Sánchez no levanta cabeza
Con un resultado extraordinario de 53 escaños, el PP gana las elecciones sin mayoría absoluta en una jornada electoral en la que la movilización de la izquierda mordió parte de los restos que Juanma Moreno necesitaba para gobernar en solitario. Adelante Andalucía, partido emergente de la izquierda andalucista, fue el principal beneficiario por el aumento de una participación que, lejos de ayudar al PSOE como antaño, también le perjudicó, confirmándose las predicciones de las encuestas sobre el resultado del sanchismo, que no levanta cabeza. Su pésima candidata, María Jesús Montero, hunde a los socialistas en 28 escaños, el peor resultado histórico. Vox sólo mejoró un escaño, pero condicionará el gobierno del PP, mientras que la coalición de Maíllo, mantuvo escaños pero fue tras el PSOE la otra gran perdedora de la jornada.
En cualquier caso, si hace 15 años algún analista político hubiera vaticinado que el bloque de la derecha iba a ser hegemónico en Andalucía, como certificaron las elecciones de ayer, se hubiese dicho que deliraba, pues la izquierda llegó a arrasar durante más de cuatro décadas seguidas en esta comunidad, donde socialistas más comunistas disfrutaron de hasta un 70 por ciento del respaldo popular. Ahora las cosas han cambiado de tal manera que el bloque PP-Vox supera el 50 por ciento, frente a una izquierda menguada. Ese vuelco, imposible e impensable en otros tiempos, se produce pese a que en esta región la gente se define mayoritariamente de izquierdas. Luego, en buena medida la explicación del giro está en el perfil del candidato del PP, Juanma Moreno, oscilante entre el centrismo y la socialdemocracia. Tal hecho explica que muchos de los antiguos votantes socialistas se sientan cómodos respaldándole.
Moreno es el vencedor. Montero la perdedora. Maíllo mantiene los 5 diputados pero pierde como referente de la izquierda frente a quien de verdad triunfó, que es Adelante Andalucía.
Moreno exhibe sus credenciales de liderazgo tranquilo en un partido que se debate entre su imagen moderada y la más contundente de Ayuso. Hasta ahora, ambos perfiles han funcionado bien, quizás porque Andalucía no es Madrid. Era más como Extremadura, donde se estrelló también el sanchismo abriendo un calendario de citas electorales que deja una vez más destrozado en las urnas al presidente del Gobierno.
Montero, su alter ego, ha sido castigada por esa identificación extrema con Sánchez. También porque era muy mala candidata, calificada así por la mayor parte de los analistas. Su campaña sirvió para hundirla aún más, logrando el peor resultado del PSOE en su bastión histórico de toda la vida. Con semejante batacazo, cualquiera en su lugar presentaría la dimisión, lo que no va a suceder. La palabra «dimisión» no existe en el sanchismo.
El PP prosigue con su estela de victorias, el PSOE no levanta cabeza y Vox mejora un diputado, asunto no menor en esta región en la que la derecha fue considerada la peste.
Los abascales sintonizan con una franja de electores muy críticos hacia las políticas de inmigración del PSOE, y también con lo que consideran seguidismo del PP. Vox capitaliza un voto protesta antisistema que sería mayor de haber llegado a algún tipo de acuerdo con las ardillas de Alvise, que como en Castilla y León, le restan protagonismo.
No ocupa la tercera posición, sino la cuarta, pero el gran ganador de la jornada es Adelante Andalucía, la plataforma creada por la expodemita Teresa Rodríguez y Quichi, que ha sabido conectar mejor que Por Andalucía con un electorado de izquierdas no quemado en la gobernanza con Sánchez.
AA entronca con el andalucismo izquierdista, que desde los tiempos de Rojas Marcos logró representación parlamentaria dando un buen mordisco al PSOE, primero con las siglas PSA, antes ASA y después PA, ya reconvertidos al final en una opción de corte centrista. Rodríguez y Quichi dieron un paso atrás y abandonaron el liderazgo para cederlo a José Ignacio García, que se ha consolidado como líder actual de la formación tras hacer una estupenda campaña electoral.