La brecha de riqueza entre jóvenes y mayores se dispara y alcanza ya los 340.000 euros
La riqueza de las familias se ha duplicado en los últimos 20 años en España, pero este crecimiento no ha sido equilibrado ni equitativo, ya que la brecha generacional patrimonial se ha disparado y ha llegado a su máximo en 2022, con una diferencia de 340.000 euros entre las generaciones más jóvenes y las de los mayores a partir de 65 años, repuntando un 3% en el año 2024, último con datos completos del Banco de España, que se han revelado en el informe «Evolución de la riqueza de las familias en España (2002-2022)», publicado por el Instituto Santalucía y basado en los microdatos de la Encuesta Financiera de las Familias del supervisor bancario. En concreto, las personas de entre 65 y 74 años acumulan de media más de 425.000 euros en depósitos, inversiones y patrimonio inmobiliario, frente a unos 83.000 euros en los menores de 35. El análisis constata que la riqueza ha tenido un crecimiento constante, pero advierte de un creciente aumento de la desigualdad, especialmente entre las generaciones primeras de la cadena y las últimas.
El informe constata que la riqueza neta de los hogares españoles aumentó un 80,9% entre 2002 y 2022, pero esta se ha visto impulsada principalmente por el valor de la vivienda, envuelta en una crisis inmobiliaria que ha disparado el precio de los inmuebles y ha sacudido al alza el mercado del alquiler, hasta límites récord, a lo que hay que sumar el crecimiento de los activos financieros tras la pandemia. Un crecimiento que solo se vio interrumpido por la crisis financiera de 2008, el estallido del mercado de 2014 y la pandemia en 2020, que no impactó en todos los hogares por igual.
Así, mientras que las personas de entre 65 y 74 años concentraban en 2022 los mayores niveles de patrimonio, los menores de 35 años contaban con niveles de patrimonio mucho más bajos, a lo que hay que añadir que «su capacidad de acceso a la vivienda se ha reducido drásticamente en los últimos años», apunta el informe, haciendo casi imposible su capacidad de compra.
El estudio refleja que la tasa de propiedad entre los menores de 35 años ha caído exponencialmente desde 2008, «consolidando una barrera estructural para la acumulación de riqueza desde edades tempranas». De este modo, la riqueza mediana de los menores de 35 años se ha reducido un 76,7% en los últimos 18 años, reflejando tanto las dificultades para acceder a la vivienda como una menor capacidad de ahorro, apunta el estudio. Como consecuencia, los jóvenes no solo acumulan menos activos, sino que una proporción creciente «carece de patrimonio significativo, lo que limita su estabilidad financiera y su capacidad de afrontar proyectos vitales a largo plazo», advierte el informe. Por tanto, la participación de los jóvenes en la riqueza neta total se ha reducido de forma notable, pasando de representar en torno al 8,2% en 2002 a apenas el 2,1% en 2022, mientras que los mayores de 75 años han incrementado su peso desde el 8,3% hasta el 18,3%, lo que refleja una «creciente concentración del patrimonio en las generaciones de mayor edad».
El aumento del patrimonio en España ha ido acompañado de una mayor concentración. El 1% más rico concentra en torno al 21% de la riqueza total, mientras que la mitad más pobre apenas alcanza el 7%, evidenciando una distribución muy desigual. Esta tendencia también se refleja en el incremento del índice de Gini de la riqueza, que ha pasado de 0,57 en 2002 a 0,69 en 2022, consolidando un patrón de creciente desigualdad patrimonial. Ello conduce a «importantes diferencias en la composición del patrimonio según el nivel de riqueza». Los hogares con mayor riqueza presentan carteras más diversificadas, con mayor peso de activos financieros y bajos niveles de deuda, mientras que los hogares con menos recursos concentran su patrimonio en la vivienda habitual y soportan mayores niveles de endeudamiento relativo.
Con este contexto, el estudio advierte de que el modelo patrimonial español está «fuertemente basado en la vivienda», que representa más del 80% de los activos. Esto ha favorecido especialmente a las generaciones que accedieron al mercado inmobiliario en condiciones más favorables, lo que agudiza aún más el desequilibrio generacional, ya que las generaciones más jóvenes afrontan mayores barreras estructurales, como el encarecimiento de la vivienda o la precariedad laboral, lo que limita su capacidad de ahorro. «Esta evolución apunta a un modelo cada vez más desigual, con implicaciones relevantes para la equidad intergeneracional y el diseño de políticas públicas en materia de vivienda, ahorro y redistribución», señala el informe.
Este estudio, elaborado por los economistas José Ignacio Conde-Ruiz (Fedea y Universidad Complutense) y Francisco García-Rodríguez (Universidad de Alcalá y Equalitas), analiza la evolución del patrimonio de los hogares españoles en las últimas dos décadas a partir de los datos del Banco de España, confirma lo que ya se sabía, que la renta mediana de los hogares de entre 65 y 74 años alcanza ya los 34.700 euros anuales, 2.700 euros por encima de los formados por menores de 35 años, cuando en 2022 esa diferencia apenas era de 500 euros al año, un aumento de la brecha que se refleja en los hogares españoles más jóvenes, que tienen ya un 8% menos de ingresos.