La Casa Blanca se convierte en un ring de lucha de UFC para el 80 cumpleaños de Trump
Donald Trump cumplió ayer 80 años al más puro estilo Trump, en medio de la polémica. El presidente convirtió su cumpleaños en un espectáculo sin precedentes y abrió un nuevo debate sobre los límites de la presidencia y el uso del espacio público más simbólico de EE. UU. Los preparativos comenzaron el 20 de mayo y, a partir de hoy, empezará a desmontarse la instalación, un proceso que se prolongará hasta el 23 de junio.
Desde hace semanas, en el jardín sur de la Casa Blanca se había estado construyendo una gigantesca estructura metálica de 30 metros de altura que protegía un octágono destinado a varios combates de artes marciales mixtas. The Claw (La Garra), que es como se ha llamado a la plataforma, acogió anoche siete combates organizados por la UFC (Ultimate Fighting Championship), la principal competición estadounidense de artes marciales mixtas. La estructura era visible desde distintos puntos de Washington, pero lo que no se apreciaba desde lejos eran las gradas instaladas para alrededor de 5.000 invitados, muchos de ellos miembros de las Fuerzas Armadas.
La velada se bautizó como UFC Freedom 250. Al cierre de esta edición no había comenzado, pero estaba previsto que incluyera siete combates, todos masculinos, y dos títulos en juego. La gran estrella se esperaba que fuera el hispano-georgiano Ilia Topuria, que se iba a enfrentar al estadounidense Justin Gaethje por el campeonato del peso ligero. En el otro gran combate de la noche, el brasileño Alex Pereira iba a tratar de convertirse en el primer luchador de la historia de la UFC que conseguía ser campeón en tres categorías diferentes.
Durante toda la jornada de ayer, Trump tuvo poco tiempo para ultimar los detalles de su fiesta de cumpleaños. El presidente estuvo tratando de impulsar la firma de un acuerdo de paz con Irán que este fin de semana se perfilaba, por fin, como posible. Este artículo fue entregado antes de que pudiera firmarse el texto, mientras crecían las críticas por el elevado coste del espectáculo y por la participación de distintas agencias federales, entre ellas el Departamento de Seguridad Nacional, el Servicio Secreto y el Servicio de Parques Nacionales.
Según los documentos judiciales presentados por este último organismo durante un proceso judicial que trató de impedir la celebración, el coste estimado de la organización superó los 60 millones de dólares, con decenas de miles de horas de trabajo y cientos de empleados. El pasado viernes, el presidente trató de rebajar tensiones insistiendo en que la UFC había asumido todos los gastos de organización y que el evento no había sido financiado con dinero público. Sin embargo, sus explicaciones no sirvieron para calmar la controversia en un momento en el que numerosos hogares estadounidenses sufren la presión del aumento de los precios como consecuencia de la guerra con Irán.
Trump ha insistido también varias veces en que el macroevento era el perfecto pistoletazo de salida para las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de EE. UU., que se conmemora el próximo 4 de julio. Pero la coincidencia con su cumpleaños ha alimentado las acusaciones de que la celebración nacional está siendo utilizada para ensalzar su figura. Para el líder estadounidense, esta celebración era también una oportunidad para conectar con los jóvenes, un grupo de votantes crucial que consume menos medios tradicionales y sigue de forma masiva los combates, los pódcast y las redes sociales. Además, el republicano nunca ha ocultado su afición por este deporte. Su relación con Dana White, consejero delegado de la UFC, comenzó hace más de dos décadas, cuando los casinos de Trump en Atlantic City acogieron algunos de los primeros eventos de una organización que entonces luchaba por sobrevivir. White se convirtió después en uno de sus aliados más fieles, intervino en las convenciones republicanas de 2016, 2020 y 2024 y ayudó al candidato a conectar con figuras como el presentador Joe Rogan.
Otro dato importante es que los últimos documentos financieros del presidente muestran que su fideicomiso adquirió recientemente entre 15.000 y 50.000 dólares en acciones de TKO Group Holdings, la empresa matriz de la UFC y la WWE. La Casa Blanca asegura que las inversiones son gestionadas de manera independiente, pero la información ha provocado nuevas críticas.
Según una encuesta de Reuters/Ipsos realizada entre más de 4.500 adultos, solo el 16% de los estadounidenses aprueba que estos combates se celebren en terrenos de la Casa Blanca.