultades que no dependen de ellos. Hasta el agua del que disponen se congela con facilidad, lo que complica su uso. "En este sentido, contamos con una tubería calefactada, un invento que se hizo algunos años para no tener que llevar agua embotellada, siempre intentando reducir el impacto que generamos en el medio ambiente".
Desde primera hora de la mañana, casi a mediodía en horario español (la Antártida cuenta con varios husos horarios, pero la diferencia entre España y la Base Gabriel de Castilla es de cuatro horas), el contingente realizará muchas tareas comunicativas y de divulgación. En el día a día pueden ocurrir cualquier tipo de situación como averías de los motores, ruptura de aparatos o hasta medios de transporte debido a ventiscas terribles y que pueden ocurrir en cualquier momento o hasta tuberías congeladas y demás, por lo que cada uno debe estar operativo y atento en sus desempeños.
"En unas ocho o nueve horas debemos dar salida a todos los proyectos con los que tenemos que hacer frente. La tónica general es de unas cuatro o cinco horas por la mañana y otras cuatro o cinco por la tarde, y como es lógico, paramos para desayunar, comer y cenar y poco más", explica Arias a este periódico.
El factor mental, el otro parámetro a tener en cuenta
Pero más allá del ámbito de la integridad física y situaciones externas, destaca el factor mental. Ese parámetro que suele ser olvidado o parecer baladí, pero es casi tan importante como cualquier otro. En concreto, el hacer frente a estar una buena parte del año en un territorio aislado del mundo, con situaciones adversas y en la que no hay forma de dar marcha atrás.
"No es Afganistán, no es Mali, pero no es un esfuerzo mayor a territorios así. Es distinto, y debemos adaptarnos", comenta Javier Delgado, jefe de Comunicaciones en el XL Contingente, añadiendo que "te vas a 13.000 kilómetros de casa, pasas varios días y no hay vuelta atrás una vez que tomas la decisión".
"El factor determinante son las relaciones interpersonales. Te puede convertir una buena experiencia en un infierno, o viceversa. Pase lo que pase, los que hemos vivido situaciones similares sabemos que es providencial, y al final aquí hacemos familia y lo tenemos que ver así". "Es nuestra profesión, lo asumimos y sabemos que tenemos que afrontarlo sea cual sea el problema. Aquí no hay margen de error", concluye Delgado.