“Tío Luigi”, el jefe de la mafia que se apropiaba de las casas de los muertos
El mecanismo de apropiación de inmuebles era perfecto hasta que la codicia lo desbarató.
La organización contaba con un infiltrado clave en Sedapal para iniciar el proceso de usurpación de un departamento, una casa o una galería comercial. ¿Qué tenía que ver un empleado de la empresa limeña de agua potable en la trama criminal? César Castillo Villanueva, de 28 años, tenía acceso a la información de los clientes que habían dejado de pagar el servicio por fallecimiento y cuyos domicilios estaban abandonados. Una vez que el cabecilla recibía los datos, el resto de la maquinaria criminal falsificaba documentos para quedarse con el inmueble y venderlo. El jefe era Luis Alberto Pérez Delgado, "Tío Luigi", un estafador de 54 años, y su mano derecha era Daniel Castillo Díaz, de 55 años, padre de César Castillo Villanueva, el servidor de Sedapal.
Un chat obtenido durante las indagaciones del fiscal Juan Orihuela Legonia sobre las comunicaciones cruzadas entre el padre Daniel Castillo y su hijo César Castillo dejó en evidencia el vínculo.
“Oe, César (Castillo). ¿Cuando vas a ir a ver el agua, así encuentras casas botadas que no tienen dueño? Que estén tiradas en sitios grandes. ¡Avísame, pues, huevón!”, le escribió Daniel Castillo a su hijo Césa Castillo, trabajador de Sedapal, el 28 de agosto de 2024.
“Huevón, trata de buscar propiedades que estén tiradas para empezar a chequearlas y en una de esas las ‘pintas’ y ganamos plata”, insistió Daniel Castillo.
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La sangre en el río
A continuación, Luis Alberto Pérez armaba la documentación fraguada para apropiarse de los inmuebles. Para consumar el plan, contaban con una red a sueldo en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos, el Poder Judicial y el Archivo General de la Nación, entre otras entidades. La estrategia delictiva funcionó durante más de una década y, con la usurpación de 20 inmuebles, Pérez y su banda amasaron más de US$25 millones en ganancias ilícitas.
Era una maquinaria criminal que funcionaba perfectamente, hasta que el paranoico Luis Alberto Pérez, el "Tío Luigi", creyó que miembros de su organización pretendían arrebatarle uno de sus mejores negocios: una codiciada galería en el jirón Paruro, en Mesa Redonda, en el Centro de Lima. ¿Su valor? S/7 millones.
Aparentemente, dos brutales crímenes en San Isidro y Ate, en una Lima convulsionada por las ejecuciones cotidianas de los sicarios, no parecían tener conexión.
Lo primero que descubrió la Policía es que en el homicidio de Daniel Castillo Díaz, el 27 de septiembre de 2024, en el Centro Camino Real, en San Isidro, se usó la misma arma que en el asesinato de Julio Pacheco Pimentel, el 14 de octubre del mismo año, en el colegio Julio C. Tello de Ate, donde era profesor. Cuando el fiscal Juan Orihuela Legonia recibió los resultados del contenido de los teléfonos de ambas víctimas, encontró que entre los dos había comunicaciones.
Lo que siguió fue la revelación de cómo funcionan las organizaciones criminales dedicadas a la apropiación ilícita de inmuebles.
Los homicidios de Daniel Castillo Díaz y Julio Pacheco Pimentel están relacionados con uno de los golpes más importantes de la mafia del "Tío Luigi" para apoderarse de un viejo inmueble del jirón Paruro 1975.
Dos muertes anunciadas
El "Tío Luigi" organizó un expediente que contenía una escritura pública falsa y lo insertó en el Archivo General de la Nación. Los documentos acreditaban falsamente que la congregación religiosa Seglares de Nuestra Señora de la O (fundada en 1588) vendió el inmueble a los esposos Alfredo Bulege Espinoza y Eufemia Pimentel Zegarra, coincidentemente, ya fallecidos. El supuesto contrato está fechado el 27 de marzo de 1974 y registrado en la notaría Cristóbal Ramírez Susanibar.
El mismo abogado que fabricó el falso contrato de compraventa, Pedro Huambachano Huamán, ejecutó la sucesión intestada del inmueble a favor de los hermanos Julio, Hilda y Luis Pacheco Pimentel, como herederos de Eufemia Pimentel Zegarra. Se incluyó a Magdalena Bulege Melgar, hija de Alfredo Bulege Espinoza.
Cuando el abogado Pedro Huambachano pidió al Archivo General de la Nación (AGN) una copia legalizada de la minuta de compraventa del inmueble del jirón Paruro, los trabajadores se percataron de que contenía firmas diferentes de las del notario Cristóbal Ramírez Susanibar.
Sin embargo, pese a las observaciones, el servidor del AGN, Raúl Valdivia Hurtado, expidió el documento requerido por Pedro Huambachano y este lo elevó a la Sunarp. Todo estaba concertado.
La mafia captó a la registradora de control de documentos de la Sunarp, Carmen Martínez Galván, quien convalidó el expediente fraudulento que convierte a los hijos de Eufemia Pimentel y Alfredo Bulege en los nuevos dueños del inmueble del jirón Paruro 1075.
El paso siguiente fue que los "herederos" donaron la propiedad a Luis Alberto Pérez, "Tío Luigi", y Daniel Castillo Díaz, su brazo derecho. ¡El plan salió perfecto!
Eso parecía hasta que en junio de 2024 el vehículo de Hilda Pacheco Pimentel, una de las supuestas herederas, fue capturado por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Le dijeron que debía S/30.000 en impuestos por la propiedad del inmueble del jirón Paruro. Ella ni sus hermanos sabían que eran los dueños. Pero pretendieron aprovecharse de la situación.
En representación de sus hermanos, el profesor Julio Pacheco Pimentel se contactó con Daniel Castillo y le propuso una "conciliación" de S/5 millones, a cambio de no acudir a las autoridades y revelar el fraude. Castillo se comunicó con su jefe, el "Tío Luigi", Luis Alberto Pérez, y recibió como respuesta que ofreciera US$10 mil. Ni un centavo más. Julio Pacheco rechazó la oferta e insistió en los S/5 millones. Fue tanta la insistencia de los hermanos Pacheco que, aparentemente, el "Tío Luigi" creyó que estos actuaban en contubernio con su socio Daniel Castillo.
Los chats encontrados por el fiscal Juan Orihuela Legonia consignan que el "Tío Luigi" decidió terminar el asunto ordenando el asesinato de Daniel Castillo y Julio Pacheco. Por desconfiado, el "Tío Luigi" y su mafia cayeron en manos de las autoridades.
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El último mensaje del socio asesinado, Daniel Castillo
En el celular hallado en el cuerpo de Daniel Castillo Díaz, asesinado por orden de su socio Luis Alberto Pérez, "Tío Luigi", se encontraron mensajes con el abogado de la mafia, Pedro Huambachano Huamán. Es un indicio de que seguía en actividades delictivas cuando fue ejecutado.
“Pedro (Huambachano), esa señora ha fallecido hace poquito. Hazte una minuta del 2013 para poder entrar a su casa. Sí, recién ha fallecido”, le escribió Daniel Castillo al Pedro Huambachano.
El 12 de mayo, agentes de la Dirección de Investigación de Lavado de Activos de la PNP capturaron al "Tío Luigi", al hijo de Daniel Castillo, César Castillo Villanueva, y a Pedro Huambachano, entre otros.