Que se note, pero que no se note. Esta es la petición más frecuente en las consultas de medicina estética de nuestro país actualmente. No estamos hablando de cirugía , sino de prácticas médicas menos invasivas, en las que se emplea anestesia tópica o local y en régimen ambulatorio. Cada vez más españoles se interesan por mejorar su aspecto mediante estos procedimientos: el 46% reconoce que se ha realizado algún tratamiento de cosmética y/o medicina estética y el 30% se lo está planteando. Aunque todavía muy pocos lo cuentan abiertamente. Y ya no es tan fácil detectarlo a simple vista porque los objetivos están cambiando. Las infiltraciones de bótox con las que era casi imposible gesticular ya no están de moda. Los rellenos exagerados con ácido hialurónico, tampoco. Las caras hinchadas y estiradas están dejando paso a una nueva tendencia que busca un aspecto más fresco, pero sin renunciar a la naturalidad de los gestos. Así lo refleja el nuevo informe de la Sociedad Española de Medicina Estética (Seme) sobre la percepción que los ciudadanos tienen de estos procedimientos. «En los últimos tiempos se ha demonizado el ácido hialurónico y la toxina botulínica porque se asocia a artificialidad y se está buscando más naturalidad. Ya no vamos a rostros congelados, se prefiere poder gesticular. Existe el equilibrio en que se note, pero que sea natural. Por eso, ahora, hay pacientes que prefieren ponerse el bótox una vez al año en lugar de dos veces», ha explicado Sergio Fernández Mesa, vicepresidente segundo de la Seme y encargado de desglosar el informe realizado por Sigma Dos sobre una base muestral de 2.469 personas. En busca de ese aspecto rejuvenecido, sin perder identidad, los tratamientos estéticos más demandados son los enfocados a mejorar la textura, hidratación y el color de la piel (55%), en concreto el láser (26%) y la eliminación de manchas (29%). Este último además se lo realizan por igual hombres (28,5%) y mujeres (30,3%). El segundo procedimiento más realizado son los 'skinboosters' (ácido hialurónico, polinucleótidos, exosomas ) con microinyecciones que no aportan volumen sino que mejoran la calidad y firmeza de la piel desde el interior, y los eligen un 23% de los encuestados. De hecho, estos tres tratamientos a la vez: manchas, láser y 'skinboosters', son los preferidos por los pacientes. Le siguen los tratamientos anticelulíticos (15%), las terapias de pérdida de peso (13%), bioestimuladores de colágeno (11%), tratamientos para la flacidez (HIFU) (11%), bótox / neuromoduladores (9%), criolipólisis /endolift corporal (8%), hilos tensores (5%). «Los tratamientos corporales han aumentado para tratar la flacidez que queda tras adelgazar con fármacos como Ozempic », ha señalado el doctor Sergio Fernández. ¿Qué lleva a los españoles a someterse a estos tratamientos? Más de la mitad aseguran que lo han hecho para verse/sentirse o corregir algo que no les gusta. Un tercio quiere prevenir o combatir los signos de envejecimiento y uno de cada tres quiere ganar confianza o mejorar su autoestima. En este sentido, las redes sociales juegan un papel negativo . La mitad de la población considera que generan presión sobre la imagen y además crean expectativas poco realistas. De hecho, a la hora de elegir un profesional o un centro donde realizarse estos tratamientos, se prioriza el boca a boca, es decir, ver resultados reales de gente del entorno, y no tanto la publicidad. Aunque tradicionalmente la presión estética ha recaído sobre las mujeres, cada vez más hombres se están sometiendo a tratamientos para mejorar su aspecto. Ellos ya representan al 31% de los pacientes y entre sus procedimientos preferidos están la eliminación de manchas y los tratamientos de pérdida de peso. Además, ellos eligen más el bótox (7,6%) que las mujeres (5,5%). La medicina estética se ha democratizado y su uso está más extendido, pero «todavía no está en la cesta de la compra. No es como ir a la peluquería», cuenta Sergio Fernández. Por franjas de edad, el láser es el más demandado entre los pacientes de entre 18 y 29 años . «Buscan mejorar la textura de la piel, reducir el poro y eliminar cicatrices de acné para verse la piel luminosa y la cara estupenda», ha asegurado el vicepresidente de la SEME, quien ha contado que en Corea es muy habitual este tipo de tratamiento entre los jóvenes y que por eso presumen de buena piel, no por los rituales de cremas cosméticas coreanas que han llegado a Occidente. A partir de los 65 años, preocupan las manchas, pero el foco se desplaza también a la recuperación de la firmeza, por lo que ganan terreno los tratamientos de electroestimulación e hilos tensores. En general, el perfil del paciente es el de una persona de entre 30 y 64 años, mayoritariamente mujer, con mayor nivel de estudios y una renta superior. Pero hay un sector, con menor poder adquisitivo, que preocupa a los médicos estéticos: los jóvenes, que por motivos económicos son los que más acuden a centros no legales o con personas sin capacitación para aplicar los tratamientos. «Los jóvenes priman precio sobre seguridad. En el caso de las chicas más jóvenes, donde existe mucha demanda de aumento de labios, hay más riesgo de que acaben pinchándose hialurónico en un centro clandestino», advierte el doctor Sergio Fernández. En este sentido, Petra Vega, miembro de la junta directiva de SEME, alerta del peligro de acudir a estos «lugares ilegales donde los productos provienen del mercado negro y no se someten a los controles de seguridad exigidos». La Sociedad de Medicina Estética ha recordado que, en España, estos tratamientos, incluidas las infiltraciones de ácido hialurónico, sólo las puede llevar a cabo un médico y en un lugar legal específico. Para asegurarse de que cumplen con todos los requisitos, hay que comprobar que el centro cuenta con el sello U48, que garantiza que está autorizado para realizar tratamientos de Medicina Estética por la Consejería de Sanidad. «Nadie que va a dar a luz a su bebé iría a otro lugar que no fuera una sala de partos. Lo mismo debería suceder con la Medicina Estética y la U48», señala Petra Vega. En esta línea, el presidente de la SEME, Juan Antonio López, reivindica la creación de la especialidad de Medicina Estética , que llevan reclamando décadas, y que se uniformicen los requisitos entre comunidades autónomas para otorgar el sello U48.