Ojo si haces esto en la playa: las multas pueden alcanzar los 60.000 euros en España
Cavar un hoyo en la arena es uno de los juegos más habituales del verano, especialmente entre familias con niños. Sin embargo, lo que para muchos parece una actividad completamente inofensiva puede acabar acarreando importantes sanciones económicas. En España, las multas pueden oscilar entre los 100 y los 60.000 euros, dependiendo del tamaño del agujero, del riesgo generado y de la normativa municipal o autonómica aplicable.
Aunque pueda sorprender, las administraciones llevan tiempo reforzando la vigilancia en algunas playas. El motivo no es únicamente medioambiental, sino también de seguridad. Un hoyo profundo puede convertirse en una trampa para otros bañistas, provocar caídas o incluso dificultar el trabajo de los servicios de emergencia y de limpieza.
No solo es un problema medioambiental: también supone un riesgo para otros bañistas
Las sanciones encuentran respaldo principalmente en la Ley de Costas y en las ordenanzas municipales de cada localidad. Las autoridades consideran que remover grandes cantidades de arena altera el equilibrio natural del litoral, ya que la playa actúa como barrera de protección frente a la erosión y sirve de hábitat para numerosas especies.
Pero, además, existe un problema de seguridad. En el programa Directo al grano de La 1, varios bañistas reconocieron que encontrarse con zanjas o agujeros profundos mientras caminan por la orilla puede provocar caídas, esguinces o lesiones de mayor gravedad.
Las multas dependen de cada caso. Los pequeños agujeros realizados con palas infantiles suelen resolverse, en la mayoría de ocasiones, con advertencias o sanciones de menor cuantía cuando generan algún riesgo. Sin embargo, si el agujero alcanza grandes dimensiones o supone un daño importante al entorno, las sanciones pueden elevarse hasta los 60.000 euros.
Algunas playas ya utilizan drones para vigilar este tipo de conductas
La vigilancia también ha aumentado en distintos puntos del litoral español. Algunas zonas de Andalucía, especialmente en provincias como Málaga o Huelva, así como municipios gallegos como Nigrán, ya recurren a dispositivos formados por agentes a pie de playa y drones para detectar este tipo de comportamientos.
El objetivo no es impedir que los niños jueguen con la arena, sino evitar excavaciones profundas que puedan poner en peligro a otros usuarios o alterar el ecosistema costero. Por ello, las autoridades recomiendan tapar siempre cualquier agujero antes de abandonar la playa y evitar realizar zanjas o excavaciones de gran tamaño.
Con la llegada del verano y el incremento de visitantes en la costa, este tipo de controles previsiblemente volverán a intensificarse en numerosos municipios españoles.