Malestar en la Guardia Civil por lo que está pasando con los nuevos coches patrulla
Cuando el terreno se complica, no basta con llevar un coche con tracción total. Eso es precisamente lo que ha encendido el malestar entre numerosos agentes de la Guardia Civil, que denuncian que algunos de los nuevos vehículos patrulla se quedan atascados en caminos rurales donde deberían desenvolverse sin dificultad.
La indignación por los coches patrulla
España lleva años renovando gran parte del parque móvil de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado gracias a los fondos europeos Next Generation, destinados a impulsar la economía tras la pandemia y a favorecer una movilidad más sostenible.
Como resultado, muchos de los nuevos vehículos incorporados son modelos híbridos enchufables o eléctricos. Aunque esta apuesta responde a criterios medioambientales, no siempre encaja con las exigencias del trabajo diario de los agentes, especialmente en zonas rurales o de difícil acceso.
Los Ford Kuga patrulla generan quejas entre los agentes
Uno de los modelos que más críticas está recibiendo es el Ford Kuga, un SUV que en algunas versiones cuenta con tracción integral 4x4. Sobre el papel, esta característica debería permitirle circular por pistas de tierra y caminos irregulares con cierta solvencia.
Sin embargo, varios agentes han difundido imágenes y vídeos en los que estos vehículos quedan inmovilizados con facilidad cuando el terreno presenta un mínimo de barro, desniveles o superficies resbaladizas.
El problema no radica únicamente en la potencia o en el sistema de tracción, sino en un detalle mucho más sencillo que, según denuncian, no se tuvo en cuenta en el proceso de adquisición.
El problema está en los neumáticos
La principal queja de los agentes apunta a los neumáticos instalados en estos vehículos. Aunque disponen de tracción integral, montan ruedas diseñadas para circular exclusivamente por asfalto.
Esto reduce de forma drástica sus capacidades fuera de carretera, ya que ofrecen menos agarre sobre tierra, barro o piedras. En consecuencia, el coche pierde adherencia y puede quedarse atascado incluso en situaciones relativamente sencillas.
Con unos neumáticos mixtos o específicos para uso off road, el rendimiento en caminos rurales mejoraría de forma notable y permitiría aprovechar realmente las prestaciones del sistema 4x4.
Un detalle que habría evitado el problema
Lo que más indignación genera entre los agentes es que la solución habría supuesto un coste muy reducido. Este requisito podría haberse incluido fácilmente en el pliego de condiciones de la compra, evitando así una situación que compromete la operatividad de los vehículos.
Las imágenes difundidas muestran cómo las cuatro ruedas giran correctamente, lo que confirma que el sistema de tracción funciona. El problema, por tanto, no es mecánico, sino de configuración.
SUV, no todoterrenos puros
Conviene recordar que el Ford Kuga es un SUV y no un todoterreno tradicional. Aunque ofrece ciertas capacidades fuera del asfalto, no está diseñado para afrontar terrenos especialmente complicados como sí lo harían vehículos más preparados para el trabajo en el campo.
Además, las versiones híbridas enchufables son más pesadas debido al sistema eléctrico y a las baterías, lo que puede hacer que resulten algo más torpes en superficies irregulares.
Vehículos fabricados en España, pero con limitaciones en el campo
El Ford Kuga patrulla tiene además el valor añadido de ser un modelo fabricado en España. No obstante, esta circunstancia no evita que su configuración actual esté generando críticas entre los agentes que dependen de estos vehículos para desarrollar su labor diaria.
La polémica pone sobre la mesa un debate cada vez más potente: la necesidad de adaptar los criterios medioambientales a las exigencias reales del trabajo policial, especialmente cuando se trata de vehículos que deben operar en todo tipo de terrenos.