¿Cuál es la edad máxima que puede alcanzar un ser humano? Un estudio fija un límite biológico
Un nuevo estudio planteó que la vida humana tendría un límite biológico difícil de superar. Un modelo matemático desarrollado por investigadores rusos estimó que, aun si la ciencia eliminara casi todas las causas conocidas del envejecimiento, la expectativa de vida mediana alcanzaría entre 146 y 194 años, con una estimación central de 156 años.
La investigación, publicada en junio en la revista científica npj Aging, atribuyó ese límite a dos tipos de tejido que no tienen capacidad de regenerarse: las neuronas del cerebro y los cardiomiocitos, las células musculares del corazón.
Los investigadores señalaron que este es el primer estudio que calcula un límite numérico para la longevidad humana únicamente a partir de las mutaciones somáticas. Estas son alteraciones del ADN que se acumulan durante la vida y que ningún tratamiento disponible puede revertir.
El coautor del estudio, Evgeniy Efimov, explicó que las neuronas y los cardiomiocitos resultaron ser los principales factores que limitan la longevidad debido a que no pueden dividirse para reemplazar las células dañadas.
Las mutaciones somáticas marcan el límite
El organismo acumula distintos daños biológicos con el paso de los años. Entre ellos figuran el deterioro de las mitocondrias, los cambios en la regulación de los genes y la pérdida de la capacidad celular para mantener el funcionamiento de las proteínas. Según el estudio, estos procesos podrían tratarse o revertirse en el futuro mediante terapias médicas.
Las mutaciones somáticas, en cambio, tienen un comportamiento distinto. Son errores que aparecen en el ADN de cualquier célula del cuerpo, excepto en las células reproductivas, después de la concepción. Un ejemplo es un fallo durante la copia del ADN cuando una célula se divide.
Estas mutaciones no se transmiten a los hijos. Además, se acumulan de forma permanente y silenciosa. Actualmente no existe una terapia capaz de corregirlas.
El estudio indicó que este daño genético establece el límite definitivo de la longevidad porque, en los órganos incapaces de regenerarse, las células dañadas no pueden reemplazarse por otras nuevas.
¿Cómo calcularon el límite de 156 años?
Los científicos construyeron un escenario hipotético con un ser humano que no envejece. En ese modelo, el riesgo de morir no aumentaba con la edad.
Como referencia utilizaron la tasa de mortalidad de una persona suiza de 30 años, ya que corresponde a una población con baja mortalidad y a una etapa de la vida en la que aún existen riesgos por accidentes, enfermedades y otros factores ajenos al envejecimiento.
En ese escenario ideal, sin envejecimiento, la expectativa de vida mediana alcanzó 1.759 años y el límite máximo teórico llegó a 29.221 años.
Después, los investigadores reincorporaron únicamente las mutaciones somáticas y mantuvieron controlados todos los demás mecanismos del envejecimiento.
El resultado cambió de forma drástica. La expectativa de vida mediana cayó de 1.759 años a 156 años.
Según el modelo, este único tipo de daño genético explicaría cerca de la mitad de la diferencia entre la inmortalidad teórica y la expectativa de vida real.
El cerebro y el corazón son los órganos más vulnerables
Los órganos con alta capacidad de renovación celular, como el hígado, mostraron un comportamiento distinto. El modelo indicó que pueden reemplazar continuamente sus células y soportar miles de años de acumulación de mutaciones sin perder su función.
En cambio, las neuronas y los cardiomiocitos no se dividen durante la vida adulta.
Cuando estas células sufren daños en el ADN, el organismo no puede sustituirlas ni reducir el efecto de las mutaciones. El daño permanece de forma permanente.
Los autores señalaron que esta falta de regeneración ayuda a explicar por qué enfermedades como la demencia y la insuficiencia cardíaca figuran entre las principales causas de pérdida de autonomía y salud en la vejez.
El estudio no afirma que las personas vivirán 156 años
Los investigadores aclararon que los resultados no significan que los seres humanos alcanzarán los 156 o 194 años en un futuro cercano.
El modelo funciona como una herramienta para identificar cuáles mecanismos del envejecimiento reducen más la expectativa de vida y cuáles podrían ofrecer mayores beneficios si se desarrollan nuevas terapias.
La siguiente etapa del proyecto incorporará otros procesos relacionados con el envejecimiento para construir un modelo cuantitativo más completo. El objetivo consiste en determinar cuánto reduce la expectativa de vida cada mecanismo y orientar las prioridades de investigación e inversión.
Los autores también señalaron que, con el conocimiento científico actual, las terapias celulares dirigidas a reemplazar células nerviosas dañadas podrían representar la única vía realista para superar la barrera de los 150 años, incluso si todas las demás causas del envejecimiento llegan a controlarse.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.