Los expertos no lo dudan: salir a caminar cinco veces a la semana es lo mismo que perder 10 kilos al final del año
Existe un cálculo que varios entrenadores han hecho en el podcast de Adhgym y que, cuando se escucha por primera vez, resulta difícil de creer. Salir a caminar cinco días a la semana, a un ritmo normal y durante unos 40 minutos genera un gasto de aproximadamente 78.000 calorías al año. En kilos, eso se corresponde a unos 10, aproximadamente, y todo ello sin correr, sin gimnasio y sin que el cuerpo esté al límite.
El problema es que esa cifra nunca aparece entre quienes realizan esta actividad física. De hecho, es algo impensable para ellos porque las caminatas arrastran el prejuicio de no ser un 'deporte de verdad', una percepción que el traumatólogo deportivo Juan José López Martínez rebate de forma directa.
"A menudo se cae en el error de pensar que si un entrenamiento no te deja exhausto, no cuenta. Pero la ciencia dice todo lo contrario. Mover las piernas es, literalmente, medicina para tu cerebro y tu cuerpo".
"Vamos a perder más calorías corriendo que caminando, pero no significa que estemos quemando más grasa
Según los entrenadores que tuvieron presencia en el podcast anteriormente mencionado, lo que coloquialmente podría llamarse "paso de abuelo", o lo que es lo mismo, consumir entre 300 y 350 calorías por sesión. Si el ritmo sube, esa cifra puede llegar a las 600. Multiplicado por cinco días semanales durante todo el año, el acumulado habla por sí solo.
Aquí entra en juego un matiz que la entrenadora Lina Durán señala y que diferencia a la caminata de otras disciplinas. Cuando se pasea, el cuerpo recurre a las grasas como fuente de energía primaria, no a los carbohidratos, porque la intensidad moderada de la actividad lo permite. "Si hablamos de calorías totales, vamos a perder más calorías corriendo que caminando, pero no significa que estemos quemando más grasa o que sea la mejor opción", apunta.
Ese proceso puede potenciarse con dos variables que cambian bastante el resultado final. como con la inclinación y la velocidad. El entrenador Borja San Félix apunta que caminar en cinta con una pendiente del 10% y una velocidad de 5,5 kilómetros por hora activa glúteos, isquiotibiales y core de una forma que la marcha llana no logra. Además, indica que el momento en que se realiza también influye; por la mañana, en ayunas o justo después de una sesión de fuerza maximiza el consumo energético.
"Es un error que se base la estrategia de perder peso solamente en caminar"
Aparte del gasto calórico, el traumatólogo López Martínez detalla los cambios que se producen en el organismo según el tiempo que dura la caminata. Entre el primer minuto y el 15, aumenta el flujo sanguíneo, se reducen los niveles de ansiedad y se mitigan molestias como la rigidez articular.
A partir de los 20, se activa el sistema cardiovascular, mejora el tránsito intestinal y el cuerpo entra en un gasto energético sostenido. Cuando se supera la media hora, el efecto calmante se prolonga y actúa, según sus palabras, como un escudo neuroprotector frente al estrés psicológico.
Dicho todo esto, el entrenador personal Víctor Martín advierte de la trampa más evidente, y esta es confiar en la caminata como única estrategia para adelgazar. "Es un error que muchas personas basen toda su estrategia para perder peso sólo en caminar cada día", señala.