León XIV a Camerún: «Gobernar es escuchar»
León XIV ha aterrizado este miércoles en Camerún con una llamada directa a una mayor libertad de un país gobernado desde hace más de cuarenta años por Paul Biya. Tiene 92 años y es el jefe de Estado en activo con mayor edad de todo el planeta. «Es necesario romper las cadenas de la corrupción, que desfiguran a los dirigentes, quitándoles autoridad. Es necesario liberar el corazón de esa sed de ganancia que es idolatría». Con esta franqueza se ha expresado ante el presidente de la República, reelegido en octubre de 2025 para un octavo mandato, durante el encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
Llevaba una hora y media en la capital Yaundé y ofreció una hoja de ruta para el país, remarcando que «gobernar significa escuchar realmente a los ciudadanos, valorar su inteligencia y su capacidad para contribuir a la construcción de soluciones duraderas a los problemas». No se quedó ahí: «La transparencia en la gestión de los recursos públicos y el respeto al Estado de derecho son esenciales para restablecer la confianza». «Es hora de atreverse a hacer un examen de conciencia y dar un valiente salto cualitativo», sugirió, resaltando que «las instituciones justas y creíbles se convierten en pilares de estabilidad».
Mente lúcida
«Servir a la propia patria significa dedicarse con mente lúcida y conciencia íntegra al bien común de todo el pueblo: de la mayoría, de las minorías y de su armonía recíproca», añadió, tomando como eje una reflexión de san Agustín. En esta primera alocución también alertó de cómo las mujeres «lamentablemente son las primeras víctimas de los prejuicios y de la violencia, y aun así continúan siendo incansables artífices de paz». Frente a ello, reclamó más cohesión nacional, formar las conciencias, promover la cultura del diálogo y el respeto de las diferencias.
Robert Prevost se expresó con determinación en relación con la guerra interna de tintes separatistas que se desató hace una década en las regiones anglófonas del noroeste y suroeste del país. «Vidas perdidas, familias desplazadas, niños privados de la escuela, jóvenes que no ven un futuro. Detrás de las estadísticas hay rostros, historias y esperanzas heridas», aseveró sobre este conflicto que suma ya más de 6.000 muertos y cerca de 700.000 personas que han tenido que dejar su casa. Al menos durante la visita del Papa se respira algo de calma, después de que la plataforma independentista de Ambazonia haya declarado tres días de «paso seguro» para «salvaguardar la vida civil y facilitar una participación digna».
«La paz no puede reducirse a un eslogan: debe encarnarse en un estilo, personal e institucional, que repudie toda forma de violencia», sentenció. Y añadió ante los responsables del país: «¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados!». Es más, apostilló: «La paz, de hecho, no se decreta: se acoge y se vive».
De esta manera, comenzó la segunda etapa de su primera gira africana, que arrancó el lunes en Argelia, que le llevará a permanecer hasta el sábado en Camerún para posteriormente dirigirse a Angola y a Guinea Ecuatorial.
Después de esta cita institucional, el Pontífice norteamericano puso rumbo al orfanato Ngul Zamba, regentado por las Hijas de María, que acoge a niños huérfanos y de la calle. Con su sola presencia reivindicó la labor social de la Iglesia en Camerún y dio visibilidad a un centro que está pasando por apuros económicos para lograr suministrarse de alimentos y bienes de primera necesidad.
«Formáis una verdadera familia y aquí encontráis hermanos y hermanas que comparten con vosotros una historia dolorosa, ¡y en esta familia vuestro hermano mayor es Jesús!», comentó León XIV dirigiéndose a los chavales. Con la vista puesta en los adultos, compartió además que «esta casa nos recuerda que todos somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, y que, en la gran familia de Dios, nadie es nunca un extranjero o un abandonado».
Sabedor de que uno de cada dos niños cameruneses vive bajo el umbral de la pobreza, una tasa que se dispara en los espacios rurales, el Pontífice apuntó que «están llamados a un futuro más grande que sus heridas».
«Porque ahí donde puede haber miseria, sufrimiento o injusticia, Dios está presente, conoce sus rostros y está muy cerca de ustedes», les alentó León XIV. En su intervención tuvo palabras de reconocimiento para los misioneros, religiosos y laicos que sacan adelante las obras caritativas eclesiales. El Papa finalizó la jornada con una reunión a puerta cerrada con los obispos cameruneses.