Las insolvencias empresariales aumentarán en España hasta un 3%, pero lo harán por debajo de la media mundial
Las insolvencias empresariales cada vez son más comunes y al se dispararon un 12 % a comienzos de 2026 frente a 2025. En un contexto marcado por la incertidumbre, Coface estima que los impagos aumentarán en España entre un 2% y 3%, muy por debajo de las estimaciones a nivel mundial, situadas en un 6%.
El tejido empresarial global se ha debilitado notablemente en los últimos meses debido a la llegada de las primeras consecuencias económicas del conflicto con Irán. Así, os elevados tipos de interés, el alto endeudamiento y el aumento del precio de la energía siguen lastrando a las compañías de todo el mundo.
Los tipos de interés elevados derivan en un coste del crédito mucho más alto, algo que se agrava si se tiene en cuenta que las empresas están entrando en esta fase con niveles de deuda históricamente altos. En general, las compañías han visto reducida su capacidad para refinanciar su deuda y absorber nuevas perturbaciones.
A nivel internacional, se esperan aumentos significativos en Estados Unidos, del 8%, Francia, del 8%, y Japón, del 7%, mientras que Alemania y los Países Bajos registrarían incrementos de alrededor del 5%. En España, Italia y el Reino Unido se prevén aumentos más moderados, de entre el 2% y el 3%.
La construcción, la química y el textil continúan siendo los sectores más vulnerables debido a su elevada exposición a los costes de producción y a la demanda. Las actividades industriales en Estados Unidos ya se están viendo afectadas por el aumento de los costes de financiación y la desaceleración de la demanda. En Japón, los sectores más endeudados se ven también debilitados precisamente por unas condiciones de financiación que se han vuelto persistentemente más estrictas.
Si nos fijamos en España, la educación, con un crecimiento interanual del 69,6%, la salud y los servicios sociales de seguros, con un 6,3% y 9,4%, respectivamente, y el transporte y almacenamiento, un 2,9%, son los más expuestos a las insolvencias empresariales.
Esta vulnerabilidad es aún más pronunciada en las pymes, que suelen estar menos diversificadas y más expuestas a las fluctuaciones de tesorería. Como resultado, en varias regiones, estos sectores se encuentran entre los principales contribuyentes al aumento de los impagos observado desde 2025, lo que confirma el carácter ya estructural de las presiones en juego.
Las ayudas públicas no consiguen ayudar a frenar esta situación, pues su poco alcance hace que la capacidad para contener el repunte de retrasos en los pagos sea más difícil de contener.