El laboratorio de redes de Iberdrola diseña un escudo capaz de generar 500 millones de ahorro en la factura
En pleno debate sobre la relevancia del fortalecimiento de las redes eléctricas para dar cabida a la ingente generación renovable que demandan las nuevas tecnologías y la electrificación sin que se provoquen alteraciones en el sistema, el Global Smart Grids Innovation Hub de Iberdrola en Bilbao cumple cinco años convertido en un polo de innovación de las redes eléctricas en Europa.
Este centro, impulsado en colaboración con la Diputación de Vizcaya y la filial i-DE del grupo, ha movilizado una inversión de 210 millones de euros en estos cinco años y ha consolidado un ecosistema de 126 colaboradores en torno a cinco laboratorios especializados. El balance refleja una aceleración del esfuerzo inversor, con un crecimiento cercano al 70%, al pasar de una media anual de 24,6 millones de euros a 42,1 millones.
En estos cinco años ha recibido más de 9.000 visitantes y ha certificado una cartera creciente de soluciones tecnológicas orientadas a transformar la red de distribución en un sistema más eficiente, resiliente y digital, capaz de resistir con mayor firmeza los retos de la transición energética hacia fuentes renovables.
En el marco del aniversario, el consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, ha agradecido hoy en un acto en Bilbao la contribución de la Diputación de Vizcaya y ha destacado la relevancia del laboratorio. "La innovación es una manera de ser útiles. Las redes son el gran habilitador de la electrificación. Iberdrola invertirá 58.000 millones de euros entre 2025 y 2028 en todo el mundo; 37.000 millones, a redes, incluidos 4.000 millones en España. Esto nos permite disponer de infraestructuras más fuertes y mejor preparadas para responder a un entorno más exigente", ha explicado.
El modelo del centro se apoya en la colaboración público-privada como palanca para desarrollar soluciones concretas en ámbitos críticos como la ciberseguridad, las redes inteligentes y la resiliencia de infraestructuras esenciales. Esta cooperación se traduce también en incentivos fiscales, a través de informes de certificación de actividades de I+D+i que permiten a las empresas acceder a exenciones y reforzar su capacidad inversora.
La diputada foral de Promoción Económica de la Diputación Foral de Vizcaya, Ainara Basurko, define el "hub" como "una referencia en conocimiento e innovación", un enclave tecnológico "único y estratégico al servicio de la transición energética".
La actividad del "hub" se articula en torno a una apuesta por la innovación abierta. Iberdrola defiende que la digitalización de las redes no es un reto exclusivo de la compañía, sino de todo el sector energético. En este sentido, el centro ha impulsado el denominado "sello hub", certificado por Aenor, que acredita que los productos desarrollados están en servicio y han demostrado su eficacia. Actualmente, 13 soluciones cuentan ya con esta marca, mientras otras tantas se encuentran en fase de desarrollo.
El impacto de los avances generados en el laboratorio de redes tiene una traducción en el ahorro de costes, también para los consumidores. Uno de los indicadores más relevantes es el de las pérdidas en la red de distribución tanto por el propio funcionamiento técnico como por los fraudes. En 2011, el conjunto del sector presentaba niveles similares, pero la evolución ha sido dispar. Iberdrola ha logrado situar sus pérdidas por debajo del 7%, frente a una media sectorial superior al 8,5%. Esta diferencia tiene un impacto directo en la factura de los consumidores.
Según las estimaciones, si todas las empresas alcanzaran niveles de eficiencia equivalentes, el sistema podría ahorrar hasta 500 millones de euros.
De la media tensión a los contadores
Uno de los pilares de esta transformación es la gestión del dato. Iberdrola lleva décadas construyendo capacidades en este ámbito, con antecedentes que se remontan a los años 80, cuando comenzó a desplegar redes inteligentes en niveles de media tensión.
Hoy, ese proceso se extiende también a la baja tensión, donde la complejidad es mayor debido a la estructura del consumo. En este nivel, cerca del 90% de los entornos son monofásicos, lo que genera desequilibrios cuando se incorporan elementos como paneles solares, capaces de elevar la tensión en una fase y reducirla en otras, provocando distorsiones en la red.
La compañía gestiona en España alrededor del 34%-35% de la distribución eléctrica, a través de i-DE, con presencia en 25 provincias. Esta posición le permite testar a gran escala soluciones que posteriormente pueden ser replicadas en otros mercados. Entre los retos actuales figura la adaptación de la red a un "mix" energético cambiante.
En este contexto, la digitalización de los contadores y de los centros de transformación adquiere un papel central. Iberdrola cuenta con cerca de 100.000 centros de transformación ubicados bajo las aceras de toda España, que están evolucionando para gestionar la baja tensión de forma más inteligente.
Los contadores, con una vida útil de unos 15 años, se enfrentan ahora a nuevas exigencias, como la medición del consumo en intervalos cuartohorarios, lo que obliga a renovar y adaptar los equipos actuales.
Mayor calidad del servicio
El desarrollo del protocolo PRIME, que permite asociar cada contador a su centro de transformación, ha sido clave para mejorar la visibilidad de la red y optimizar su operación. Gracias a estas herramientas, la compañía ha alcanzado niveles de precisión del 90% en la resolución de averías y cortes de suministro, lo que se traduce en una mejora sustancial de la calidad del servicio.
La mejora de la capacidad de las redes es otro de los ejes de trabajo. El centro desarrolla soluciones que permiten aumentar la capacidad de transporte sin necesidad de grandes inversiones en nuevas infraestructuras.
La ciberseguridad es también un ámbito prioritario. El control centralizado de los procesos reduce el riesgo de ciberataques, aunque la red está sometida de forma constante a intentos de intrusión de baja y media intensidad. Desde las subestaciones hasta los centros de transformación, el sistema incorpora capas de protección que se actualizan de forma continua para anticipar amenazas.
Elixabete Etxanobe, diputada general de Vizcaya, ha remarcado el momento crítico que se atraviesa para el sector energético global. "Sin redes inteligentes no hay transición. Sin redes modernas no hay autonomía energética ni seguridad de suministro. Pensemos en lo cotidiano, cada vez más personas cargan sus coches y tienen autoconsumo, por lo que la red tiene que tomar miles de decisiones en segundos. Sin redes inteligentes no podemos garantizar el suministro", ha destacado.
El laboratorio de redes, en cifras
Global Smart Grids Innovation Hub inició su actividad en 2021, como parte de la estrategia de Iberdrola para reforzar su liderazgo global en redes inteligentes. En la actualidad, cuenta con un espacio físico superior a 1.000 metros cuadrados dedicado a laboratorios, desarrollo de proyectos, coworking, formación y presentaciones, ubicado en el Centro Corporativo Berroeta en Larraskitu (Bilbao).
El ecosistema agrupa a más de 10 universidades, 10 centros tecnológicos y más de 25 startups y 45 empresas líderes del sector. En total hay más de 200 profesionales implicados en más de 120 proyectos de innovación en redes inteligentes para su desarrollo futuro por un valor de 130 millones de euros.
En estos cinco años, se han destinado 210 millones de euros al desarrollo de proyectos de innovación.
Hoy en día existen 13 productos en el mercado reconocidos como Producto desarrollado en el GSG Innovation Hub agrupando a 12 fabricantes. El "hub" espera acabar 2026 con 20 productos certificados.
Iberdrola es uno de los mayores operadores de redes del mundo, ya que gestiona más de un millón de kilómetros de líneas eléctricas y más de 4.000 subestaciones en mercados como España, Reino Unido, Estados Unidos o Brasil.