Petro advierte que habrá una "rebelión" si Estados Unidos "no es capaz de replantear su relación" con América Latina
El presidente colombiano, Gustavo Petro, alertó en una entrevista con el diario El País sobre una "rebelión" si Estados Unidos "no es capaz de replantearse sus vínculos con Latinoamérica". "Es un sistema como el que tenía el rey español hace unos siglos", justificó. Tras su inclusión en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) bajo el mandato de Donald Trump, el jefe de Estado calificó esas medidas como herramientas de extorsión política contra la disidencia.
La intervención militar en Caracas y la captura del exdictador Nicolás Maduro generaron, según el político de 65 años, un clima de miedo y una cicatriz profunda que somete a diversos gobernantes de la región. Petro denunció que el mecanismo de lucha contra el narcotráfico mutó en un arma de persecución que restringe derechos básicos como el acceso bancario o la movilidad internacional. Bajo su óptica, la libertad regional enfrenta una amenaza neocolonial que solo terminará si la Casa Blanca transforma radicalmente su diplomacia hacia sus vecinos del sur.
Petro reconoce buena relación con Trump y critica a la ultraderecha
El líder de Colombia destaca una conexión positiva con su homólogo estadounidense, tras sostener dos diálogos recientes que disiparon estigmas mutuos. "No fui a arrodillarme o a implorar, sino que hubo una conversación personal entre fuerzas diferentes que se reconocen de tú a tú", sostuvo. Petro, quien culmina su mandato en agosto, describe a Trump como un hombre de origen inmigrante con éxito financiero.
Respecto al panorama electoral, el gobernante cuestiona la supuesta hegemonía de la ultraderecha y señala que dicha tendencia experimenta un estancamiento frente al progreso en México y Brasil. A pesar de reconocer las intervenciones externas y la captura de Maduro como evidencias de inestabilidad, el presidente prioriza el riesgo medioambiental sobre las tensiones bélicas. "Mientras se tiran misiles, avanza el cambio climático", alertó.
Venezuela no debe convocar elecciones pronto, según Petro
El presidente colombiano sostiene que el principal desacierto colectivo radicó en considerar los comicios del 28 de julio de 2024 como la solución definitiva al conflicto venezolano. Bajo su perspectiva, el proceso requería un avance paralelo entre la transparencia electoral y la eliminación de restricciones económicas por parte de Estados Unidos. Ante el incumplimiento de estas condiciones y la inhabilitación de figuras opositoras como María Corina Machado, Petro optó por desconocer los resultados oficiales junto con el gobierno de Brasil.
Durante un intercambio privado, el líder regional habría instado al exdictador Maduro a aceptar la posibilidad de una alternancia política mediante las urnas. La recomendación fue directa y pragmática: “Hermano, arriésguese. Si usted las pierde, pasan a la oposición”. Pese a este consejo, el régimen chavista mantuvo su postura hermética, lo que frustró la vía diplomática propuesta originalmente para garantizar una competencia justa sin sanciones externas.
Petro dice que reconocerá los resultados de las elecciones en Colombia
El mandatario colombiano sostiene una postura de alerta máxima frente al sistema electoral. Según su visión, la historia del país registra una exclusión sistemática bajo el dominio de élites tradicionales, lo que justifica sus dudas sobre el próximo escrutinio. “Sí, [reconoceré los resultados], pero no el fraude”. Esa declaración subraya la desconfianza hacia los procesos de contratación de firmas escrutadoras, negocio que —según denuncia— carece de la transparencia necesaria para blindar la voluntad ciudadana.
En cuanto a la justicia y la lucha contra la corrupción, el presidente atribuye los ataques hacia su círculo cercano a una estrategia de lawfare orquestada por sectores derechizados. Admite responsabilidades políticas individuales, como el caso de la UNGRD, pero rechaza la narrativa mediática que cataloga a su administración como una estructura deshonesta.
Respecto al panorama judicial, advierte sobre la existencia del "Cartel de la Toga" y asegura que las instituciones actuales frenan los cambios sociales. Asimismo, define el escenario electoral como una batalla ideológica donde el reconocimiento de los resultados dependerá de la integridad absoluta de las autoridades competentes.
De cara al relevo presidencial, el gobernante vaticina que los comicios representan un pulso directo con el uribismo, representado por la senadora Paloma Valencia. Califica como un error histórico la inclusión de ministros liberales en su gabinete inicial, a quienes acusa de traicionar el mandato popular. Para el futuro, sugiere a su sucesor evitar alianzas con el falso centro y buscar acuerdos con la oposición, pese a que tilda la conducta de Álvaro Uribe como una "oposición irracional". El destino de Iván Cepeda será, en sus propias palabras, el termómetro definitivo de su gestión: “Si pierde, sería una derrota mía”.