¿Cómo era el Faro de Alejandría? Un anillo de bronce hallado bajo el mar ofrece nuevas pistas
Uno pensaría que las “siete maravillas” del mundo antiguo se hubieran preservado en relatos e imágenes precisas, pero la realidad es que de algunas de ellas sabemos poco menos que el recuerdo de su gloria. El Faro de Alejandría fue una de las construcciones más célebres de la Antigüedad. Durante siglos orientó a los navegantes que se acercaban a uno de los principales puertos del Mediterráneo. Pero no sabemos cómo se veía.
Aunque representaciones esquemáticas de su silueta quedaron registradas en monedas y textos antiguos, el monumento desapareció y su aspecto exacto sigue siendo motivo de investigación.
Ahora, un pequeño anillo de bronce aporta una nueva pieza a ese rompecabezas.
Según un anuncio de octubre, arqueólogos submarinos encontraron la joya durante excavaciones en Antirhodos, una isla que formó parte del sector real del antiguo puerto de Alejandría, en Egipto.
El objeto tiene grabada una representación del faro y fue dado a conocer el 7 de octubre por el Instituto Europeo de Arqueología Submarina (IEASM), equipo dirigido por el arqueólogo francés Franck Goddio.
¿Por qué es importante el hallazgo?
Según el instituto científico, se trata del primer anillo-sello conocido con una imagen del monumento. La representación recuerda las que aparecen en algunas monedas del siglo II d. C., de acuerdo con el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y el equipo de excavación.
La pieza apareció asociada con cerámicas intactas del siglo II d. C. Esa relación permite situarla en un contexto arqueológico, aunque no establece necesariamente la fecha exacta en que se fabricó el anillo: sus responsables no descartan que sea anterior.
En declaraciones a The Art Newspaper, el arqueólogo marítimo Hector Williams consideró que la pieza coincide con descripciones y representaciones conocidas del faro.
“Es un hallazgo sumamente interesante e importante», declaró al periódico. “Pero hasta que no tengamos un informe detallado sobre el lugar exacto donde se encontró y sepamos si apareció en un contexto que permita datarlo (es decir, establecer una fecha aproximada), no podremos comprender toda su importancia”.
Una maravilla que todavía guarda secretos
El Faro de Alejandría fue construido en la isla de Faros, frente a la ciudad egipcia, durante el reinado de los primeros Ptolomeos. El proyecto comenzó bajo Ptolomeo I y concluyó durante el gobierno de su sucesor, Ptolomeo II, hacia 283-281 a. C., según la reconstrucción histórica del Centro de Estudios Alejandrinos (CEAlex), institución de investigación vinculada al Centro Nacional de Investigación Científica de Francia.
Su función era la misma que damos hoy a los faros: advertir a los navegantes de la proximidad de la costa y facilitar la entrada al puerto, en una zona donde los bancos de arena y los arrecifes representaban un peligro para las embarcaciones.
La torre también expresaba el poder y las ambiciones de Alejandría, ciudad que los gobernantes ptolemaicos convirtieron en un centro político, comercial y cultural del Mediterráneo.
El historiador de la arquitectura Nicholas Purcell, en la entrada sobre faros de la Oxford Classical Dictionary, señala que estas construcciones antiguas operaban como señales de grandeza para sus ciudades. El Faro de Alejandría, cuya altura se estima en unos 100 metros, dio nombre a una tipología arquitectónica que se extendió por el mundo mediterráneo desde entonces.
Su posible apariencia se ha reconstruido a partir de fuentes que no siempre coinciden. En el estudio The Lighthouse of Alexandria, publicado por el CEAlex dentro del proyecto Pharos en 2025, la arqueóloga Isabelle Hairy explica que las monedas antiguas constituyen la evidencia iconográfica más importante para conocer la forma de la torre. Varias muestran una estructura de tres cuerpos, con una estatua en la parte superior.
No obstante, seguimos desconociendo qué figura coronaba la torre, cómo funcionaba exactamente el sistema de iluminación y dónde se ubicaba el fuego. La imagen del anillo puede contribuir a la discusión, pero no resolver por sí sola esas incertidumbres.
¿Qué puede revelar un anillo?
Presentes en varias culturas, los anillos-sello se utilizaban para dejar una impresión sobre materiales como la cera o la arcilla. La marca podía servir para autenticar documentos, cerrar correspondencia o identificar a quien la había producido.
En el caso que nos ocupa, el objeto presenta una pequeña pieza perforada en el lado opuesto a la imagen, que habría permitido llevarlo suspendido de un cordón.
El equipo de Goddio considera que el hallazgo en Antirhodos podría aportar información sobre las funciones administrativas que se desarrollaron en el antiguo palacio. El lugar formaba parte del distrito real de Alejandría y, durante la época romana, algunas de sus edificaciones pudieron reutilizarse para otras actividades.
El descubrimiento se suma a una larga investigación sobre los restos del Faro de Alejandría. Desde 1994, el Centro de Estudios Alejandrinos y equipos internacionales estudian los fragmentos arquitectónicos y escultóricos que permanecen bajo el agua, cerca de la fortaleza de Qaitbay, construida en el siglo XV con materiales procedentes del monumento antiguo.
En el artículo académico 3D Technologies on the Underwater Archaeological Site of the Ancient Lighthouse of Alexandria (Egypt), publicado en las actas de Digital Heritage en 2025, Hairy, Mohamed Abdelaziz y Mohamed Elsayed describen cómo la fotogrametría y los modelos tridimensionales permiten documentar las piezas, medirlas y recomponerlas virtualmente.
El sitio arqueológico abarca cerca de 1,6 hectáreas bajo el Mediterráneo y contiene bloques de piedra, fragmentos de estatuas y elementos arquitectónicos que ayudan a reconstruir la estructura.
La historia del faro es el recordatorio de que ni las maravillas imperecederas son realmente para siempre. El faro sobrevivió durante muchos siglos, pero una serie de terremotos deterioró progresivamente su estructura. El sismo de 1303, que afectó gravemente a Alejandría, figura entre los episodios decisivos de su destrucción. La torre fue abandonada y sus materiales se reutilizaron en otras construcciones.
En todo caso, el faro no desapareció en un solo instante ni por una única causa. Los daños acumulados, los terremotos y el deterioro posterior formaron parte de un proceso prolongado por siglos. Eso explica, en parte, por qué difieren descripciones antiguas de las de cronistas árabes del siglo X, por ejemplo.
Hoy, la fortaleza de Qaitbay ocupa el extremo de la antigua isla de Faros, mientras que buena parte de los restos del monumento yace bajo el agua. Es probable que nunca sepamos cómo lucía la estructura, pero poco a poco, un hallazgo a la vez, lo vamos imaginando mejor.