Esto es todo lo que debes saber para que las alpargatas no te duelan
Las alpargatas se convierten en nuestro mejor aliado durante la temporada de verano. Son las responsables de completar nuestros estilismos gracias a su versatilidad y capacidad para no pasar nunca de moda. De hecho, son uno de los calzados básicos de fondo de armario que siempre quedan bien con todo. Quienes buscan un equilibrio entre comodidad y estilo, acaban siendo su solución óptima.
Sin embargo, ¿cuántas alpargatas te has comprado que te hacen daño? Ya contestamos nosotras: cientas de veces. Además, con los meses tan calurosos como los que vienen ahora resulta más fácil que un modelo se te haga incómodo con rozaduras o dolores de pies. No obstante, nuestra redacción Lifestyle de La Razón ha encontrado todo lo que debes saber y tener en cuenta para que las alpargatas te durante horas sin causar molestias.
Añadir unas plantillas de gel
En ocasiones hemos observado que las plantillas de las alpargatas son bastante duras sin tener ninguna zona acolchada, como la del talón. Principalmente nos debemos asegurar que dicha parte del pie esté reforzada, puesto que es donde más mantenemos el peso de nuestro cuerpo. En el caso de que no sea así, a lo largo de las horas notaremos cómo nos van doliendo cada vez más hasta causar una molestia.
También, lo ideal sería añadir unas plantillas de gel, porque proporciona un extra de amortiguación. Se trata de un detalle sencillo, pero que marca la diferencia para ganar más comodidad y no terminar nuestro día con la idea de deshacernos de ellas.
Una cuña alta moderada
Existen diferentes estilos de alpargatas, desde las planas hasta las cuñas más altas. Si nunca has llevado o estas iniciándote a ellas, es recomendable hacernos con unas de una altura moderada. De esta manera, conseguiremos una distribución equilibrada del peso corporal.
Por lo que, mantendremos un equilibrio mientras que también ganaremos unos centímetros de más y estilizaremos nuestras piernas. Y como decíamos anteriormente, cuanta más altura, más dolor tendremos sobre todo en el talón después de tantas horas de uso.
Materiales flexibles
En cualquier zapato no se recomiendan los materiales rígidos o demasiado duros porque son los principales responsables de las rozaduras. Debido a ello, las alpargatas confeccionadas con tejidos más suaves o moldeables serán la elección correcta. Además de ser más agradables a nuestra piel, también ayudan a amoldarse a nuestra forma del piel durante cada uso. Y más allá de esto, tanto el algodón como el lino son los perfectos para los días más calurosos.
Sujetar las cintas correctamente
Hay muchas maneras de atarse las alpargatas, pero existe una manera perfecta para que no nos haga daño. Uno de los errores más comunes es aceptárselas demasiado creyendo que así el calzado no se moverá. Pero, lo único que se consigue es dificultar la circulación de la sangre y, por ende, más dolor desde los tobillos hasta la totalidad de los pies.
Se debe encontrar un equilibrio entre sujeto adecuadamente el zapato, pero sin generar esa sensación de no poder moverlo. El tobillo debe moverse con total facilidad y naturalidad para tener una buena estabilidad y que no se vayan cayendo las cintas. Sobre todo, que el lazo no roce con el resto de material, puesto que debido al movimiento puede ocasionar que se vaya aflojando.
Otros trucos sencillos y caseros
Además de tener en cuenta estos trucos para que no duelan las alpargatas, también tenemos otros más sencillos y caseros. Primero de todo, camina durante unos minutos antes de salir de casa para asegurarte de que no te molestan y están bien sujetas.
Si eres propensa en tener rozaduras o ampollar, también es recomendable aplicar en aquellas zonas un poco de vaselina que actúa como una barrera que disminuye la fricción. O unos polvos de talco para aquellos días más calurosos que suele resbalar más el pie y aumentar la fricción.
Por lo que, antes de comprarte tus próximas alpargatas debes fijarte en todos estos detalles. Parecen simples, pero lo cierto es que marcan la diferencia para no utilizarlas una vez y no poder en las siguientes veces. Palabra de editora de moda.