En un museo donde las estrellas son la deslumbrante 'Ofelia' de Millais y la apabullante colección de obras de Turner -también cuelga en sus paredes 'A Bigger Splash', icónica pintura del recientemente fallecido David Hockney -, brilla con luz propia James McNeill Whistler (1834-1903) , uno de los grandes innovadores artísticos de finales del siglo XIX. Creador audazmente experimental y cosmopolita, desafió las convenciones de la sociedad victoriana en busca de la verdad, la belleza y el progreso. Proclamaba 'el arte por el arte'. Redefinió el concepto de artista y fue pionero, creando visiones etéreas y de una belleza asombrosa de la vida moderna, que le valieron un lugar entre los artistas más influyentes del siglo XIX. La Tate Britain de Londres dedica a este transgresor artista y diseñador norteamericano, hasta el 27 de septiembre, la mayor retrospectiva en Europa en treinta años . Reúne 150 obras, incluidas sus pinturas más célebres, junto con obras poco vistas o inéditas, como sus cuadernos de bocetos. Se exhiben retratos, dibujos, grabados y diseños, desde su adolescencia en San Petersburgo hasta los enigmáticos autorretratos de su última etapa. «Una superproducción exuberante y seductora para el pintor que escandalizó a Gran Bretaña», titula la crítica en 'The Guardian'. «Algunas de las pinturas más inquietantemente bellas jamás creadas», escribe el crítico de 'The Independent'. Es muy difícil organizar exposiciones de Whistler. Hay cláusulas en sus legados que no permiten sus préstamos. Las oportunidades, pues, de ver obras de este artista son extremadamente raras. Las muestras más recientes se celebraron en la Tate Gallery de Londres, el Museo d'Orsay de París y la National Gallery of Art de Washington entre 1994 y 1995. Esta nueva exposición, que se ha gestado durante cinco años, viajará en octubre al Museo Van Gogh de Ámsterdam y se completará con otra muestra en la Colección Mesdag de La Haya. Será la primera retrospectiva de Whistler en los Países Bajos, uno de sus lugares favoritos. Rembrandt era su gran inspiración . «Es el país de los artistas. Tiene una atmósfera especial», decía. Van Gogh admiraba a Whistler. Ambos compartían una fascinación por la estética japonesa y expandieron los límites del arte. En una carta a su hermana Willemien, Vincent escribió: «Hay un cuadro que Whistler pintó de su madre. Cuando pienso en la mía, ella también me aparece así». Se refiere a 'Arreglo en gris y negro n.º 1', conocido como 'La madre del artista'. Fue la primera pintura estadounidense en formar parte de la colección del Louvre, hoy en la del Orsay. Es una de las obras más famosas de la historia del arte. Este conmovedor retrato de Anna Whistler regresa, por vez primera en 20 años, a Londres, la ciudad donde fue pintado en 1871. Al parecer, su madre sustituyó a una modelo que no se presentó a la sesión de posado de su hijo. Esta imagen icónica se ha convertido en un símbolo universal de la maternidad. Anna mira melancólica hacia el pasado en un mundo que mira hacia el futuro. La agudeza psicológica del retrato se impone con fuerza en la austeridad formal de la composición. Se exhibe en la exposición flanqueado por un autorretrato de Whistler, 'Arreglo en gris: retrato del pintor', y la imagen de su hermano, 'Retrato del Dr. William Whistler'. Unidos por su uso evocador del color gris, este tríptico de retratos familiares se reúne por primera vez desde que fue pintado. Además, hay otros hermosos retratos: 'Sinfonía en blanco nº 2. La pequeña joven blanca' (o 'La pequeña dama blanca') , de 1864, una de las joyas de la Tate (la mujer retratada es Joanna Hiffernan, amante del pintor y su musa durante años); 'Rojo y negro: El abanico (Edith Birnie Philip)' -uno de los retratos de cuerpo entero que pintó de su cuñada-; 'Arreglo en negro. La dama con botas amarillas' (retrato de la productora teatral, escritora y promotora Lady Archibald Campbell); 'Violeta y rosa: Carmen riendo' (uno de los retratos que hizo de su amiga, la artista italiana, marchante y modelo Carmen Rossi); 'Armonía en gris y verde: Miss Cicely Alexander' y 'Miss May Alexander' (estas niñas eran hermanas); dos retratos de cuerpo entero de Maud Franklin, artista y modelo… En 'Al piano', inmortaliza a su hermanastra Deborah Haden tocando el instrumento, mientras su hija Annie escucha atenta. La exposición se abre con una sala inspirada en el estudio de Whistler. Cuelgan en la muestra cuatro autorretratos : en su estudio, emulando a Rembrandt... Destaca uno de una colección privada, rara vez visto, en el que se pinta con un cigarrillo en la mano y exhalando humo, de una colección privada. Desde principios de su carrera, creó su propia imagen. Además, una nueva investigación y restauración de 'Cabeza de una campesina', 1855, del Hunterian Museum de Glasgow, confirma la autoría de Whistler. La pintó en París con poco más de 20 años, convirtiéndose en el retrato más antiguo del artista que se conserva. Otro de los atractivos de la exposición son sus bellísimos 'Nocturnos'. Se muestra la mayor selección jamás reunida. Desde el primero, pintado en Chile ('Nocturno en azul y oro: Valparaíso', 1865-74, hasta el último, pintado en Italia ('Nocturno en azul y oro: San Marcos, Venecia, 1880). Entre esta evocadora serie de paisajes se halla uno cedido por la Casa Blanca. La pintura fue obsequiada al presidente John F. Kennedy en 1962. Nunca había salido de Washington. Además, la Tate Britain exhibe por primera vez cuatro cuadernos de bocetos personales de Whistler, de tamaño bolsillo. Le acompañaron en sus viajes y capturan momentos fugaces de la vida cotidiana en distintos países: Gran Bretaña, Francia, Países Bajos, Irlanda y Argelia. Aunque nunca fueron concebidos para ser expuestos al público, revelan el afán incesante de Whistler por registrar cada instante. «Ningún día sin una línea», reza su lema . No faltan algunos de los muebles que diseñó. Una sala está dedicada a uno de sus proyectos de decoración más famosos: el comedor de Frederick Leyland, principal defensor y mecenas del arte británico moderno. Este planeó una suntuosa renovación de su comedor para mostrar las pinturas de Whistler junto a su colección de cerámica azul y blanca. Cuando el arquitecto cayó enfermo, Leyland pidió a Whistler que diera los toques finales a la sala. Sin su permiso, la transformó por completo. La llenó de motivos de pavos reales y le dio el título de 'Armonía en azul y oro: la sala del Pavo Real'. Posteriormente, añadió un mural de sí mismo y su mecenas como pavos reales luchando. Se exhibe de forma permanente en la Galería de Arte Freer de Washington, y se ha recreado para la exposición. Whistler se declaró en bancarrota al desafiar a Leyland. No fue la única polémica de su carrera. Hubo una muy sonada. En mayo de 1877, Whistler expuso ocho pinturas en la recién inaugurada Grosvenor Gallery. El crítico de arte John Ruskin publicó una crítica mordaz de 'Nocturno en negro y oro: El cohete que cae', en la que llamaba 'petimetre' al artista y lo acusaba de no esforzarse lo suficiente en su obra, que equivalía a «lanzar un bote de pintura a la cara del público», mientras seguía exigiendo precios elevados por ella. Ofendido por el comentario y preocupado por su impacto en su reputación, Whistler demandó a Ruskin por difamación. El jurado falló a favor de Whistler, pero ambas partes debieron pagar las costas judiciales. «Para empezar, no soy inglés». Así comenzaban las notas de Whistler para sus memorias. Mantuvo otro enfrentamiento con el círculo artístico inglés , que se había mostrado hostil hacia el artista. Durante mucho tiempo fue incomprendido en Inglaterra. Él expresó su deseo de que no se celebrara ninguna exposición conmemorativa de su obra en Londres. Ni una sola obra de Whistler fue comprada por una institución inglesa durante su vida. Finalmente, se adquirió 'Nocturno en azul y oro: puente viejo de Battersea' para la Tate. Es una de las imágenes más evocadoras de Londres. De carácter pendenciero, publicó un relato de sus numerosas disputas bajo el revelador título 'El sutil arte de crear enemigos'. El crítico de arte Roger Fray lo explicó así: « Parecía estar siempre comenzando una revolución ». James McNeill Whistler nació en Lowell (Massachusetts, Estados Unidos) en 1834. En 1843 se trasladó con su familia a San Petersburgo, donde su padre, el mayor Whistler, supervisaba la construcción del primer ferrocarril importante entre Moscú y San Petersburgo. En esta ciudad rusa estudió arte. Regresó a Estados Unidos con su madre viuda y su hermano en 1849. Asistió a la Academia Militar de West Point , de donde fue expulsado. A los 21 años se mudó a París, donde adoptó su cultura bohemia. Años después se estableció en Londres con la esperanza de alcanzar éxito. Hasta su muerte en 1903, alternó su residencia entre Inglaterra y Francia. Profundamente influenciado por el arte asiático, coleccionó cerámica, textiles y grabados orientales (una selección se exhibe en la muestra, junto con su caballete, su paleta y sus pinceles). En 1869 creó una marca para firmar su obra, convirtiendo sus iniciales, J y W, en una mariposa . La J representa la cabeza y la cola, y la W, las alas. Arrogante y maestro de la autopromoción , redefinió lo que significa ser un artista. Whistler fue una figura clave en la sociedad del siglo XIX, tan controvertido como influyente. Excéntrico, extravagante , vestía frac y llevaba zapatos de tacón de charol con lazos. Era un personaje fácilmente reconocible por su bigote, el monóculo y el larguísimo bastón, pero también por su ingenio y su lengua afilada. Admiradores y críticos seguían de cerca su vida social, sus debates, sus conferencias y sus opiniones. Su combinación de innovación artística y actuación pública influyó en artistas como Dalí y Warhol , cuyo concepto de 'marca' personal debía mucho a Whistler. Frecuentaba los círculos de Dante Gabriel Rossetti, Gustave Courbet, Édouard Manet y Oscar Wilde . Al igual que este último, también era un dandi elegante, refinado y escurridizo. Cofundó el exclusivo Chelsea Arts Club. Baudelaire consideraba la obra de Whistler como una «poesía profunda y compleja de un inmenso capital». «La pintura no debe aplicarse en capas gruesas. Debe ser como el aliento sobre la superficie de un cristal», decía Whistler. Solía trabajar con una técnica pictórica rápida y fluida que enfatizaba la inmediatez. Sus 'Nocturnos' fueron creados con capas finas y veladuras. Aunque no fue el primero en hacerlo, relacionó la pintura con la música . Utilizó los términos musicales 'nocturno', 'sinfonía', 'arreglo' y 'armonía' en los títulos de muchas de sus obras. Creía que la pintura debía ser una composición de elementos visuales, del mismo modo que la música lo es de notas y acordes. Las obras de su serie 'Nocturnos' recibieron nombres que evocan las cualidades emocionales y atmosféricas asociadas a la música. Quería que sus pinturas fueran apreciadas por su armonía visual y por la interacción entre colores, formas y texturas. La comisaria de la muestra, Carol Jacobi , conservadora de arte británico en la Tate Britain, explica que «se considera que la carrera de Whistler fue europea, ya que comenzó con su regreso de Estados Unidos a los veintiún años. De hecho, trabajó en Londres y París durante el resto de su vida, posponiendo sus planes de visitar su país natal hasta que, durante su última enfermedad, concluyó: «No se puede decepcionar continuamente a un continente». Estaba profundamente informado sobre la tradición artística europea y era una figura bilingüe en la vanguardia francesa y británica, un enérgico reformador de las instituciones artísticas, las exposiciones (anticiparon la estética moderna del cubo blanco), el marketing y la crítica en esos países, así como de su arte. Fue uno de los primeros en comprender el poder de la fama, la performance, la autoedición y el escándalo para impulsar sus ideas. Whistler era demasiado vanguardista para la vanguardia ».