Alberto Plaza tendrá que sortear un difícil reto al volver a concierto en Costa Rica
Alberto Plaza ha dado tantos conciertos en Costa Rica que regresar pareciera una aventura segura. Sin embargo, en cada ocasión, para el chileno se vuelve mayor el reto de encantar a un público para el que tenerlo en el escenario es de todo menos una experiencia nueva.
Pero, aventurero como su mayor éxito, Plaza vestirá de gala su reencuentro con los ticos. Este sábado 11 de julio, el reconocido cantautor se presentará junto a la Orquesta Filarmónica de Costa Rica en Parque Viva.
La cita está pactada para las 8 p. m., cuando Alberto y su guitarra salgan al escenario del Anfiteatro Imperial, acuerpados por el siempre fino ensamble dirigido por Marvin Araya.
Estarán más de 30 músicos en tarima acompañando su romántico y popular repertorio, en un formato que tampoco es inédito, pues el año pasado también cantó junto a la Filarmónica para celebrar sus 40 años de carrera.
Todavía quedan entradas a la venta, disponibles en el sitio web publitickets.com. Las localidades y precios son los siguientes:
- Golden: ¢40.000.
- Zona 400: ¢33.000.
- Zona 500: ¢28.000.
Si usted es de los que asistirá a disfrutar de canciones como Bandido, Ahora y Que cante la vida, tome en cuenta que las puertas se abrirán a partir de las 5 p. m. La banda costarricense Escats será telonera e iniciará su show a las 7 p. m.
Alberto Plaza, casi un cuarto de siglo de romance con Costa Rica
Alberto Plaza y su audiencia en Costa Rica están por celebrar las bodas de plata, pues ya son nada más y nada menos que 24 años en los que el trovador romántico ha tenido al suelo tico como un destino imprescindible para compartir su arte.
Aquí no solamente ha recorrido cuanto recinto hay en el país, sino que, asegura, construyó una conexión emocional muy significativa.
“Cada vez que voy a Costa Rica es una fiesta para el alma, es reencontrarme con un público maravilloso, con amigos queridos, con una tierra que desde el primer momento me abrió los brazos. Siempre que me encuentro con el público costarricense es como beber de la fuente de la buena energía, de la alegría, así que estoy muy feliz”, dijo a La Nación en 2019.
“Este camino de la música, esta vida dedicada a cantar, ese viaje por caminos y lugares trae la maravilla de ir atesorando amistades y en Costa Rica tengo grandes amigos. Me entusiasma mucho ir allá porque el público pide canciones, las canta conmigo; es una relación fortalecida”, agregó.
Ahora, llega en una etapa muy distinta a aquel 2002 en que, por primera vez, ofreció lo que ya era una consolidada lista de hits a los ticos.
Los últimos años han sido para él poco movidos en cuanto a la composición, aunque sigue muy activo en los escenarios en donde, musicalmente, vive de lo creado en sus primeros 15 años de carrera.
Eso sí, ha explorado otras facetas como la escritura de libros; en 2024 se convirtió en padre a los 62 años y también ha sabido dar de qué hablar como personaje público, con frecuentes y polémicas declaraciones, en total contraste con la dulzura de sus temas.
Lo que, sin dudas, no ha perdido en todo este trayecto es la pasión de tomar la guitarra, soltar la calidez de su voz y celebrar la magia del arte en vivo. Y todavía no hay seña que indique que los costarricenses hayan renunciado a ese rito. O bueno, eso está por verse este sábado 11 de julio.