La Policía Nacional desarticula un grupo criminal que explotaba laboralmente a trabajadores del campo
la Policía Nacional han desarticulado en Caspe (Zaragoza) una organización criminal presuntamente dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. La red captaba a trabajadores en Rumania mediante ofertas de empleo en una explotación agrícola en España, prometiéndoles unas condiciones laborales que posteriormente no se cumplían. La investigación se inició tras la solicitud de ayuda de dos víctimas y ha culminado con la liberación de siete personas y la detención de cuatro miembros del entramado.
La investigación policial tuvo su origen en una solicitud de colaboración de la Policía de Rumanía a través de la Agregaduría de Interior de España en ese país. Dicha petición respondía a la información facilitada por dos ciudadanos rumanos empleados en una explotación agrícola en Caspe (Zaragoza), quienes por medio de sus familiares habían comunicado que se encontraban retenidos contra su voluntad.
Recibida la información, los agentes pusieron en marcha de manera inmediata un operativo policial que posibilitó la localización y liberación de los dos trabajadores. A raíz de las declaraciones recabadas y de las pesquisas llevadas a cabo por los investigadores, se detectó la existencia de un grupo criminal presuntamente dedicado a la comisión de delitos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral.
Por este motivo, días después se estableció un amplio dispositivo policial en la finca agrícola donde habían sido localizadas y liberadas las dos primeras víctimas, al existir indicios de que podrían encontrarse allí más personas afectadas por la actividad de la red investigada.
Durante la intervención fueron detenidos cuatro miembros de la organización criminal y se identificó a 91 trabajadores de nacionalidad rumana que se encontraban alojados en contenedores prefabricados en condiciones precarias.
Según las declaraciones la mayoría de trabajadores contactaron con la organización a través de anuncios publicados en internet, y tras mostrar su interés, firmaron un precontrato del que únicamente pudieron ver la primera página, siendo informados verbalmente de las demás condiciones.
Una vez aceptada la oferta, eran trasladados desde diferentes puntos de Rumania hasta España, comprobando posteriormente que las condiciones eran diferentes a las inicialmente acordadas.
El desplazamiento lo realizaban en autobús y tenía una duración de tres días. La mayoría de los trabajadores manifestó que la organización les había asegurado que el transporte era gratuito. Sin embargo, al llegar a la localidad de Caspe les obligaron a trabajar dos días sin percibir salario para abonar el coste el viaje. Asimismo, varios trabajadores revelaron que la organización les había prometido 9,50 euros por hora de trabajo.
Las jornadas laborales eran de 10 horas diarias de lunes a sábado. Aunque inicialmente se les informó de que el alojamiento sería gratuito, una vez llegados a la explotación fueron alojados en casetas prefabricadas con capacidad para 10 personas y se les comunicó que deberían abonar dos euros diarios por servicios básicos como cocina, agua potable y agua caliente.