Del último escaño a la participación: los motores que decantarán las elecciones en Andalucía
En términos demográficos, Andalucía es la comunidad autónoma más poblada de España. Y en términos políticos, es el territorio que más escaños aporta al Congreso de los Diputados, entre otros hitos. Su peso es indiscutible en numerosos frentes y lo que suceda este domingo en las elecciones autonómicas que se celebran en esta comunidad será decisivo para el corto y el medio plazo de la política española.
De momento, los sondeos anticipan una clara victoria para el PP de Juanma Moreno, sin posibilidad de que la izquierda le robe la posibilidad de volver a ser investido presidente de la Junta. Sin embargo, su mayoría absoluta (el verdadero baremo por el que se le medirá) no está para nada asegurada y podría depender de Vox, a quien los sondeos muestran en baja forma especialmente si se les compara con las anteriores citas electorales de este ciclo.
En el margen izquierdo del tablero, el PSOE juega contra sí mismo y habrá que ver si María Jesús Montero es capaz de mejorar en algo el resultado de 2022. Si no lo hace, habrá llevado a los socialistas a su peor resultado histórico. Y los partidos a su izquierda, Por Andalucía y Adelante Andalucía, aspiran a crecer, pero la forma en la que lo hagan también dirá mucho del futuro de ese espacio de aquí a las elecciones generales que se celebrarán, como tarde, dentro de un año.
Como se ve, aunque las encuestas han estado dibujando un panorama más o menos estático, en realidad hay muchísimos elementos que todavía están en el aire. Los partidos y sus dirigentes contienen la respiración porque unos márgenes muy pequeños pueden decantar un resultado u otro radicalmente opuesto.
Por ello, en LA RAZÓN analizamos algunas de las claves que serán determinantes este domingo, los indicadores de los que están más pendientes en las salas de máquinas de las distintas formaciones que se juegan el tipo hoy.
El último escaño
El principal quebradero de cabeza para el PP es la batalla por el último escaño. Juanma Moreno logró su mayoría absoluta en 2022 gracias a que obtuvo el último escaño en las provincias de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Málaga. Eso le dio cuatro diputados y colocó al PP en un total de 58, tres por encima de la mayoría absoluta.
Sin embargo, no es un margen tan holgado como pudiera parecer. En Cádiz, por ejemplo, estuvo a solo 1.060 votos de que se lo arrebatara el PSOE. En Sevilla, a 1.156 de que se lo quitaran también los socialistas. En Córdoba, Vox se habría llevado ese escaño por 1.215 votos y en Málaga, los de Santiago Abascal se lo habrían robado por 3.792 votos.
En total, poco más de 7.000 votos a otras formaciones habría hecho que Moreno perdiera los cuatro escaños, y con ellos se habría desvanecido su absoluta. En una comunidad autónoma en la que este domingo están llamados a votar 6,8 millones de personas, 7.000 votos es una absoluta nimiedad, representan menos del 1% del censo.
Por eso en el PP están centrados en intentar trasladar a su electorado que, aunque las encuestas le den como vencedor, no está todo hecho. Detectan los populares que pueden peligrar los últimos escaños en Cádiz, Córdoba, Málaga y Granada, cuatro provincias de nuevo. Cada voto cuenta y unas pocas papeletas pueden hacer que dependa o no de Vox, lo que tendría consecuencias muy relevantes en la política nacional, no sólo en la andaluza.
Lo de Adelante Andalucía
Según están detectando también en el PP, el partido que más daño les puede hacer en relación a lo comentado anteriormente no es el PSOE, ni siquiera Vox, sino Adelante Andalucía. Este partido es el de Teresa Rodríguez y compite contra Por Andalucía, liderado por Antonio Maíllo, por el espacio a la izquierda del PSOE.
Aunque a nivel nacional estamos en un momento de relativa desmovilización de la izquierda, en Andalucía los sondeos apuntan a que estos dos partidos podrían crecer tanto en porcentaje de voto como en escaños. Para Adelante Andalucía algunas encuestas estiman que podría pasar de los dos escaños que sacó en 2022 a cinco. Por Andalucía podría oscilar entre los cinco que tiene ahora y hasta siete diputados.
Que haya dos candidaturas aspirando a conquistar el mismo espacio político perjudica a la izquierda, que si hubiera logrado un acuerdo de unidad tendría unos resultados mucho mejores (el sistema D’Hondt premia la unidad frente a la división). Pero su crecimiento también perjudica al PP, que ve cómo puede robarle algunos escaños que serían determinantes para la mayoría absoluta.
En el caso de Adelante Andalucía, se estima que su crecimiento se puede concentrar principalmente en las provincias de Cádiz y Sevilla. La formación obtuvo un escaño por cada circunscripción y el PP ocho en Cádiz y nueve en Sevilla. Ese crecimiento de la izquierda puede suceder a costa de los escaños del PP, lo que supone otro elemento que amenaza la mayoría absoluta.
La participación
¿Y el PSOE qué? Pues las encuestas no están siendo excesivamente optimistas para María Jesús Montero. De manera general, representan que podría descender, empeorar los 30 escaños que obtuvo Juan Espadas en 2022, que ya entonces fueron los peores de la historia de la democracia para el PSOE en Andalucía, una comunidad autónoma en la que gobernó durante casi 40 años.
Que el resultado vaya en una dirección o la contraria para Montero va a depender bastante de la participación. Según publicó el CIS en su barómetro de abril, el 35% de la población andaluza se considera a sí misma de izquierdas y el 32,5% de centro. Esto son dos tercios de la población, un caldo de cultivo bastante elevado para que el PSOE pueda crecer.
Sin embargo, los socialistas están pasando por una etapa en todo el país de desmovilización masiva de su electorado. En Andalucía hay que sumarle, además, el problema de la participación. En las elecciones de 2022 acudió a votar sólo el 58% de la población, el segundo dato de participación más bajo de la historia.
Esa baja participación perjudica a los socialistas, ya que sus posibles electores no acuden a las urnas, y beneficia al PP, que tiene sus apoyos mucho más movilizados. De hecho, se llegó a especular con que Pedro Sánchez podría hacer coincidir las generales con las andaluzas para alentar la movilización y Juanma Moreno ha intentado hacer una campaña electoral con un perfil muy bajo, como intentando evitar recordarle a la gente que hoy hay elecciones.
Conquista del centro
Otro elemento clave que se va a producir este domingo es la conquista del centro ideológico por parte del PP. Juanma Moreno consigue ganar elecciones, después de tanto tiempo de gobierno socialista, porque es capaz de atraer a muchos votantes del centro ideológico.
Esto le permite atraer a algunos de los viejos votantes del PSOE que no están contentos con la deriva de su partido, y volver a llevar al PP a los votantes de Vox más moderados. Según el sondeo que publicó este diario el pasado lunes, el 90,1% de los que votaron al PP en 2022 lo volverían a hacer ahora y sumaría además muchos votantes nuevos de otras formaciones, así como nuevos votantes.
Esto no solo provoca que el PSOE no crezca, sino que también sirve para poner un tope a Vox, que en las anteriores citas electorales de este ciclo (Extremadura, Aragón y Castilla y León) había conseguido capitalizar un enorme descontento hacia los partidos tradicionales y atraer para sí el voto de sectores poblacionales como el de los jóvenes. En Andalucía no sucede así, Juanma Moreno es capaz de lograr apoyos transversales y eso hará que los de Santiago Abascal vean cómo su crecimiento se frena. Su único consuelo será ser decisivos si Moreno no consigue la absoluta.