Sánchez y Lula sellan en Barcelona una coalición contra Trump
Hace tiempo que Pedro Sánchez pasea por el mundo como némesis de Donald Trump. O, al menos, lo intenta. El presidente del Gobierno se ha reunido este viernes en Barcelona con el presidente de Brasil, Lula da Silva. Ambos han sellado una entente contra el mandatario estadounidense. Los dos han gritado "No a la guerra".
Sánchez quiere aliados en su aventura. El líder socialista y el mandatario brasileño se han dado la mano para contrarrestar la política de Washington y reivindicar la izquierda como respuesta a los problemas del mundo en un contexto de auge de la extrema derecha.
Ambos han firmado, además, 15 acuerdos de cooperación que revistieron de sendas declaraciones en las que han asegurado que comparten los mismos valores respecto a la "defensa de la democracia frente a la ola reaccionaria y los autoritarismos". Es decir, frente a Trump.
Lula da Silva, ha respaldado este viernes el "No a la guerra" en Oriente Medio que promueve Sánchez. Es más, Lula ha destacado que España y Brasil "están en la misma trinchera". "Entiendo perfectamente cuando dices no a la guerra. Yo también dije no a la guerra cuando asumí la presidencia en 2003, cuando el entonces presidente de EE.UU. pidió que Brasil participara en la guerra de Irak. Le dije que nuestra guerra era otra. Luchamos por una sociedad justa", ha dicho junto a Sánchez al término de la primera cumbre España-Brasil, celebrada en el Palacio de Pedralbes.
El mandatario brasileño se ha mostrado muy cariñoso y efusivo con Sánchez, a quien ha llamado "compañero". Las loas no se han hech esperar. Lula ha añadido que uno y otro comparten la idea de que "la democracia tiene que ir más allá del voto y aportar beneficios concretos para la vida de las personas", y ha destacado que Brasil tiene "mucho que aprender con España".
Los dos presidentes están en el origen de las tres citas internacionales que se desarrollarán este viernes y este sábado en Barcelona, ya que además de esta cumbre bilateral habrá otra también de carácter institucional denominada "En defensa de la democracia" y un foro progresista en el que entre sus 3.000 participantes estarán los líderes de Colombia, Gustavo Petro, y México, Claudia Sheinbaum.