Un piloto de F-18 revela el exigente proceso de formación: "Si en 16 clases no logras volar el avión solo, te dan la baja"
Ser piloto de caza no es algo que se consiga de la noche a la mañana. En la práctica, tan solo hay 100 personas que se dedican a ello en España. Entre ellos, Enrique Gil Cañete, piloto de combate y capitán del Ejército del Aire, que reveló en 'La fórmula del éxito' de Uri Sabat una de las cuestiones que más curiosidad despierta: el proceso de formación.
Según detalló, los aspirantes tienen que apuntarse primeramente "para ser oficial del Ejército del Aire especialidad vuelo", una especie de oposición, que se hace casi todos los años y a la que entras con la nota de selectividad. "También tienes unas pruebas físicas, psicotécnicas, médicas, de inglés..."
Cuando se presentó en 2012, había 5.000 candidatos y tan solo 27 plazas, la probabilidad de entrar era del 0,54%. Una vez has conseguido pasar el corte, tienes una formación y unos cursos de vuelo que, por lo general, se organizan "como una carrera, en cinco años".
No obstante, no es hasta el cuarto curso cuando se hace la selección de quiénes se van a convertir en pilotos de caza, de transporte, helicópteros o drones. "Dependiendo de la nota de vuelo que hayas tenido en el cuarto curso vas a poder optar a ser piloto de caza", aclara.
Un proceso de formación exigente
Cañete confesó que no es nada fácil ser piloto de combate, pues el entrenamiento requiere varios cursos específicos impartidos por otros pilotos de caza experimentados. "El curso de vuelo no te lo puede dar cualquiera", detalló, subrayando que se trata de una preparación "muy compleja" con numerosos hitos en los que te pueden tirar para atrás.
Sin ir más lejos, explicó, durante los primeros cursos de vuelo tienes 16 clases para volar solo. "Si no consigues volar el avión solo, te dan la baja y ya no puedes volar más". Al hilo, destacó que este tipo de hitos están presentes a lo largo de todo el proceso. Cuando avanzas al siguiente curso hay otro parecido, y así sucesivamente.
El nivel de exigencia es tal que muchos no logran llegar al final. Gil recordó que en su año entraron al curso de caza y ataque diez personas y lo terminaron siete, lo que significa que tres compañeros se quedaron fuera tras años de esfuerzo. "Después de esos cuatro años y pico duros, les dieron la baja", añadió.
"Si tú no consigues desarrollar tu habilidad al ritmo que se supone que deberías hacerlo, te dan la baja", confesó. En este contexto, enfatizó que nadie puede dar por hecho en ningún momento que no le van a tirar para atrás. "Es un proceso continuo de esforzarte y seguir mejorando".