Lamine Yamal, como el año pasado ante el Inter: partidazo sin premio
Lamine Yamal volvió a aparecer en un duelo importante, a asumir galones y a jugar muy bien, como el año pasado en las semifinales de la Champions contra el Inter, y como el año pasado su actuación se quedó sin el premio de la clasificación. En 2025 se encontró con Sommer, el guardameta interista, que hizo el partido de su vida, y en esta ocasión Musso también tuvo responsabilidad del éxito. El portero rojiblanco detuvo el primer remate del adolescente, que iba con intención, cuando el encuentro no había hecho más que comenzar. Tampoco había pasado mucho cuando el extremo sí acertó con la red.
Lamine Yamal entró en erupción por momentos. Tenía momentos de atacar, de arrancar y parar, de dejar un detalle, y Ruggeri lo sufría. Era una tormenta, de vez en cuando se tomaba un descanso, y volví a a la carga. Después del segundo gol, se atrevió con su ya clásico pase de exterior que dejó solo a Fermín. El remate de cabeza del centrocampista lo paró... Musso, y el jugador del Barcelona terminó con el labio roto y sangrando mucho tras chocar con la bota de su rival.
Justo ese parón perjudicó al Barcelona, que frenó un poco. El que terminó sangrando en la segunda mitad fue Ruggeri, y el tiempo necesario para que lo atendieran también enfrío los intentos azulgrana, que habían comenzado la segunda mitad metiendo muy atrás a su oponente, otra vez con el protagonismo de Lamine, precisamente contra Ruggeri. El lateral izquierdo se mantuvo en el campo tras recibir el codazo de Gavi. Lo hizo con la cabeza vendada. Estaba incómodo, pero en esos minutos fue cuando mejor contuvo al atacante del Barça.
Cada vez le costaba más recibir balones con ventaja al «10» y Flick movió al equipo para meter dos delanteros y trasladar a Lamine al centro, para que volviera a tomar contacto con el balón. En el lado izquierdo le cuesta más, por el centro intentó algún eslalon.
La ley de la pegada del Cholo
El Barcelona disputó más de 60 minutos de la eliminatoria con un futbolista menos, por la roja a Cubarsí en la ida justo antes del descanso y la expulsión de Eric García en el Metropolitano en el 79. Otra vez se repitió lo mismo: amarilla de primeras y cambio de color tras la revisión en el VAR. Pero se cumplió la ley del Cholo, que dice que manda la contundencia. Entre los dos encuentros, han sido 36 remates totales del Barcelona (15 a puerta) por 20 del Atlético (8). Los catalanes no han logrado cerrar la presente edición de la Champions con una portería a cero.