España rompe una barrera histórica en la OTAN y el nuevo informe SIPRI desata el debate en Europa
España ha protagonizado uno de los mayores aumentos de gasto en defensa registrados dentro de la OTAN durante 2025, según el último informe publicado por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, conocido como SIPRI. Los datos sitúan a Madrid en el centro de la transformación militar europea impulsada por la guerra en Ucrania, la presión de la Alianza Atlántica y el nuevo escenario geopolítico internacional.
Según el organismo sueco, España alcanzó en 2025 una inversión de 40.212 millones de dólares en defensa frente a los 25.200 millones registrados el año anterior. El salto supone un incremento del 49,6%, una de las mayores subidas porcentuales dentro de la OTAN y también entre los países del G20.
España supera por primera vez el objetivo histórico de la OTAN
La cifra más relevante del informe SIPRI no está únicamente en el aumento presupuestario absoluto, sino en el peso del gasto militar sobre el Producto Interior Bruto. España pasa del 1,46% del PIB en 2024 al 2,13% en 2025, superando así el objetivo fijado durante la Cumbre de la OTAN celebrada en Newport, Gales, en 2014.
Ese compromiso, aunque nunca tuvo carácter jurídico obligatorio, se había convertido en uno de los principales elementos de presión política dentro de la Alianza Atlántica. Durante años, España fue señalada por socios estratégicos debido a su bajo nivel de inversión comparado con otras potencias europeas.
La situación se intensificó especialmente tras el regreso de Donald Trump a la primera línea política estadounidense y el endurecimiento de las críticas hacia los países europeos que no alcanzaban el umbral del 2% del PIB en defensa.
Un cambio histórico tras más de tres décadas
La superación del 2% supone un hito sin precedentes recientes para España. Según los datos recogidos por SIPRI, es la primera vez en 35 años que el país alcanza ese nivel de esfuerzo presupuestario militar.
El Gobierno español impulsó este incremento a través del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa presentado en abril de 2025. El programa contempla más de 10.000 millones de euros adicionales destinados a modernización militar, industria estratégica, capacidades tecnológicas y refuerzo operativo.
El objetivo principal del Ejecutivo consistía en acelerar la adaptación de las Fuerzas Armadas españolas al nuevo escenario de seguridad europeo, marcado por la creciente tensión con Rusia y el deterioro de la estabilidad internacional.
España, entre los países que más elevan su gasto militar
Según informa Zona Militar, dentro de la OTAN, únicamente Bélgica supera a España en crecimiento porcentual del gasto sobre el PIB durante 2025. Bélgica registra un aumento del 59%, mientras que España alcanza el 49,6%.
La evolución española también destaca en comparación con las principales economías mundiales. Entre los países del G20, España registra el mayor incremento acumulado del gasto militar en la última década con un crecimiento del 122%.
El porcentaje español supera incluso a economías como Alemania, con un 118%; Rusia e Indonesia, con un 96%; Turquía, con un 94%; Canadá, con un 77%; o México, con un 69%.
Europa acelera el rearme por la guerra en Ucrania
El crecimiento del gasto militar no afecta únicamente a España. El informe SIPRI confirma que Europa atraviesa el mayor ciclo de rearme desde el final de la Guerra Fría.
Durante 2025, el gasto militar europeo alcanzó los 864.000 millones de dólares, un 14% más que en 2024 y la cifra más elevada registrada hasta ahora por el instituto sueco.
La invasión rusa de Ucrania continúa siendo el principal detonante del aumento presupuestario en defensa dentro del continente. A ello se suma la percepción de amenaza en el flanco oriental europeo y las dudas sobre la continuidad de las garantías de seguridad estadounidenses a medio plazo.
La OTAN fija ahora un nuevo objetivo mucho más ambicioso
El debate sobre el gasto militar no termina con el cumplimiento del 2%. Durante la Cumbre de La Haya celebrada en 2025, la OTAN aprobó un nuevo marco estratégico todavía más exigente.
La Alianza pretende que sus miembros alcancen el 5% del PIB destinado a seguridad y defensa antes de 2035. Ese porcentaje quedaría dividido entre un 3,5% destinado estrictamente a capacidades militares y un 1,5% reservado a seguridad, infraestructuras críticas, resiliencia e industria estratégica.
Los países miembros de la OTAN concentran actualmente el 55% del gasto militar mundial, consolidando así el peso de la organización en el nuevo equilibrio estratégico global.
El verdadero desafío para España no está solo en el presupuesto
El fuerte aumento del gasto militar no implica automáticamente una mejora inmediata de las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas españolas. Diversos analistas especializados recuerdan que transformar inversión en capacidad militar efectiva requiere años de planificación, adquisiciones y adaptación tecnológica.
España mantiene importantes retos en ámbitos considerados prioritarios dentro de la OTAN. Entre ellos destacan la defensa aérea, la guerra electrónica, los sistemas antidrones, la disponibilidad operativa de plataformas militares o la reposición de material estratégico.
Modernización militar y presión industrial
El incremento presupuestario también persigue reforzar la industria nacional de defensa. El Gobierno busca acelerar programas vinculados a aeronaves, capacidades navales, sistemas tecnológicos y modernización de infraestructuras militares.
En este contexto, empresas estratégicas del sector defensa podrían beneficiarse de nuevas inversiones ligadas a los compromisos adquiridos con la OTAN y la Unión Europea.
Las Fuerzas Armadas españolas afrontan además la necesidad de adaptarse a un escenario dominado por nuevas amenazas híbridas, ciberseguridad, inteligencia artificial militar y sistemas no tripulados.
España, según el informe del SIPRI, ha conseguido finalmente superar el histórico umbral del 2% del PIB en defensa dentro de la OTAN. Sin embargo, el verdadero debate estratégico comienza ahora: convertir ese esfuerzo económico en capacidades militares reales capaces de responder al nuevo escenario de seguridad que vive Europa.