El lanzamiento más sonado de Zero Motorcycles para este 2026 ha sido el LS1, su primera incursión en el segmento de los escúteres eléctricos tras más de dos décadas centrándose exclusivamente en el desarrollo de motocicletas de alto rendimiento alimentadas por baterías. La firma norteamericana, que mantiene su centro de I+D y de ingeniería en Scotts Valley (California) pero que recientemente ha trasladado su sede global a los Países Bajos, anunciaba a finales de 2025 otro cambio importante en su organigrama: el francés Pierre-Martin Bos asumía el cargo de director ejecutivo sucediendo al estadounidense Sam Paschel, que había ocupado el puesto durante ocho años. Estas decisiones, según la marca, forman parte de un plan más amplio destinado a acelerar el crecimiento y consolidar su liderazgo en el mercado global de las dos ruedas, y la «europeización» de Zero parece responder a que el viejo continente se ha consolidado como su motor de expansión. Zero eligió la ciudad de Barcelona para presentar a los medios de comunicación su nuevo LS1, un evento en el que este medio tuvo la oportunidad de probar su nuevo modelo y comprobar la sintonía que un vehículo de estas características puede alcanzar con una gran urbe como la ciudad condal . También se nos presentó la ocasión de charlar con Pierre sobre este nuevo lanzamiento y sobre la nueva etapa que la marca ha iniciado este año. Pierre-Martin transmite una mezcla de pragmatismo industrial y respeto por la esencia emocional del motociclismo. En plena transición hacia la movilidad eléctrica, su discurso evita los extremos: ni todo debe cambiar de golpe, ni el pasado debe desaparecer. Pregunta : Lleva menos de un año como CEO. ¿Cuál fue su primera impresión al llegar a la compañía? Respuesta : Me impresionó mucho el nivel de conocimiento técnico. Se notan los más de 20 años de experiencia, especialmente en baterías y sistemas de propulsión. Pero no es solo eso: también hay una gran capacidad para construir motocicletas completas, no solo motores. Se percibe una cultura muy fuerte y una gran pasión por la marca. Tenemos la misión de construir las mejores motos y los mejores escúteres eléctricos. Y también pude ver que, aunque estamos cambiando el enfoque, ahora tenemos una organización más grande en Europa que antes y más global. Se nota que la gente lo ha integrado bien porque hay mucho amor por la marca. Eso es bastante refrescante. P : Usted viene del sector del automóvil. ¿Cuál es la principal diferencia con el mundo de la moto? R : La pasión. En el automóvil siempre hay un componente racional, pero la moto es, ante todo, emocional. Es una decisión que nace del deseo. Aun así, creo que el sector de la moto puede beneficiarse de una mayor estructuración en procesos, como ocurre en automoción, sin perder ese ADN emocional. P : ¿Qué aprendizajes de su experiencia anterior está aplicando ahora? R : Sobre todo en operaciones, red de concesionarios y experiencia del cliente. En automoción estos aspectos están más desarrollados. En Zero estamos trabajando para mejorar el recorrido del cliente y el servicio, porque ahí todavía tenemos margen de mejora. P : ¿Cuáles son sus prioridades estratégicas en esta nueva etapa? R : La primera es el cliente: queremos ser una marca reconocida por cuidar a sus usuarios. La segunda es fortalecer la red de concesionarios. Y la tercera es convertirnos en una marca «premium generalista», capaz de cubrir distintos segmentos del mercado. P : Usted es un apasionado de las motos. ¿Cuál es su historia con ellas? R : Empecé con los ciclomotores a los 13 años, aunque entonces no estaba permitido. Tenía un Peugeot 103 que usaba en el patio de casa y que modificaba los fines de semana con amigos. También empecé a viajar con él, haciendo rutas de 200 o 300 kilómetros. Más tarde, como estudiante en París, me saqué el carnet y compré una Suzuki 600 de segunda mano. No soy muy alto, así que arrancarla con pedal era todo un desafío, pero viajé mucho con ella, incluso hasta Italia. Cuando tuve hijos cambié a un scooter Peugeot Gran Turismo 200 para moverme por París y después compré una Royal Enfield Bullet 500, con la que viajé junto a mi hijo. Me gustaba porque era más tranquila, más segura y además podía repararla yo mismo. Ya en Alemania adquirí una BMW R 1100 RT para probar un motor bóxer. No es mi moto ideal, es grande, pero forma parte de la experiencia. Y creo que, en este sector, no se trata de enfrentar las motos eléctricas con las de combustión. Un bicilíndrico o un cuatro cilindros siguen siendo algo bello de ver y de escuchar. Espero que una parte de esas motos siga existiendo en el futuro. P : Es una declaración llamativa viniendo del CEO de Zero, que espera que las motos de combustión sigan existiendo. R : Sí, porque no creo que todo deba desaparecer. Igual que los deportivos tienen su espacio, también puede haber lugar para tecnologías más tradicionales. Dicho esto, cuando pruebas una moto eléctrica como la LS1 descubres una experiencia distinta: más par inmediato, mejor manejo, más control y también más comodidad. Creo que esa es la dirección hacia la que iremos, pero sin necesidad de eliminar por completo las motos tradicionales. P : Zero ha sido pionera en motos eléctricas de alto rendimiento. ¿Por qué ahora apostar por modelos más accesibles? R : La idea era hacer las mejores motos eléctricas, y creemos que lo hemos conseguido. Vendimos 2.000 motos de alto rendimiento el año pasado, muy por encima de la competencia. Primero necesitábamos desarrollar y consolidar la tecnología. Ahora que lo hemos logrado, podemos explorar nuevos segmentos. Por ejemplo, llegará una equivalente a 400cc. Y también decidimos desarrollar escúteres y modelos más accesibles. ¿Llegamos tarde en algunos segmentos? Quizá. Pero desarrollar lleva tiempo. Queríamos lanzar productos sólidos, con una red de concesionarios preparada. Ahora queremos acelerar.. P : ¿Cómo equilibran el aumento de volumen con el mantenimiento de la calidad? R : Nuestros productos siguen siendo premium. No competimos en el segmento más barato. Apostamos por diseño, tecnología y calidad, y eso hace que tanto clientes como concesionarios valoren la marca. P : ¿Cuáles son las principales barreras para la adopción de motos eléctricas? R : La principal sigue siendo la autonomía percibida. Pero cada vez más usuarios entienden que, para el uso diario, no necesitan grandes autonomías. Nuestro trabajo es explicar esto mejor y hacer que la gente pruebe las motos. El 90% de quienes prueban una Zero se la quieren quedar. También está el factor precio, ya que baterías más grandes encarecen el producto. P : Háblenos del nuevo modelo LS1. ¿Qué prioridades tuvieron en su desarrollo? R : Principalmente tres: rendimiento, almacenamiento y estabilidad. Pensamos en ciudades europeas con desniveles, como Barcelona, donde se necesita potencia. También optimizamos el espacio de carga y mejoramos la estabilidad colocando las baterías en la parte inferior. Y, por supuesto, cuidamos mucho el diseño. P : ¿Qué expectativas tienen para el mercado español? R : Queremos alcanzar entre un 10% y un 15% del mercado de escúteres eléctricos en el primer año, con unas 500 a 600 unidades. Creemos que es un segmento clave para la electrificación, especialmente en entornos urbanos. P : ¿Qué necesita España para acelerar la adopción de la movilidad eléctrica? R : Los incentivos ayudan, pero no deberían ser la base. El producto debe ser atractivo por sí mismo. España va en la buena dirección, con restricciones en centros urbanos y mayor concienciación. P : Para terminar, ¿cree que las motos de combustión desaparecerán? R : No completamente. Creo que siempre habrá espacio para ciertos modelos, especialmente los más emocionales o deportivos. Pero la electrificación es el camino y seguirá avanzando.